
A medida que los hijos crecen, los padres deben ir cambiando su rol, pasando de cuidadores a orientadores. Sin embargo, lograr que un adolescente preste atención y escuche tus consejos a veces parece una misión imposible.
La adolescencia es una etapa compleja en la que se comienza a luchar por la autonomía y se busca más independencia, por lo que muchas veces es probable que tus hijos interpreten tus recomendaciones y consejos como una intromisión y hagan caso omiso.
La ciencia demuestra cómo aconsejar a un adolescente con algunas cartas bajo la manga ideales para ayudar a los padres desesperados.
Los 3 consejos más comunes que dan los padres
Psicólogos de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign observaron las conversaciones reales entre 100 adolescentes de entre 10 y 11 años con sus madres sobre sus retos en la escuela, como la dificultad para comprender los deberes escolares, el aburrimiento en clase o los problemas con la gestión del tiempo. Eligieron esa etapa y tema precisamente porque las expectativas y la presión académica comienzan a aumentar a esa edad.
Los investigadores querían saber qué les dicen los padres a sus hijos sobre cómo gestionar esos factores estresantes y cómo responden los adolescentes. Tras abordar un problema que los adolescentes habían experimentado recientemente, tanto las madres como sus hijos realizaron una encuesta para evaluar la eficacia de los consejos y volvieron a rellenarla al año siguiente, cuando los adolescentes completaron el curso escolar.
Estos psicólogos descubrieron que las madres solían animar a sus hijos a afrontar los retos de forma activa. Los tres tipos de consejos más comunes fueron:
- Reevaluación cognitiva: replantear el problema de otra manera, considerar otras explicaciones o pensar en las experiencias como oportunidades de aprendizaje.
- Elaboración de estrategias: animar a los adolescentes a buscar soluciones, elaborar un plan de acción y hacer cosas concretas.
- Búsqueda de ayuda: encontrar a alguien que pueda darles una mano y ofrecerles el apoyo que necesitan, como un maestro, padre o hermano mayor.
La mayoría de los adolescentes respondieron como adolescentes: no se inmutaron. No aceptaron ni rechazaron los consejos de sus madres. Hicieron oídos sordos – o al menos eso parecía. Pero hay un pero…
Tus hijos te escuchan, aunque no lo parezca
Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los adolescentes rechazaron o parecieron ignorar los consejos maternos, los investigadores encontraron unos resultados inesperados: esos adolescentes desplegaron estrategias de afrontamiento más adaptativas en el instituto que quienes aceptaron a la primera las recomendaciones de sus madres.
¿Cómo es posible?
Los psicólogos explican que “los adolescentes atraviesan una etapa en la que están madurando y quieren tomar sus propias decisiones. Su respuesta inmediata puede ser de resistencia o desgano, pero siguen dándole vueltas a los consejos de sus padres”.
Es posible que necesiten tiempo para procesar y evaluar esa información. Quizá necesiten pensar mejor las cosas y reflexionar sobre el consejo. O tal vez no lo encontraron útil en esa momento, pero a raíz de las nuevas experiencias vividas, revaloraron su pertinencia.
El consejo más eficaz y el menos útil para los adolescentes
No todos los consejos son igual de útiles. Los investigadores constataron que el consejo de buscar ayuda fue uno de los más aceptados, pero también con el que menos éxito tuvieron los adolescentes. ¿Por qué? Probablemente debido a que era un consejo más sencillo, de manera que no fue suficiente para afrontar los retos más complejos que se presentan cuando entran al instituto.
Por supuesto, es importante saber cuándo es necesario pedir ayuda y tener la humildad suficiente para solicitarla, pero si ese es el único consejo que se da a los hijos, es probable que no desarrollen sus habilidades de resolución de problemas y conflictos, sino que aprendan a depender más de los demás, lo cual lastraría sus potencialidades.
En cambio, el consejo más eficaz a largo plazo era animar a los adolescentes a replantearse el problema o asumirlo como un reto. A esos adolescentes, incluso los que desecharon el consejo al inicio, asumían estrategias de afrontamiento más adaptativas y les iba mejor en los estudios.
Por tanto, aunque parezca que tu hijo no te escucha, es probable que tus consejos no caigan en saco roto. No obstante, intenta brindarle una rica caja de herramientas psicológicas que puedan usar en diferentes situaciones, no te limites a decirle que pidan ayuda.
Fuente:
Kelly, M. et. Al. (2024) Academic challenges during early adolescence: Mothers’ advice and youth responses to advice. Journal of Applied Developmental Psychology; 92: 101648.



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