• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » Estar a la defensiva: Poco que ganar y mucho que perder

Estar a la defensiva: Poco que ganar y mucho que perder

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 23/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 12/05/2014

Estar a la defensiva

En la guerra y en los deportes se suele afirmar que “la mejor defensa es un buen ataque”. Y muchas veces aplicamos esta frase a la vida real y a nuestras relaciones interpersonales sin darnos cuenta de que no tiene cabida. Entonces nos ponemos a la defensiva. 

Un ejemplo clásico y bastante cotidiano es el del marido que le comenta a la esposa lo buena que le quedó la comida ese día. Ante ese comentario ella replica: “¿Qué quieres decir? ¿Insinúas que normalmente no cocino bien?” Ante esta salida, es normal que el hombre se enfade y la escena termine en una discusión o en un silencio glacial.

Estar a la defensiva implica que, ante frases y comportamientos que tienen una impronta neutral o incluso positiva, reaccionamos como si fuesen una amenaza y hacemos saltar la chispa. ¿Por qué?

Las razones que nos llevan a adoptar una actitud defensiva

Porque creemos que la actitud de la otra persona es amenazante, que está atacando nuestra integridad personal. Casi siempre la actitud defensiva se erige sobre el miedo a que los demás nos hieran, ya sea porque a lo largo de nuestra vida hemos vivido muchas decepciones o porque la historia con esa persona no ha sido precisamente un camino de rosas.

En otras ocasiones la persona se pone a la defensiva simplemente porque está pasando por una situación de mucho estrés y cualquier hecho hace sonar las alarmas. Por supuesto, también hay quienes son recelosos por naturaleza y viven en una atmósfera de desconfianza que no les permite relajarse. En este caso, en el fondo lo que existe es un profundo temor al rechazo y una baja tolerancia a la crítica. 

PARA TI:  ¿Cómo salir de la rutina que te impide ver lo importante?

Hay otros casos en los cuales la persona adopta una postura defensiva porque pretende proteger determinado espacio que considera íntimo y que no está dispuesto a ceder. Es algo que se aprecia fundamentalmente en las relaciones de los adolescentes con sus padres, en las personas que sufren una adicción o en las parejas que recién han comenzado una vida juntos.

Otra razón que lleva a muchas personas a estar a la defensiva es la existencia de un resentimiento hacia el otro. Esta actitud se aprecia mucho entre las parejas, cuando ambos luchan por controlar la situación e imponer su punto de vista. En estos casos, se comprenden las relaciones interpersonales como una lucha de poder donde uno gana y el otro pierde, sin términos medios ni posibilidades para la negociación.

En el fondo, la actitud defensiva esconde a una persona insegura. Además, envía la señal de que somos cerrados de mente y respondemos de manera exagerada y emocional ante las situaciones, lo cual no nos ayuda a construir relaciones sanas, ni en el ámbito privado ni en el profesional.

¿Cómo saber si estás a la defensiva?

A menudo, cuando le decimos a alguien que está a la defensiva, lo toma como una ofensa y lo niega rotundamente. De hecho, solemos adoptar esta actitud sin darnos cuenta porque estamos demasiado sumergidos en la historia que gira en nuestra mente por lo que no logramos ver con claridad lo que sucede en el mundo real.

PARA TI:  Olvídate de plantearte objetivos, prueba una palabra de intención

Algunos indicios que te indicarán que estás asumiendo esta actitud son:

– Empiezas a hablar rápidamente sin darle tiempo a la otra persona a explicar sus puntos de vista.

– No te detienes a escuchar lo que el otro dice sino que estás procesando todos tus argumentos en contra.

– Utilizas justificaciones que no son del todo ciertas pero que eliminan tu cuota de responsabilidad en el asunto.

– Percibes que la otra persona es un enemigo a derribar.

– Haces de la palabra “pero” tu vocablo favorito de manera que la mayoría de tus frases comienzan con ella.

– Respondes a una crítica personal escudándote detrás de los errores de los demás y comparándote con ellos.

– Usas el sarcasmo para devaluar a la otra persona.

– No pides explicaciones cuando no comprendes sino que asumes lo que el otro quiere decir.

– Te sientes continuamente tenso e irritado, como si la vida cotidiana fuera una lucha.

Estar a la defensiva es una señal de que necesitas detenerte en el camino y revalorar cómo has llegado a ese punto. Esa actitud te limita como persona y afecta a quienes están a tu alrededor porque siempre terminas atacándoles. Recuerda siempre esta frase del emprendedor escocés Thomas Dewar: “La mente es como un paracaídas, trabaja mejor cuando está abierta”.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Ilustración de mujer riéndose a carcajadas

Solo era una broma… ¿o no? Cómo detectar críticas disfrazadas y protegerte sin dramas

Ilustración de una persona triste con nubes negras sobre su cabeza

Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente

Ilustración de cerebro con mitad del lóbulo tipo circuitos

La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. mulliel Rivas dice

    16/07/2016 a las 4:48 PM

    Como puedes hacerle sentir a una persona que te ve como su enemigo que no lo eres si siempre anda a la defenciva como te acercas a ella para ayudarle gracias

    Responder
  2. Jennifer Delgado dice

    17/07/2016 a las 9:41 AM

    Hola Mulliel,
    Cuando una persona se ha formado una opinión sobre alguien, es necesario tener mucha paciencia para hacerla cambiar de idea. Mostrarte amable te permitirá acercarte a ella.

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Solo era una broma… ¿o no? Cómo detectar críticas disfrazadas y protegerte sin dramas
  • Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente
  • La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?
  • ¿Cómo relativizar los problemas con una simple pregunta?
  • Formación para psicólogos: ¿por qué el título no marca el final del aprendizaje?

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial