Actualizado: 05/01/2026 por Jennifer Delgado | Publicado: 25/12/2015

En Navidad y Reyes Magos hay una imagen que se repite en muchos hogares: los niños ansiosos, al pie del árbol de Navidad, rasgando envoltorios de regalos para descubrir qué hay dentro. Apenas miran lo que acaban de abrir y se abalanzan sobre el siguiente paquete.
La expectación es máxima. Y la alegría también. Pero esas emociones duran un suspiro porque en pocos días (u horas) el niño se aburre de los juguetes y estos terminan acumulando polvo en algún rincón. Todo ocurre deprisa, como la vida actual. Y lo que hace nada parecía imprescindible y súper ilusionante se vuelve, de repente, prescindible y aburrido.
La compra de regalos infantiles se dispara
No es casual. Un estudio realizado por la OCU reveló que los regalos representan el mayor gasto navideño y, dentro de esta partida, los niños se llevan la mejor parte. Este año, las familias tienen pensado destinar una media de 192 euros a los regalos infantiles.
Más del 83% de las familias entrega cinco regalos o más a cada hijo en Navidad y día de Reyes. El 21,4% de los padres incluso supera los diez regalos durante estas fiestas.
Sin embargo, esta tendencia consumista que parece haberse instaurado en las últimas décadas no es beneficiosa para los niños. De hecho, hacer demasiados regalos a los pequeños puede ser contraproducente.
Síndrome del niño hiperregalado, la paradoja del exceso
En los últimos tiempos se ha apreciado una tendencia muy peligrosa para el desarrollo emocional de los niños que se ha bautizado como “Síndrome del Niño Hiperregalado”. Este problema hace alusión al intento de los padres a compensar con juguetes el poco tiempo que pasan con sus hijos.
Como resultado, se produce una especie de “anestesia emocional”, el niño se vuelve caprichoso, egoísta y consumista. Está más preocupado por exhibir sus regalos delante de sus amigos y compañeros del colegio que por disfrutarlos.
De hecho, la tendencia a enfocarse en la cantidad de juguetes, más que en su calidad, también pone de manifiesto un desconocimiento de los padres de las necesidades de sus hijos. Los juguetes y regalos son importantes en la vida del niño (de eso no cabe dudas) pero tienen una función precisa y, bajo ningún concepto, pueden ser un sustituto de la atención y el cariño parental.
Las consecuencias del exceso de juguetes en los niños
Durante años se ha asumido que cuantos más juguetes tenga un niño, más estimulación, más aprendizaje y, en definitiva, mayor bienestar. Sin embargo, la psicología del desarrollo muestra una realidad diferente: los excesos nunca son buenos.
1. Produce una sobreestimulación
Cuando los niños reciben muchos regalos, no disfrutan de ninguno en especial, o se decantan por el juguete que más les ha gustado, obviando el resto. El exceso de estímulos simplemente los sobrepasa, por lo que muchos de esos regalos terminarán olvidados, tirados en un rincón. Cuando los niños reciben más juguetes de los que son capaces de usar, simplemente no pueden concentrarse en cada uno, por lo que no les sacará el máximo partido.
2. Pérdida de la ilusión
El exceso de regalos puede hacer que el niño desarrolle una apatía total. Cuando el pequeño está acostumbrado a recibir muchos presentes, considera que es una obligación de los padres, y pierde la ilusión que normalmente implica recibir un regalo y descubrir su contenido. Por tanto, de cierta forma, en vez de crear recuerdos únicos que los ilusionen, les estamos robando precisamente esas emociones.
3. Bajo nivel de tolerancia a la frustración
Los padres que dan a sus hijos todo lo que desean, sin explicarles el sacrificio que hay detrás de cada regalo, contribuyen a generar una actitud egocéntrica, de forma que los niños no aprenden a lidiar con los reveses y la frustración, una capacidad esencial para la vida. Los niños hiperrregalados son más propensos a desarrollar lo que se conoce como el «síndrome del emperador«; o sea, desarrollan una relación demandante con sus padres.
4. Limita la fantasía
El exceso de juguetes termina provocando aburrimiento y mata la fantasía. De hecho, aunque los niños necesitan juguetes para desarrollar tanto sus habilidades motoras como cognitivas, no debemos olvidar que también se puede jugar sin juguetes, y es precisamente en esos momentos de juego libre, cuando no hay un guion preestablecido, cuando más se desarrolla la creatividad.
5. Desarrolla antivalores
Cuando los niños reciben demasiados juguetes o regalos, les restan valor porque no comprenden en su verdadera magnitud el esfuerzo que probablemente han tenido que hacer los padres. Como resultado, pueden desarrollar actitudes consumistas, materialistas y profundamente egoístas.
La regla de los 4 regalos
La solución no es eliminar los regalos, sino limitarlos, de manera que los niños usen y disfruten sus obsequios durante el mayor tiempo posible. Para lograrlo, puedes seguir la regla de los 4 regalos:
- Un regalo que deseen mucho, dirigido a alimentar la ilusión.
- Un regalo relacionado con la lectura, ya se trate de un libro en papel o un e-reader.
- Un regalo que pueda usar, como prendas de ropa, zapatos o complementos similares.
- Un regalo de cualquier índole, pero que realmente necesite, como una mochila para el colegio o una lámpara de noche chula.
La Navidad es una época de ilusión y alegría, por lo que también es el momento perfecto para enseñar a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos. Háblale de otros niños que no tienen tanta suerte como ellos y anímale a donar algunos de los juguetes en buen estado que ya no usa.
Aprovecha además estas fechas para pasar tiempo juntos. En vez de comprar tantos regalos, planifica actividades de ocio en familia, como ir al cine, al teatro o simplemente dar un paseo. El mejor regalo que le puedes hacer a tu hijo es tu tiempo.
Fuentes:
Anido, L. (2026) Cuando abrir paquetes sin parar deja de ser mágico: el síndrome del niño ‘hiperregalado’. En: Público.
(2025) Encuesta OCU: el gasto navideño previsto suma 796 euros por persona. En: OCU.



Antonia Chi Po dice
Es un artículo muy interesante. Espero que sirva para que todos los padres que lo lean saquen, al final de todo, una única conclusión: el juego es educativo,sí, pero también es curativo y determinará su salud emocional y afectiva dependiendo de la calidad y cantidad de juguetes que les regalemos.
silvia almeida dice
Si mi hijo ya tiene juguetes y claro recibio mas en navidad…cuantos serian los nesesarios tener.??
Jennifer Delgado dice
Hola Silvia,
En realidad no se trata del número de juguetes. Es difícil establecer una cantidad "adecuada" porque cada niño es diferente. Además, los juguetes deben crecer con el pequeño, lo cual significa que se deben adaptar a sus nuevas habilidades y necesidades. Los juguetes adecuados para un niño de tres años no son los mismos que para un niño de cinco años, que tiene otras necesidades e intereses.
Lo más importante es que el niño le saque provecho a todos los juguetes que tiene y que comprenda su valor.
cinEnfoque dice
Mi madre tenia una solución más interesante, digamos que me daba 10 regalos (6 prendas de vestir o cosas útiles, y 4 regalos). Entre los 4 regalos solo podía quedarme con la mitad, los otros dos se regalaban a un caridad o cosas así. En si, lo más fácil de destacar es que le cultivas a un niño lo útil y feliz que puedes hacer a otras personas. Pero lo interesante de esto, es que estas obligando al niño a tener opinión propia, entre otras cosas.
Jennifer Delgado dice
Muy interesante y válida la idea de tu mamá. De hecho, es genial para desarrollar la independencia de pensamiento, la capacidad de decisión y valores como la humanidad y la solidaridad.
Lifeguard dice
Paso bastante tiempo con mi hija, eso creo al menos; voy cada noche y juego con ella, la llevo al parque, la baño, la cambio, le lavo los dientes, la hago dormir y me voy. Este artículo y en especial el vídeo, me han hecho pensar que tal vez lo que hago es demasiado poco…. creo que voy a intentar nuevamente algo con la madre de mi hija, creo que mi hija, asi como toddo niño, merece una familia. Gracias por el artículo.
Jennifer Delgado dice
En realidad, todo el tiempo que podamos pasar con nuestros hijos es tiempo valioso, para aprender, para mostrarles amor o para estrechar los vínculos. No obstante, tampoco hay que sentirse culpables si no podemos pasar todo el tiempo que desearíamos. Debemos dar lo mejor de nosotros, sintiendo que estamos haciendo lo mejor para todos.
yova su dice
Mi niño solo va a recibir en navidad dos regalos. El nuestro y de los abuelos.
En su fiesta de cumpleaños suele recibir muchos regalos ya que invitamos a todos sus amigos. La regla es abrir un regalo cada dos dias, asi tiene el tiempo de jugar y disfrutar ese regalo y sobre todo de acordarse quien se lo regalo. Este año nos hemos demorado tres meses hasta abrir el último regalo. Mi niño y nosotros lo disfrutamos mucho.
Jennifer Delgado dice
También se trata de una buena idea, de esa manera también se despierta con ilusión para abrir el siguiente regalo 🙂
Alexandra Guzman dice
Me encantaría su opinión sobre una discusión que a surgido entre mi exmarido y yo, resultado de este artículo. Vivimos en Estados Unidos. Durante la semana de Navidad el llevará a nuestra hija de 8 años a Europa donde tomarán un crucero por el Mediterráneo y después pasaran unos días en Barcelona. Irán solos y es el primer viaje a Europa de nuestra hija. Mi argumento es que esta experiencia es regalo suficiente, equivale los 4 regalos..y más. Nos encantaría su opinión!
Jennifer Delgado dice
Hola Alexandra,
Para mí también es suficiente (o)
De hecho, es un regalo estupendo que muy pocos niños de su edad reciben.
No obstante, sois vosotros quienes debéis llegar a un acuerdo y decidir qué es lo mejor para vuestra hija.