
Existe la creencia de que pedir ayuda psicológica o acudir a una clínica de desintoxicación es solo para las personas que se encuentran al límite. Sin embargo, en el caso de las adicciones, cuanto antes se traten, mejor. Por desgracia, muchos no piden ayuda hasta que no pueden más. Como media, las personas con drogadicción tardan una década en buscar ayuda, según un estudio publicado en Jama Psychiatry.
La gran trampa que tienden las adicciones consiste precisamente en hacerte pensar que tienes todo bajo control. Crees que puedes dejar de beber, drogarte, jugar o comer cuando quieras. Pero no es así. Si cedes continuamente a tus impulsos, ya has perdido el control. Y el primer paso es reconocerlo.
5 signos de alerta que indican que necesitas tratamiento psicológico
Aprovecha los momentos de lucidez para mirar dentro de ti con honestidad y determinar si ciertos hábitos están afectando tu vida. No se trata solo de lo que otros puedan notar, sino de cómo te sientes y cómo percibes tu bienestar. Algunos signos que sugieren que podrías tener un problema de adicción y necesitas pedir ayuda son:
1. Has intentado dejar la adicción, pero no lo consigues
Quizá puedas controlarte durante varios días, pero cuando se produce una situación estresante o te aburres, vuelves a consumir, beber alcohol o jugar. Las adicciones van alterando los circuitos neuronales de la recompensa, la motivación y el autocontrol, sobre todo los que dependen de la dopamina y del córtex prefrontal, que es la zona encargada de inhibir los impulsos y tomar decisiones a largo plazo.
Estudios de neuroimagen han comprobado que estas áreas del cerebro funcionan de manera menos eficiente en las personas con adicción, lo que explica por qué el deseo reaparece continuamente. Por eso, si has intentado dejar la adicción, pero recaes una y otra vez, ha llegado el momento de pedir ayuda profesional.
2. Tu pensamiento gira cada vez más en torno a la adicción
Si piensas cada vez más en el consumo, estás ante otro signo claro de pérdida de control. Es probable que tu mente orbite continuamente sobre el alcohol, el juego, las drogas o la comida. No puedes dejar de pensar en cuándo será la próxima vez, cómo justificarlo ante otras personas o cómo minimizar sus consecuencias.
De hecho, la ciencia ha comprobado que la adicción va estrechando el foco atencional. Tu cerebro empieza a priorizar lo que le proporciona alivio o recompensa inmediata, relegando otras cosas que antes también te resultaban importantes. Esto hace que la conducta adictiva adquiera un protagonismo desproporcionado en tu mente.
3. Disfrutas cada vez menos de otras actividades
Como resultado de ese patrón de pensamiento adictivo, es probable que muchas de las otras cosas de tu vida pierdan sentido. Disfrutas cada vez menos de actividades que antes te resultaban agradables, como quedar con tus amigos o practicar tus aficiones. En práctica, es como si el resto de las esferas de tu vida se difuminase.
Esto se debe a que tu cerebro se ha acostumbrado a los picos de dopamina muy intensos asociados a la sustancia o la conducta adictiva, lo que hace que, en comparación, las recompensas naturales resulten “sosas” e insuficientes. Como resultado, es probable que la adicción también comience a afectar tu trabajo, estudios, relaciones familiares o sociales.
4. Has cambiado tanto que no te reconoces
Si sientes que ya no te reconoces o personas cercanas te han dicho que has cambiado mucho, debes prestar atención. Las adicciones cambian la personalidad ya que influyen en la manera en que procesas recompensas, evalúas los riesgos o regulas la frustración. También suelen provocar ansiedad, depresión o cambios de humor muy intensos.
Eso influirá en tus relaciones. Puedes volverte más impulsivo, irritable o distante. Incluso podrías tener comportamientos que te avergüencen. Reconocer que te has alejado de ti mismo es un paso importante. De hecho, esa sensación de “no ser yo” es un aviso de que la adicción está tomando el control sobre cómo piensas, sientes y decides.
5. Estás sufriendo cambios físicos
Muchas veces la adicción enmascara los cambios emocionales. Es difícil darse cuenta de cuánto has cambiado si solo piensas en el consumo. Sin embargo, los cambios físicos no mienten. Tu cuerpo es un poderoso indicador de tu estado de bienestar.
Por eso, si te miras al espejo y notas una pérdida de peso o un aumento considerable del mismo, o notas que estás descuidando tu imagen personal, es probable que la adicción ya te esté pasando factura a nivel físico, por lo que no hay tiempo que perder.
7 preguntas para detectar una adicción
Detectar una adicción no suele ser fácil. Los cambios son graduales, y a veces ni siquiera te das cuenta de cómo van afectando tu rutina, estado de ánimo o relaciones. Tomarte unos minutos para reflexionar sobre tu comportamiento y sus efectos puede ayudarte a reconocer patrones que, de otra manera, pasarían desapercibidos.
Obsérvate y pregúntate:
- ¿Cómo me siento durante la mayor parte del tiempo?
- ¿Hay momentos en los que pierdo el control?
- ¿Qué efectos físicos o emocionales estoy notando debido a este comportamiento?
- ¿He intentado dejarlo y vuelvo a recaer?
- ¿Dedico al alcohol/droga/comida/juego más tiempo del que debería?
- ¿Siento que he cambiado como persona?
- ¿Sigo recurriendo a esto, aunque sé que me hace daño?
El primer paso es ser honesto contigo mismo y reconocer que tienes un problema. El segundo es pedir ayuda profesional. No siempre es fácil, pero recuerda que la adicción se puede tratar.
Existen distintas opciones, desde programas ambulatorios que permiten continuar con tu vida diaria, hasta ingresos en centros especializados donde recibirás seguimiento constante. También hay psicoterapia individual y tratamientos grupales, con enfoques adaptados al tipo de adicción que necesites superar.
Podrás estar en espacio seguro donde aprenderás a reconstruir hábitos saludables, a manejar tus emociones de manera más efectiva y a recuperar el control de tu vida. Contarás con profesionales que te guiarán y apoyarán en cada paso, así como con otras personas que están atravesando experiencias similares, lo que puede hacer que el proceso sea más llevadero.
Referencias:
Field, M. et. Al. (2014) The clinical relevance of attentional bias in substance use disorders. CNS Spectrums; 19(3): 225-230.
Volkow, N. D. et. Al. (2004) The addicted human brain viewed in the light of imaging studies: brain circuits and treatment strategies. Neuropharmacology; 47(1): 3-13.
Kessler, R. C. et. Al. (2001) Patterns and Predictors of Treatment Seeking After Onset of a Substance Use Disorder. Arch Gen Psychiatry; 58(11): 1065-1071.



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