Actualizado: 22/12/2025 por Jennifer Delgado | Publicado: 15/04/2010

Cuando nos comunicamos con otras personas, gran parte de nuestro mensaje llega a través de vías no verbales: nuestro tono de voz, los movimientos corporales cuerpo y, por supuesto, los gestos faciales. Muchas veces esa información es procesada por debajo del nivel de la conciencia, pero desempeña un papel esencial para comprender los mensajes de nuestro interlocutor y para la adaptar nuestras respuestas.
Más allá de las palabras, son los gestos y las posturas (todo lo que no se dice, pero se intuye), lo que nos permite saber si una persona está deprimida, alegre o furiosa… Y a veces basta solo con mirarle al rostro. Sin embargo, la cirugía estética podría jugarnos una mala pasada.
La cirugía estética cambia la percepción de las emociones
Investigadores de la Universidad de Yale nos afirman que, de todos los músculos faciales que se inervan para transmitir una emoción, los más importantes son los que rodean los ojos y las cejas.
Para desarrollar su investigación, mostraron a un grupo de 20 personas un total 16 fotos digitales alteradas de un mismo rostro. Es decir, 16 versiones faciales de una misma persona. Las principales diferencias radicaban en la posición de las cejas, las arrugas y el tamaño de los labios.
Después de observar las fotografías, los participantes debían asignar a cada foto un puntaje del 1 al 5 en las siguientes emociones: presencia de cansancio, alegría, sorpresa, ira, tristeza, disgusto y miedo.
Los resultados fueron sorprendentes: muchas de las fotografías que simulaban una cirugía estética (cirugía de parpados o liftings) generaban la interpretación de ser rostros cansados o enojados.
Más natural = más feliz
La simulación de un rostro de mujer con una cirugía de párpados en la que se reduce la grasa y la piel del párpado superior, produjo entre los participantes la impresión de que la persona estaba cansada y triste. Lo curioso fue que esa impresión fue más fuerte que la que provocaba la misma versión con los párpados caídos (un signo de cansancio por excelencia).
Por otra parte, las fotos en las que aparecía la mujer con un levantamiento de cejas (provocado por la cirugía) hacía que los participantes interpretaran su rostro como una expresión de sorpresa o de miedo.
En cambio, las «patas de gallo» o arrugas que se forman alrededor de los ojos daban a los participantes la impresión de un rostro feliz.
Muchas personas actualmente optan por la cirugía estética de párpado, el levantamiento de cejas o los liftings faciales con el objetivo de verse más jóvenes y atractivas, pero este estudio revela que no siempre lo logran.
De hecho, no solo no siempre se logra el objetivo de verse más bello/a sino que además se va perdiendo la espontaneidad y la singularidad del rostro, generando expresiones estáticas e incongruentes con lo queremos expresar. Y todo parece indicar que no es tan solo la imagen que se envía, sino que el botox afecta las emociones a nivel interno.
Por último, cabe aclarar que estos hallazgos no invitan a demonizar la cirugía estética, sino a usarla con criterio. Cuando se traspasa cierto umbral, el rostro puede empezar a transmitir tensión, frialdad o emociones negativas que no reflejan cómo nos sentimos realmente. De ahí la importancia de no dejarnos llevar por la idea de que “un retoque más” siempre suma. En estética, como en tantos ámbitos, saber parar también es importante.
Referencia:
Knoll, B. I.; Attkiss, K.J. & Persing, J. A. (2008) The Influence of Forehead, Brow, and Periorbital Aesthetics on Perceived Expression in the Youthful Face. Plastic and Reconstructive Surgery; 121(5): 1793-1802.



Carina Sampo, facilitadora de procesos de cambio para tu crecimiento personal. dice
Muy buen articulo!
Coincido contigo en que es una decisión personal y basada en las propias creencias y cultura.
También hay una tendencia a caer en la dependencia de la cirugía estética, principalmente en mujeres famosas. Hasta el punto de "deformar" sus bonitos rostros en lugar de “mejorar”. Entre las actrices y famosas argentina tenemos claros ejemplos, mujeres bellísimas que han dejado de serlo tras someterse a varias cirugías.
El tema aquí es ¿cómo se ven y se sienten ellas? Quizás ellas sí se sientan bellas porque centran su atención en aspectos que, el común de las personas, no vemos o pasamos por desapercibidos (aquella arruguita, manchita, etc.). Es como perder la visión global por una visión fragmentada en pequeñas partículas sin tanta importancia.
un abrazo!
Jennifer Delgado Suarez dice
Hola Carina,
Me alegra que coincidas conmigo. Creo que realizar cirugias por el simple placer del perfeccionismo nos lleva a una carrera sin limites donde el principal problema se oculta en las dificultades para aceptarse tal cual es.
Sin embargo, existen momentos puntuales donde la cirugia puede ayudar a reconstruir un yo mas fuerte que se ama a si mismo.
Todo es cuestion de analizar puntualmente cada caso y valorar las motivaciones que llevan a unas y otras personas a optar por una operacion quirurgica.
Dice un antiguo refran popular que: "todo gato fuera del agua nada bien". Y creo que viene como anillo al dedo a todas las personas que critican desde una perspectiva egocentrista, las decisiones de los otros.
Un abrazo para ti.