
El aborto es una experiencia profundamente personal, emocionalmente intensa y a menudo también extraordinariamente solitaria. En Estados Unidos, por ejemplo, más de medio millón de personas recurrieron al aborto voluntario en 2022, según los CDC. En España, se registraron 103.097 interrupciones voluntarias del embarazo en 2023, un incremento del 4,8% en comparación con 2022, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad.
Aun así, rara vez se habla de ello.
La sociedad, las familias e incluso los amigos generalmente prefieren ignorar el tema, por lo que si has puesto fin a un embarazo es probable que sientas que tus emociones no encajan o que no puedes expresarlas sin miedo a ser juzgada o criticada. A menudo, esa soledad se convierte en un obstáculo para procesar lo ocurrido.
El universo afectivo tras un aborto voluntario
La decisión de interrumpir un embarazo no suele ser fácil. Generalmente implica sopesar circunstancias personales, responsabilidades, valores y deseos que pueden chocar entre sí, una complejidad que termina reflejándose en el mundo emocional.
Muchas personas experimentan alivio y dolor simultáneamente. Puedes sentir alivio por haber tomado finalmente una decisión y, al mismo tiempo, tristeza por lo que pudo haber sido. La culpa y la ira, la sensación de pérdida y la pena se arremolinan formando una mezcla de sentimientos que puede ser bastante desconcertante y difícil de gestionar.
Algunas personas atraviesan un duelo, que se vuelve más complicado debido a la sensación de que tienen que ocultar lo que sienten. Ya sea por vergüenza, estigma, presiones sociales o cualquier otro motivo, puedes llegar a pensar que tus emociones no son legítimas, por lo que es probable que intentes reprimirlas, ignorarlas o te encierres en ti misma.
Sin embargo, un estudio realizado en el Elliot Institute comprobó que las probabilidades de que la salud mental se vea comprometida tras un aborto aumentan
- Un 44% cuando no se recibe apoyo social.
- Un 47-56% cuando existe un estigma o la necesidad de mantenerlo en secreto.
- Un 19-75% cuando se usan estrategias de evitación o negación.
Obviamente, la respuesta emocional tras la interrupción voluntaria del embarazo es profundamente personal. No existe una reacción “correcta”, pero reconocer tus sentimientos sin juzgarte ni presionarte para sentirte mejor inmediatamente es el primer paso hacia la recuperación.
¿Cómo superar un aborto voluntario?
El duelo tras un aborto, incluso en aquellos inducidos, es una experiencia muy real que debe ser reconocida y necesita tiempo para sanar. La recuperación emocional no se produce de la noche a la mañana. Una investigación llevada a cabo en la Universidad de California constató que las emociones negativas van disminuyendo durante los primeros dos años. Durante ese tiempo, es importante que no niegues lo que sientes, sino que intentes reconciliarte con tu decisión para que puedas sanar emocionalmente.
1. Date permiso para sentir
No tienes que demostrar fortaleza ni fingir que estás bien solo porque ha sido una decisión tuya. Lo que sientes, ya sea tristeza, alivio, rabia, confusión o una mezcla imposible de describir, es perfectamente legítimo. No intentes bloquear el dolor por miedo a que las emociones te desborden porque en realidad es a la inversa: cuando acoges tus emociones con suavidad y les dejas espacio para que se expresen, van remitiendo. La clave radica en aceptar esa complejidad emocional, en vez de intentar encajar lo que sientes en categorías simplistas de “bien” o “mal”.
2. Nombra el caos interior
Cuando transformas lo que sientes en palabras, el cerebro convierte una emoción difusa en algo manejable. De hecho, psicólogos de la UCLA comprobaron que encontrar una palabra que defina el caos emocional es una poderosa herramienta de autocontrol para restarle impacto. Por tanto, habla con alguien de confianza, lleva un diario terapéutico o simplemente reconoce para ti en voz baja: “hoy me siento triste”. No se trata de dramatizar, sino de reconocer lo que ocurre porque lo que se nombra se vuelve más claro y menos intimidante.
3. Repasa tus pensamientos sin castigarte
Después de una interrupción voluntaria del embarazo es habitual que aparezcan pensamientos cargados de culpa o autoexigencia. Es importante que comprendas que no son verdades, sino estados emocionales. Cuando notes que esos pensamientos comienzan a aflorar, detente y pregúntate: “¿le hablaría así a alguien que quiero?” Esa simple pregunta suele bastar para activar una actitud más compasiva. No necesitas discutir con tus pensamientos, solo observarlos y dejarlos ir, sin quedarte atrapada en ellos.
4. Regula el ritmo
Tras una experiencia emocional intensa como un aborto inducido, es tentador refugiarse en el trabajo o en otras actividades para “escapar” del volcán emocional que bulle en tu interior. Sin embargo, lo que no se expresa, no se procesa. El equilibrio emocional se reconstruye alternando momentos de conexión con instantes de descanso. Por tanto, aunque puedes refugiarte en esas actividades que mantienen tu mente ocupada, también es importante que no ignores por completo la experiencia. Permítete días de avance y días de pausa.
5. Evita pasar por esa experiencia en soledad radical
El dolor compartido pesa menos mientras que el aislamiento amplifica las emociones. No necesitas contar detalles si no quieres, pero tener al menos a una persona que te acompañe, aunque sea solo en silencio, puede ser profundamente reconfortante. Compartir un poco lo que sientes, aunque sea un “no sé cómo estoy hoy”, aligera el dolor y te ayuda a procesar lo ocurrido.
Por último, recuerda que si la culpa o la tristeza persisten durante mucho tiempo o sientes que no logras avanzar, la terapia psicológica es un espacio seguro para procesar lo vivido. Un psicólogo podrá ayudarte a reorganizar tu narrativa interna y gestionar lo que sientes para que puedas seguir adelante.
Superar un aborto voluntario no implica olvidar, sino aprender a vivir con esa experiencia, integrándola en tu historia vital de manera saludable. Se trata de reconciliarte con lo que pasó y con tu decisión. Cada emoción que sentiste o cada duda forman parte de tu camino y pueden enseñarte a cuidar mejor de ti en el futuro.
Referencias:
(2024) Abortion Surveillance Findings and Reports. En: CDC.
Schroeder, R. et. Al. (2024) Trends in Abortion Services in the United States, 2017-2023 A report from the Abortion Facility Database Project, Advancing New Standards in Reproductive Health (ANSIRH), University of California, San Francisco.
(2023) La tasa de interrupciones voluntarias del embarazo aumentó un 4,8% en 2023. En: Ministerio de Sanidad.
Rocca, C. H. et. Al. (2020) Emotions and decision rightness over five years following an abortion: An examination of decision difficulty and abortion stigma. Social Science & Medicine; 248: 112704.
Reardon, D. C. (2018) The abortion and mental health controversy: A comprehensive literature review of common ground agreements, disagreements, actionable recommendations, and research opportunities. SAGE Open Med.; 6: 2050312118807624.
Lieberman, M. D. et. Al. (2007) Putting feelings into words: affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science; 18(5): 421-428.



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