Actualizado: 22/12/2025 por Jennifer Delgado | Publicado: 25/05/2010

¿Ríes porque estás contento o estás contento porque ríes? No es una pregunta trampa. Esta ha sido una cuestión central en la historia de la Psicología de las Emociones.
Darwin consideraba que las expresiones faciales eran esenciales para experimentar las emociones. O sea, que los movimientos que implican la sonrisa nos ayudan a sentirnos más alegres.
Posteriormente, William James continuó desarrollando esta idea y en la actualidad Antonio Damasio afirma que las emociones y sus expresiones faciales están íntimamente relacionadas, por lo que es imposible separarlas.
Y todo eso, ¿qué tiene que ver con el botox?
Pues que un estudio desarrollado en la Universidad de Wisconsin-Madison sugiere que el uso del botox disminuye la calidad de las experiencias emocionales. Y dado que el botox es el procedimiento estético no invasivo más común en el mundo, según la American Society of Plastic Surgeons, es importante conocer las implicaciones afectivas de un tratamiento aparentemente «inocuo» para reducir las arrugas.
Dime qué músculo facial inervas y te diré qué sientes
En un primer momento, los investigadores manipularon las expresiones faciales de una forma muy ingeniosa y sencilla: le pidieron a los participantes que sonrieran mientras sostenían entre los dientes un lápiz o entre los labios. ¿Cuál es la diferencia? Cuando el lápiz se sostiene entre los dientes los músculos de la cara pueden inervarse con mayor facilidad y soltura, pero si lo sostenemos con los labios, nos costará más inervar la sonrisa.
Se observó que la forma en la cual se sostuviese el lápiz afectaba la lectura de oraciones de contenido emocional.
- El tiempo de lectura de las oraciones que describían situaciones placenteras era menor cuando los participantes sonreían, en comparación con cuando no podían sonreír.
- El tiempo de lectura de las oraciones que se referían a situaciones de contenido desagradable era menor cuando los participantes no podían sonreír.
Así constataron que la comprensión de las oraciones está relacionada con las expresiones faciales de las personas, en dependencia de si los contenidos de se corresponden o no. Pero… ¿de dónde surge esta idea?
La teoría del feedback facial
Investigaciones anteriores habían mostrado que el simple hecho de leer palabras que describen emociones activa los músculos faciales implicados en expresar esos estados afectivos. Por ejemplo, leer palabras de contenido emocional negativo causa una contracción del entrecejo, haciendo que las cejas se junten mientras que leer palabras de contenido emocional positivo activa el área cigomática haciendo que los extremos de los labios se levanten en el esbozo de una sonrisa.
Estos resultados hablan a favor de la teoría del feedback facial, según la cual, cuando leemos o escuchamos frases con una carga emocional, nuestro cerebro simula internamente la expresión correspondiente, usando los mismos músculos que normalmente empleamos para expresar esa emoción. O sea, la activación de los músculos faciales genera una retroalimentación sensorial hacia el cerebro que nos ayuda a experimentar y procesar conscientemente la emoción.
Un paso más allá: el experimento con botox
Siguiendo los pasos de esos descubrimientos, los investigadores reclutaron a 40 mujeres que deseaban someterse a sus primeras inyecciones de botox como parte de un tratamiento cosmético. Les pidieron que leyeran oraciones donde se describían situaciones alegres, tristes o emocionalmente neutras e inmediatamente después le suministraron la primera inyección de botox en el músculo del ceño.
Debe aclararse que el botox actúa inhibiendo la liberación de la acetilcolina (neurotransmisor encargado de enviar el impulso nervioso del cerebro a los músculos faciales para que estos se inerven según la emoción experimentada), lo que conduce a una parálisis temporal de los músculos entre 24 y las 48 horas.
Normalmente este procedimiento se repite de 3 a 4 veces al mes por lo que el músculo puede terminar atrofiándose, si bien algunos especialistas afirman que los efectos pueden revertirse. Dos semanas después de la inyección, las participantes regresaron al laboratorio para leer otro set de oraciones similares a las primeras.
Los resultados mostraron que después de la aplicación del botox, las mujeres leían con mayor lentitud las oraciones de contenido emocional negativo, lo que coincidió con las investigaciones anteriores. El tiempo de lectura de las oraciones de contenido neutro y emocionalmente positivo no variaron (¿quizás porque no utilizaron el botox en las zonas aledañas a los labios?).
Los investigadores asumieron que el aumento del tiempo de lectura estaba relacionado con cierto nivel de parálisis del músculo del ceño, lo cual obstaculizaba la comprensión de los contenidos emocionales negativos.
Así, asumen que el feedback que se produce a partir de la inervación de los músculos faciales es esencial para regular las experiencias emocionales, pero la aplicación del botox podría reducir la capacidad de experimentar tanto las emociones positivas como negativas. No obstante, los investigadores avisan que estos resultados son solo preliminares y que para arribar a datos concluyentes serán necesarias investigaciones posteriores.
Referencias:
American Society of Plastic Surgeons (2025) 2024 plastic surgery statistics report (ASPS procedural statistics release). American Society of Plastic Surgeons; 1-43.
Havas, D., et al. (2010). Cosmetic use of botulinum toxin affects processing of emotional language. Psychological Science; (in press).
Niedenthal, P. M., et al. (2009) Embodiment of emotion concepts. Journal of Personality and Social Psychology; 96: 1120-1136.



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