• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » Esta parábola muestra por qué algunos disparates nos parecen buenas ideas

Esta parábola muestra por qué algunos disparates nos parecen buenas ideas

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email
Disparates

Dos amigos no muy inteligentes habían decidido emprender el viaje de su vida. Cansados después de haber recorrido varios kilómetros, decidieron pasar la primera noche en un establo que encontraron en el camino.

Se durmieron profundamente, pero en medio de la madrugada, una pesadilla despertó a uno de ellos. Este zarandeó a su compañero y le pidió:

– Sal y dime si ya ha amanecido. Comprueba si ha salido el sol.

El hombre salió y vio que todo estaba muy oscuro, así que volvió al establo y dijo:

– Todo está tan oscuro que no puedo ver si ha salido el sol.

– ¡No seas tonto! – exclamó el amigo. ¿Acaso no puedes encender la linterna para ver si ya ha salido?

Esta parábola puede parecernos absurda, pero lo cierto es que todos nos hemos encontrado en situaciones donde nuestras acciones, vistas desde fuera, parecen tan ilógicas y disparatadas como encender una linterna para comprobar si ha salido el sol.

Por supuesto, en el momento en que se nos ocurren nos parecen decisiones sensatas. Ya sea porque recurrimos a soluciones conocidas o porque no nos detenemos a valorar detalladamente la verdadera naturaleza del problema, lo cierto es que muchas veces usamos herramientas completamente inútiles o buscamos soluciones disparatadas.

Encender una linterna para buscar el sol

Cuando estamos con el agua al cuello (ya sea por el cansancio, la presión social, las emociones intensas o la incertidumbre), lo ilógico puede parecernos muy lógico. De hecho, nos ocurre constantemente, como cuando nos sentimos solos e intentamos llenar nuestra agenda de actividades en lugar de buscar una conexión emocional más genuina. O cuando intentamos abordar una crisis existencial refugiándonos en el consumo anhelando una sensación de plenitud y satisfacción que nunca llega.

Esos intentos pueden parecer insensatos o incluso dañinos para un observador externo, pero resultan coherentes para una mente que busca un atajo o un alivio del malestar a corto plazo. En situaciones de incertidumbre, nuestro cerebro suele prioriza el alivio del malestar inmediato antes que resolver el problema de fondo.

Los neurocientíficos han descubierto que cuando debemos tomar una decisión se activan dos «rutas» cerebrales: el sistema límbico nos empuja a buscar respuestas rápidas e inmediatas mientras que el sistema liderado por la corteza prefrontal se enfoca en soluciones más racionales y a largo plazo.

PARA TI:  Aporía, el concepto socrático para ganar sabiduría tras una crisis

La trampa radica en que cuando intuimos que solucionar un problema requiere mucho tiempo y/o esfuerzo, tenemos la tendencia a inclinarnos hacia soluciones más rápidas. O sea, predomina el sistema límbico y recurrimos a atajos mentales que no siempre son la solución más conveniente o inteligente.

De hecho, muchos de los problemas y conflictos realmente trascendentales que debemos abordar en la vida son complejos y demandan esfuerzo, por lo que no es extraño que sea precisamente en esas circunstancias cuando somos más propensos a actuar como los amigos de la parábola.

¿Cómo detectar los disparates para encontrar soluciones sensatas y útiles?

No podemos resolver un problema si no entendemos bien sus causas y naturaleza. El pensamiento crítico nos anima a preguntarnos: ¿estoy entendiendo realmente cuál es el problema?

Muchas veces creemos que sí, pero no. Y cuando no entendemos el desafío que tenemos delante, es fácil irnos por las ramas. Como cuando intentamos motivarnos para ir al gimnasio comprando ropa deportiva nueva, en lugar de analizar por qué nos falta constancia. Por supuesto, comprar ropa nueva puede animarnos durante unos días, pero es un reforzamiento externo que no durará mucho si no abatimos los obstáculos internos.

A la larga, ese tipo de “soluciones” solo generan frustración e insatisfacción. Podemos tener la sensación de que nos estamos esforzando pero no avanzamos, sin darnos cuenta de que el problema es que hemos adoptado un enfoque inadecuado.

¿Qué podemos hacer para no caer en esa trampa?

  1. Formula la pregunta correcta. Dicen que un problema bien planteado, está mitad solucionado. Por tanto, antes de actuar, pregúntate cuál es la verdadera naturaleza del problema. Si lo defines mal, ninguna solución funcionará.
  2. Haz una pausa estratégica. En situaciones de presión, el impulso natural es decidir rápido. Quieres quitarte de encima esa sensación de incomodidad cuanto antes. Sin embargo, forzarte a esperar unos minutos, horas o incluso días puede brindarte la distancia psicológica necesaria para ver la situación con mayor claridad y desde una perspectiva más racional o para profundizar en detalles que al inicio quizá no habías notado.
  3. Evalúa si la acción tiene relación directa con el objetivo. Algunas de nuestras decisiones son simplemente ruido: generan movimiento pero no resultados. Antes de actuar, pregúntate: ¿esta acción ataca la causa o solo el síntoma? Por ejemplo, si te sientes solo en tu relación de pareja, sumergirte en el trabajo evitará el problema durante un tiempo, pero la distancia seguirá creciendo.
  4. Busca otra perspectiva. Cuando estamos muy involucrados emocionalmente en el problema, conviene contar con una opinión externa. A veces, otra persona puede ver lo que a nosotros se nos escapa y revelarnos lo absurdo de nuestra idea o la inutilidad de la estrategia que teníamos en mente. Una mirada externa puede identificar incoherencias y disparates que nosotros pasamos por alto.
  5. Cuida tu estado físico y emocional. Cuando atravesamos una etapa complicada, es normal que nuestro bienestar se resienta. Sin embargo, el cansancio, el estrés o el insomnio deterioran nuestra capacidad de razonamiento y nos vuelven más impulsivos. Una mente agotada es más propensa a encender linternas para buscar el sol. Por tanto, si necesitas resolver algo importante, asegúrate antes de descansar lo suficiente.
PARA TI:  ¿Conoces al extraño que habita en ti? Mapa para un viaje de autodescubrimiento

En la vida, el pensamiento crítico es ese filtro que nos ahorra energía y frustración. Por tanto, antes de encender una linterna metafórica en nuestra vida, conviene detenernos para preguntarnos: ¿esto ilumina realmente el camino… o solo me da la sensación de que lo hace?

La claridad que buscamos rara vez se encuentra con más luz artificial. La mayoría de las veces se encuentra con más lucidez. Y esa suele prevenir de dentro, no de fuera.

Referencias Bibliográficas:

Apps, M. Et al. (2015) The role of cognitive effort in subjective reward devaluation and risky decision-making. Sci Rep; 5: 16880.

McClure, S. M. et. Al. (2004) Separate Neural Systems Value Immediate and Delayed Monetary Rewards. Science; 306(5695): 503-507.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

El consejo de Séneca para despejar la mente y sentirte mejor

Grupo feliz

La razón (poco conocida) por la que olvidas los buenos momentos

Guía práctica para psicólogos que quieren digitalizar su consulta

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • El consejo de Séneca para despejar la mente y sentirte mejor
  • La razón (poco conocida) por la que olvidas los buenos momentos
  • Guía práctica para psicólogos que quieren digitalizar su consulta
  • La ciencia lo confirma: Tu rostro determina lo fácil (o difícil) que es recordar tu nombre
  • La trampa de la IA aduladora: Así anula tu sentido crítico y justifica tus peores decisiones

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial