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Intoxicación de amor: cuando amamos demasiado

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Actualizado: 21/01/2024 por Jennifer Delgado | Publicado: 01/03/2010

intoxicación de amor

Hay amores que matan, en el sentido de que es posible morir de amor. Estas reflexiones van por un camino bastante similar, se refieren al momento en el cual «una relación duele» o todavía peor, cuando se convierte en «una dolorosa obsesión».

El momento en el cual se rompe el equilibrio entre el dar y el recibir; cuando el amor se transforma en un hábito que se convierte en una verdadera dependencia afectiva que cierra su cerco de espinas alrededor de la persona. Entonces aparece el «mal de amores», «intoxicación de amor», «droga de amor», «love adiction» o si se quiere llamarle de una forma menos romántica y más científica: «dependencia afectiva».

El mal de amores es un término bastante genérico que hace referencia a un sufrimiento relacionado con la no disponibilidad del objeto amado. Generalmente este malestar es resultado de una desilusión o rechazo aunque en algunas ocasiones se utiliza para referirse a una nueva relación en la cual aún no existen muchos puntos comunes y fiables a los cuales aferrase, esta desazón e incertidumbre usualmente provocan un sentimiento de inseguridad. Diría, sin temor a equivocarnos que todos en algún momento de la vida hemos vivenciado el mal de amores.

Sin embargo, cuando se habla de intoxicación de amor o love adiction nos referimos a una tendencia psicológica y comportamental que puede coincidir con la dependencia afectiva: una condición relacional negativa que se caracteriza por una ausencia crónica de reciprocidad en la vida afectiva que tiende a estresar y crear un profundo malestar psicológico en la pareja. Como podrán presuponer, el amor que llega a este punto, más que beneficios conduce a la destrucción de la pareja.

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El principal problema para detectar a tiempo y eliminar esta intoxicación se debe a que su instauración se produce «más o menos» de común acuerdo: uno de los miembros de la pareja comienza a mostrar signos de dependencia hacia el otro, que a su vez alimenta esta tendencia, creándose un equilibrio paradojal que desemboca en un malestar de dos.

¿Cuáles son los indicios que apuntan hacia una intoxicación de amor?

– La sensación de placer y euforia totalmente desproporcionadas, que se experimenta al interno de la relación, sobre todo cuando la pareja se muestra receptiva ante los comportamientos de dependencia.

– Como en el caso de otras drogas, también se evidencia la necesidad de aumentar las «dosis». Se necesita pasar cada vez más tiempo con la pareja, reduciendo progresivamente el contacto social y el tiempo autónomo. A la misma vez, usualmente se aumenta el control sobre las actividades del compañero/a.

– La progresiva incapacidad para controlar el comportamiento. La persona va perdiendo paulatinamente la capacidad de autocrítica y el sentido de los límites, disminuye su lucidez y su sentido de la vergüenza.

Existen algunas personas que establecen una inadecuada identificación entre amor y posesión, estas personas sería más proclives a padecer la intoxicación de amor mostrándose obsesivas y tendientes a dejar cada vez menos espacio personal a sus parejas. Su amor se sustenta en demandar una devoción absoluta que conduce a la absorción de la pareja cerrándose al exterior.

Por supuesto, detrás de este amor desproporcionado y patológico generalmente se esconde una urgente necesidad de seguridad y una tendencia a esconder su necesidad de ser centro de atención y cariño. Usualmente estas personas en su infancia fueron educadas para esconder su necesidad de afecto y limitar sus expectativas de amor, experimentando relaciones muy frustrantes. En resumen, su historia infantil cuenta con familias que los descuidaron en el plano emotivo y no les brindaron suficiente estabilidad y seguridad para crecer. De esta manera, cuando las personas llegan a la adultez transfieren estos miedos y carencias a la relación de pareja.

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Como podrán imaginar, la mayoría de las personas que se intoxican de amor son mujeres, para ser más específica, la literatura científica alrededor del mundo recoge un 99%. Esto es perfectamente explicable si tenemos en cuenta que los hombres son educados para «alejarse» de los problemas, resolverlos solos y buscar ayuda solo en caso de emergencia. Sin embargo, las mujeres (quizás la frase «sexo débil» lo explique todo) tienden a buscar ayuda, ventilar sus emociones y proyectarlas con mayor fuerza sobre los otros por lo cual estarían culturalmente condicionadas a ser más dependientes.

El principal problema de las personas que sufren esta dependencia radica en que generalmente no tienen conciencia de su estado y los que le rodean los toman como alguien «demasiado celoso o posesivo». Realmente la información sobre la dependencia afectiva en nuestros días continúa siendo escasa entre la población por lo cual es muy difícil detectar a tiempo los síntomas y poder erradicarlos antes de que esta forma de amar termine con la relación de pareja.

Fuentes:

Miller, D. (1994) Donne che si fanno male. Milano: Feltrinelli.

Norwood, R. (1985) Donne che amano troppo. Milano: Feltrinelli.

Wright, P.H. & Wrigth K. D. (1990) Measuring codependents’ close relationships: a preliminary study. Journal Substance Abuse; 2: 335-344.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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