• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Psicología del Marketing » Diferencias entre eficiencia y eficacia: Una perspectiva inusual

Diferencias entre eficiencia y eficacia: Una perspectiva inusual

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 02/12/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 08/02/2012

Diferencias entre eficiencia y eficacia

En el lenguaje popular a menudo utilizamos indistintamente los términos eficiencia y eficacia. Probablemente parte de la responsabilidad la tiene la Real Academia Española que afirma que la eficacia es la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera” mientras que la eficiencia es la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”. Y es que estas definiciones son un tanto confusas.

Sin embargo, en términos gerenciales las diferencias entre eficiencia y eficacia son mucho más obvias. Se dice que una persona es eficaz cuando logra los objetivos que se propone. Sin embargo, el concepto de eficiencia va mucho más allá; la eficiencia expresa la relación entre los recursos empleados para llevar a cabo determinados proyectos y los logros alcanzados. Por ende, una persona será más eficiente en la misma medida en que pueda lograr un mismo objetivo con menos recursos.

Es decir, la eficacia enfatiza en el logro de resultados a través del establecimiento de objetivos. La eficiencia se focaliza más en los medios utilizados para lograr esos resultados y en el ahorro (ya sea de recursos materiales como psicológicos).

PARA TI:  Efecto Anclaje, cuando la mente se queda atada a la primera impresión

La perspectiva de Drucker

Peter F. Drucker, conocido como el padre del management, afirmó en una ocasión que: “La eficacia es hacer las cosas correctas; la eficiencia es hacer las cosas bien”. Para comprender mejor este concepto les propongo que intenten responder a este problema:

“Imagina que eres el nuevo director de ventas de una empresa que se dedica a producir dentrífico. Para poder llevar a casa tu paga te han pedido que aumentes en un 20% las ventas de dentífrico. ¿Cuál será la mejor estrategia para alcanzar tu objetivo?

– Invertir más en publicidad.

– Reducir el precio de cada tubo de dentífrico.

– Aplicar alguna técnica del neuro-marketing funcional.”

Si se te ha ocurrido otra salida original para aumentar las ventas, ¡pues mucho mejor!

Pues bien, la solución que encontró esta empresa (que por demás es una conocida multinacional) fue aumentar de unos pocos milímetros el diámetro de la boca del tubo de dentífrico. Antes que se pregunten el por qué de esta decisión tan insólita, se las explicaré: aumentar el diámetro de la boca del tubo compulsa a las personas a usar más dentífrico por lo que el dentífrico se terminará más rápido. Un pequeño truco psicológico.

PARA TI:  El Efecto del Propietario… o el por qué de los precios exorbitantes

En este caso, un director de ventas que pensara solo en términos de eficacia probablemente hubiera optado por una solución tradicional, como invertir más en publicidad. Sin embargo, si pensamos en términos de eficiencia, debemos abrir la mente y buscar soluciones originales que impliquen un ahorro de recursos.

De esta forma, si pensamos como personas eficaces, probablemente lograremos nuestros objetivos pero después de haber pagado un enorme coste psicológico (entiéndase tiempo invertido, aumento del estrés, disminución en la calidad de las relaciones interpersonales). Sin embargo, si abrimos la mente y pensamos en términos de eficiencia lograremos alcanzar nuestros objetivos de una forma más original y con un menor coste. Sin lugar a dudas el cambio de perspectiva bien vale la pena.

Fuente:

Christensen, C. M. et. Al. (2005) Marketing Malpractice. The Cause and the Cure. Harvard Business Review; 2-13.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Soy psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

5 trastornos que suelen confundirse con TDAH: ¿Cómo hacer el diagnóstico diferencial?

¿Y si dejamos de idealizar el autocuidado? Cuidarte no arregla un entorno que te destruye

¿Cómo discrepar sin destruir la relación? Guía de supervivencia para parejas

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Iván M.P. dice

    13/02/2012 a las 11:56 PM

    La solución está en los límites de lo ético…por lo que me parece cuestionable.

    Responder
  2. Jennifer Delgado Suarez dice

    16/02/2012 a las 12:02 PM

    Iván,
    El problema que normalmente confrontamos la mayoría de las personas en el momento de buscar soluciones creativas es que nos cerramos de antemano. Es decir, en vez de dejar fluir las ideas libremente, sin pasarlas por ningún tamiz, inmediatamente comenzamos a descartar opciones.
    Al contrario, cuando estamos buscando soluciones creativas, debemos dejar que la mente divague y solo en un segundo momento, cuando tenemos muchas ideas, podemos aplicar el tamiz (que puede ser de índole ética, económica o de cualquier otro tipo).
    Realmente la solución no es un engaño al consumidor si lo analizamos desde la perspectiva que no existe publicidad engañosa (tan común en nuestros días) y no se ha reducido la cantidad de producto.
    El consumidor, al percatarse que sale más dentrífico, simplemente puede regular la presión sobre el tubo.
    Aunque claro, tu posición es muy respetable y comprensible.

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • 5 trastornos que suelen confundirse con TDAH: ¿Cómo hacer el diagnóstico diferencial?
  • ¿Y si dejamos de idealizar el autocuidado? Cuidarte no arregla un entorno que te destruye
  • ¿Cómo discrepar sin destruir la relación? Guía de supervivencia para parejas
  • ¿Por qué la ansiedad social aumenta los problemas con el alcohol – y cómo solucionarlo?
  • No te cansa la gente, te cansa ajustarte para encajar

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial