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Estrés en la menopausia: ¿Por qué se produce y cómo aliviarlo?

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Estrés en la menopausia

Muchas personas piensan que los sofocos y los sudores nocturnos son los principales síntomas que experimentan las mujeres cuando se acercan a la menopausia. Sin embargo, hay otras señales que no se ven físicamente, pero que pueden ser mucho más difíciles de sobrellevar.

A menudo, la menopausia llega con una sensación constante de estrés que parece no dar tregua ni tener una explicación lógica. Puedes sentirte desbordada, llorar por cosas a las que antes no prestabas atención, irritarte con facilidad, sentirte continuamente al límite…

Ese estado, un día tras otro, puede acabar haciendo mella en tu bienestar. Entender qué te ocurre y aprender a lidiar con el estrés en la menopausia te permitirá afrontar mejor esta etapa, en vez de resignarte pensando que “es normal” o “son cosas de la edad”.

Aclarando ideas sobre la menopausia y el climaterio

Ante todo, es importante comprender que la menopausia marca el fin de los ciclos menstruales y la fertilidad. Técnicamente, se produce cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación. Pero eso es solo la punta del iceberg.

Muchas mujeres comienzan a sufrir los síntomas mucho antes, durante la premenopausia, que puede aparecer a una edad tan temprana como los 40 años. Durante esta etapa aparecen las primeras señales de que el cuerpo comienza a cambiar. Esos síntomas suelen llegar por sorpresa y se acompañan de una sensación de malestar cada vez más frecuente e intensa.

Todo ese proceso se denomina climaterio y puede durar varios años ya que incluye la premenopausia, la perimenopausia y la menopausia propiamente dicha. Durante ese periodo, los niveles de estrógeno, progesterona y otras hormonas empiezan a fluctuar para luego descender, provocando una serie de cambios que afectan no solo al cuerpo, sino también al estado de ánimo y la energía.

Algunos de esos síntomas son bien conocidos, como los sofocos o la pérdida del deseo sexual, pero otros pasan más desapercibidos, como el estrés y los cambios de humor, por lo que a algunas mujeres les cuesta comprender qué les ocurre.

¿Por qué el estrés aumenta durante la menopausia?

Entre el 15 – 50% de las mujeres sufren ansiedad, estrés y cambios de humor significativos durante el climaterio. También se ha comprobado que el riesgo de desarrollar un episodio depresivo mayor durante la perimenopausia es 3 veces mayor que durante la premenopausia. Esos cambios en el estado de ánimo no solo dependen de las variaciones hormonales, sino que se suman factores psicológicos y sociales.

Cambios hormonales que alteran la regulación emocional

Los estrógenos no solo regulan el ciclo menstrual. También desempeñan un papel crucial en la modulación del cortisol, la hormona del estrés. Cuando los estrógenos bajan, el cortisol tiende a subir más fácilmente y tarda más en volver a sus niveles normales. Eso significa que una situación complicada que antes podías manejar sin problema, ahora puede agobiarte con mayor facilidad.

Además, el sistema límbico (donde se procesan las emociones) y el hipotálamo (que interviene en la regulación del estrés y el sueño) son muy sensibles a los cambios hormonales. Por eso, no es raro que durante el climaterio aparezcan síntomas de ansiedad, insomnio, irritabilidad y una sensación general de desbordamiento emocional.

Fatiga y carga mental acumulada

Muchas mujeres atraviesan la menopausia en un momento vital particularmente exigente: cambios en el matrimonio y la estructura familiar, trabajo, responsabilidades domésticas, padres mayores que necesitan cuidados… Como resultado, la famosa “doble jornada” se convierte en “jornada triple”.

Ese contexto genera una sobrecarga crónica que conduce a la fatiga. El estrés no proviene de una crisis puntual, sino de un goteo cotidiano que mina la energía. Además, la disminución del estrógeno, también puede provocar niebla mental, problemas de memoria y dificultades para concentrarse, lo que dificulta aún más la toma de decisiones eficaz y sacar adelante el día a día.

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Cambios en la autoimagen y en la identidad

La menopausia también toca fibras profundas: El inevitable paso del tiempo, la transformación del cuerpo, la pérdida de la fertilidad e incluso la sensación de desvanecimiento social. Muchas mujeres pueden sentirse menos atractivas, menos vitales, menos escuchadas.

No es raro que muchas sientan que están dejando atrás una versión de sí mismas que conocían bien, para entrar en una etapa que aún no entienden del todo. Surgen preguntas como: ¿Quién soy ahora? ¿Qué lugar ocupo? Es un momento de redefinición, no solo estética sino también existencial. Algunas mujeres lo viven como una pérdida, otras como una liberación. Pero casi todas coinciden en que la identidad se reconfigura.

Esa especie de shock identitario puede generar tristeza, inseguridad o incluso enfado. Y aunque no siempre se expresa en voz alta, esos cambios remueven los cimientos, alimentando el estrés emocional.

Alteraciones del sueño

El insomnio y los despertares nocturnos son frecuentes en esta etapa, muchas veces provocados por los sofocos o la ansiedad. Un estudio realizado en la Universidad de Michigan constató que durante el climaterio las mujeres pierden hasta 25 minutos de sueño por noche.

Y ya sabemos que dormir mal multiplica la sensibilidad al estrés, afecta la memoria, el estado de ánimo y la toma de decisiones. Dormir poco o mal te deja sin defensas frente a los pequeños desafíos cotidianos porque estás a media capacidad. La falta de sueño es como andar por la vida con los nervios a flor de piel.

3 estrategias psicológicas para reducir el estrés en la menopausia

No podemos evitar el climaterio y todo lo que ello conlleva, pero podemos lidiar con esta etapa de una manera más constructiva y llevadera, reduciendo su impacto en nuestra calidad de vida. Además de cuidar tu alimentación y mantenerte activa físicamente, debes prestarle atención a tu mente.

1. Aprende a respirar conscientemente

Puede parecer simple, pero respirar adecuadamente es uno de los antídotos más poderosos contra el estrés. ¿Por qué? Sencillamente porque la respiración activa el sistema nervioso parasimpático, que es como el freno de mano del cuerpo y te ayuda a relajarte, reducir el ritmo cardíaco y bajar el cortisol.

Existen muchas opciones, desde la respiración diafragmática hasta la relajación muscular progresiva o la meditación mindfulness. Prácticas como el yoga y el tai chi también podrían ser muy útiles para armonizar tus ritmos internos y aliviar el estrés cotidiano. De hecho, no las descartes ya que se ha constatado que el mindfulness no solo alivia la ansiedad, sino que también puede mejorar los niveles hormonales en las mujeres en la menopausia.

2. Entrena tu mente para no aferrarte a todo lo que pasa

Los cambios cognitivos y emocionales que se producen durante el climaterio pueden aumentar la sensibilidad. Muchas mujeres experimentan una mayor reactividad emocional y una tendencia a la rumiación, por lo que es más fácil que des vueltas a los pensamientos negativos y saltes a los peores escenarios posibles.

No es debilidad ni dramatismo: es biología. Los cambios hormonales afectan directamente a neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, lo que puede hacer que te vuelvas más irascible, insegura, negativa y/o ansiosa. En otras palabras, tu mente puede sobredimensionar la realidad.

La clave no es dejar de sentir, sino aprender a observar sin quedarnos atrapadas en cada pensamiento o emoción. ¿Cómo se logra en la práctica?

  • Distingue entre lo que piensas y lo que está pasando realmente. O sea, no te creas todo lo que piensas. Muchas veces, la mente construye escenarios que nunca ocurren o interpreta hechos de manera distorsionada por el estado emocional del momento. Un buen ejercicio consiste en preguntarte: ¿Tengo evidencias reales o es solo una suposición?
  • Observar tus emociones sin quedarte atrapada en ellas. Cuando una emoción te invada, imagina que va en un tren. No necesitas subirte a cada tren mental que pasa. En su lugar, puedes quedarte sentada en el andén y dejar que algunos simplemente sigan de largo.
  • Redirige tu atención hacia lo que puedes controlar. En vez de quedarte atrapada en lo que no puedes cambiar (el paso del tiempo, la opinión de los demás, el desorden hormonal), dirige tu energía hacia lo que está en tus manos: cómo te hablas, cómo te cuidas o los pensamientos y emociones que alimentas.
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3. Trátate con amabilidad y compasión

Durante la menopausia, es fácil convertirte en tu peor enemiga. Nos juzgamos por sentirnos distintas, no tener la energía de antes, no ser tan pacientes, tan productivas o no estar tan “en forma” como solíamos. Pero lo último que necesitas en este periodo es añadir más presión. Estás atravesando una etapa intensa de transformación física, emocional y psicológica. No tienes que exigirte más, sino cambiar el chip del juicio por el de la compasión.

Practicar la compasión no es autocomplacencia, victimizarse o “abandonarse”, sino tratarse como tratarías a una buena amiga: con comprensión, con ternura, con paciencia. Es comprender que mereces cuidarte, no castigarte ni llevarte al límite. ¿Cómo ponerlo en práctica?

  • Cambia tu diálogo interno. Si eres muy crítica contigo misma, es probable que te digas cosas como: “Estás exagerando”, “ponte las pilas” o “no tienes motivos para estar así”. Cambia ese discurso por frases como “estoy más sensible y necesito descansar” o “estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo”.
  • Haz pausas de cuidado, sin culpa. Durante esta etapa, descansar, decir “no” o delegar no es debilidad, es sabiduría. A veces, lo más saludable que puedes hacer por ti es frenar. Tómate al menos 10 minutos al día solo para ti: sin redes, sin obligaciones, sin la presión por rendir. Aunque parezca poco, ese gesto envía a tu mente un mensaje poderoso: “me importo”.
  • Recuerda que no tienes que hacerlo todo a la perfección. La menopausia no es un examen. Hay días buenos y días difíciles, y eso no dice nada malo de ti. Es un periodo para aprender a abrazar tus límites, aceptar tus altibajos y permitirte estar mal sin que eso defina tu valor. Acepta que no puedes llegar a todo. Y que el mundo no se parará por ello.

No estás exagerando, estás atravesando una transformación

La menopausia no es el principio del fin, es tan solo una transición profunda que afecta a todos los niveles: físico, mental, emocional y existencial. Y aunque a veces parezca que el mundo sigue igual mientras tú te desmoronas por dentro, no estás sola ni estás perdiendo la cabeza.

El estrés que sientes es real. Pero también lo es tu capacidad para adaptarte, cuidarte y salir fortalecida de ese periodo. Así que la próxima vez que te sientas al límite, recuerda escucharte y tratarte con amabilidad. Estás atravesando un proceso más de la vida. Y como todo proceso importante, requiere tiempo, comprensión… y mucha más compasión.

Referencias Bibliográficas:

Huang, S. et. Al. (2023) Anxiety disorder in menopausal women and the intervention efficacy of mindfulness-based stress reduction. Am J Transl Res; 15(3): 2016-2024.

Taylor-Swanson, L. et. Al. (2018) The dynamics of stress and fatigue across menopause: attractors, coupling, and resilience. Menopause; 25(4): 380-390. 

Santoro, N. et. Al. (2015) Menopausal Symptoms and Their Management. Endocrinol Metab Clin North Am;44(3): 497-515.

Zheng, H. et. Al. (2015) Actigraphy-defined measures of sleep and movement across the menstrual cycle in midlife menstruating women: Study of Women’s Health Across the Nation Sleep Study. Menopause; 22(1): 66-74.

Woods, N. F. et. Al. (2000) Mitchell ES, Adams C. Memory functioning among midlife women: observations from the Seattle Midlife Women’s Health Study. Menopause; 7(4): 257-265.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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