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El olor de la ansiedad

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Actualizado: 23/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 21/03/2014

Olor de la ansiedad
 

¿Cuándo estás ansioso, sudas más? Es probable que hayas notado que se incrementa ligeramente la sudoración pero quizás no has percibido un cambio en tu olor corporal. Sin embargo, cuando estás ansioso, tu olor cambia. Y lo más interesante es que las personas que están a tu alrededor lo perciben, aunque no de manera consciente. De hecho, el olor ha sido uno de los grandes olvidados cuando se hace referencia a los estudios sobre la ansiedad pero ahora algunos neurocientíficos se han propuesto solventar ese descuido.

Más ansiedad = Más sudor

En realidad, nuestro organismo responde de manera diferente ante la ansiedad. Lo usual es que aumente el ritmo cardíaco, tus pupilas se dilaten y tengas problemas para respirar, lo cual se debe a que diferentes hormonas, conocidas en sentido general como “las hormonas del estrés”, están circulando por tu sangre y varían tu metabolismo. Todo este sistema te prepara para reaccionar ante un posible peligro.

Sin embargo, con todas estas hormonas dando vueltas, no es extraño que tu cuerpo planee deshacerse de ellas, ya sea a través de la orina, el vómito o el sudor. Por tanto, cuando comienzas a sudar porque estás ansioso, lo que sucede es que tu organismo está eliminando ese exceso de hormonas. Esto también se debe a que esas hormonas estimulan algunas áreas del cerebro estrechamente vinculadas a las funciones corporales, como el hipotálamo que, al activarse, dispara el funcionamiento de las glándulas sudoríparas.

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Ante tantos cambios a nivel metabólico, no es extraño que nuestro olor varíe, si bien no siempre somos capaces de percibirlo. Destilamos lo que algunos científicos han catalogado como “el olor de la ansiedad”.

Oler la ansiedad cambia nuestro comportamiento

Ya sabemos que cuando estamos ansiosos liberamos ciertas hormonas a través del sudor. Estas no son detectables a nivel consciente pero no pasan desapercibidas para nuestro subconsciente. Así lo ha demostrado un estudio realizado en la Universidad de Múnich.

Estos investigadores reclutaron a 30 personas sanas, que se involucraron en un juego económico en el cual podían tomar decisiones más conservadoras o más arriesgadas. Curiosamente, aquellos que fueron expuestos al olor de personas ansiosas (una muestra recogida en un recipiente), se demoraron mucho en decidir pero tomaron las decisiones más arriesgadas. En otras palabras, somos capaces de percibir la ansiedad a través del olor y eso incide en nuestras decisiones.

Vale aclarar que este no es el único estudio que nos indica que somos capaces de oler la ansiedad. Investigadores de la Universidad de Kiel reclutaron a 28 estudiantes que debían oler diferentes aromas mientras escaneaban sus cerebros. Entre estos aromas se encontraba el de estudiantes que estaban ansiosos ya que debían enfrentar un examen oral muy importante y el de personas que se habían sometido a una actividad física intensa.

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Sorprendentemente, los participantes no notaron diferencias en los aromas de las personas pero su cerebro no indicó lo mismo. Los neurocientíficos apreciaron que el olor de la ansiedad activaba zonas vinculadas con el procesamiento emocional y la empatía, como la ínsula, el giro cingulado anterior, el giro fusiforme y la corteza prefrontal.

Buscando una explicación al olor de la ansiedad

En el pasado ya se había visto que la ansiedad, las señales químicas de la ansiedad y el proceso de toma de decisiones comparten el mismo patrón de activación neuronal del cerebro por lo que no sería descabellado pensar que tener cerca a una persona ansiosa también determina, en cierta medida, las decisiones que tomemos.

Al parecer, aunque no seamos capaces de detectar conscientemente el olor de la ansiedad, nuestro cerebro lo procesa y, de alguna manera, intenta darle una explicación y hasta puede generar una experiencia similar. Y todo transcurre sin que nos demos cuenta.

Fuentes:

Haegler, K. et. Al. (2010) No fear no risk! Human risk behavior is affected by chemosensory anxiety signals. Neuropsychologia; 48(13): 3901-3908.

Prehn-Kristensen, A., et. Al. (2009) Induction of Empathy by the Smell of Anxiety. PLoS ONE; 4 (6).

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. Gabriela Marquez dice

    21/03/2014 a las 11:56 AM

    Me gusta tu manera de redactar y ir al punto .
    Son muy útiles y valiosos tus aportes.
    Te quiero dar las gracias me ayuda me hace bien leer lo que escribes y me encanta compartirlo .
    Se que muchos se pueden veneficiar de este valioso articulo .Desde Uruguay te saluda gaby

    Responder
  2. Jennifer Delgado dice

    21/03/2014 a las 1:20 PM

    Gaby,
    Gracias a ti por leerme y por dejarme tus impresiones.
    Creo que la clave para poder mantener este blog durante tantos años y con contenido fresco está en que amo la Psicología, me encanta ayudar a las personas y tengo una curiosidad insaciable.
    No obstante, lo cierto es que no existiría sin todos aquellos que me leen. Así que… ¡muchas gracias!

    Responder

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