• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » 7 lecciones que no querrás aprender demasiado tarde en la vida

7 lecciones que no querrás aprender demasiado tarde en la vida

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 18/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 07/10/2016

Lecciones de vida

Toda la vida es un aprendizaje. Si dejamos de aprender, si dejamos de asombrarnos y nos abandonan las ganas de descubrir, comenzamos a morir lentamente. Sin embargo, aunque podemos aprender durante toda la vida, hay algunas lecciones que deberíamos aprender lo más temprano posible, para no tener que arrepentirnos más tarde de todo lo que nos gustaría haber hecho y no hicimos. Refiriéndose a esa terrible sensación, la escritora estadounidense Harriet Beecher dijo: «Las lágrimas más amargas serán las de las palabras no dichas y las obras inacabadas«.

Los aprendizajes más valiosos para evitar el arrepentimiento

1. La vida es ahora. Pasamos demasiado tiempo quejándonos por el pasado y preocupándonos por el futuro, mientras el presente se nos escapa. Vivimos en dos épocas que no existen, mientras dejamos que lo único que tenemos, el “aquí y ahora”, se esfume. Mientras antes aprendamos esta lección, más provecho podremos sacarle a nuestro tiempo.

De hecho, aprender a disfrutar del presente, prestarle más atención a lo que nos rodea y a quienes nos rodean, nos evitará grandes arrepentimientos en el futuro. Cuando sabemos que hemos aprovechado al máximo nuestro tiempo, no tendremos de qué arrepentirnos.

2. No vivas pensando en lo que “debes” y “no debes” hacer. La familia, la pareja, los amigos y la sociedad en sentido general colocan sobre nuestros hombros muchas expectativas. Los demás esperan que nos comportemos de cierta forma, que tomemos ciertas decisiones e incluso que nos sintamos de cierta manera. Sin embargo, dirigir nuestra vida intentando complacer a todos es la manera más segura de ser infelices.

En ocasiones nuestros deseos, sueños y decisiones no coincidirán con las expectativas de los demás. No pasa nada. No debemos sentirnos culpables por ello. Si somos felices, transmitiremos felicidad y haremos felices a quienes nos rodean. Y ese, es el verdadero fin de la vida, o al menos debería serlo. Y no necesitamos el permiso de nadie para ser felices o para que nos indique el camino porque cada senda debe ser diferente. Por eso, no limites tu vida a satisfacer las expectativas de los demás.

PARA TI:  “Es lo que hay”, la trampa de la resignación

3. No hagas una tormenta en un vaso de agua. Tenemos un talento innato para la tragedia. Sin embargo, cada vez que ponemos en marcha nuestro pensamiento catastrofista nos hacemos daño. De hecho, es probable que en más de una ocasión, cuando hayas echado la vista atrás, te hayas dado cuenta de que te preocupaste sin razón o de que reaccionaste de manera exagerada, temiendo lo peor.

La vida normalmente se encarga de ponerlo todo en su lugar y nos enseña a asumir una perspectiva más realista y objetiva ante las situaciones. Sin embargo, si aprendemos a asumir esta actitud antes de cumplir los 80 años, nos ahorraremos muchísimos dolores de cabeza. Recuerda que cuando estamos inmersos en el problema, este siempre nos parece más grande, pero basta dar un paso fuera para ponerlo todo en perspectiva.

4. Enfrenta tus temores antes de que te consuman. Todos tenemos miedos, es normal y no hay que avergonzarse por ello. De hecho, el miedo es una emoción defensiva que nos alerta de que algo puede ser peligroso. Sin embargo, hay miedos que son paralizantes y nos impiden crecer. En esos casos, es necesario enfrentarlos y vencerlos.

En realidad, la mayoría de nuestros miedos son solo un producto de nuestra mente y de nuestras inseguridades. Refiriéndose a ello, un filósofo francés dijo: «El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo«. La buena noticia es que cada vez que vencemos un miedo ampliamos un poco nuestra zona de confort, crecemos como personas y alargamos nuestro horizonte.

5. Paso a paso se llega lejos. Cuando somos jóvenes queremos todo, y lo queremos inmediatamente. Nos planteamos objetivos y si no los conseguimos rápido nos sentimos decepcionados y nos damos por vencidos. En gran parte, esto se debe a los mensajes erróneos que transmite nuestra sociedad, en la que esperamos que nuestras ambiciones se materialicen como por arte de magia.

PARA TI:  El hábito para desarrollar tu Inteligencia Emocional

Sin embargo, filosofías tan antiguas como el budismo nos enseñan que paso a paso se puede llegar muy lejos. La prisa casi nunca es buena consejera y las mejores cosas se logran teniendo paciencia y perseverando. Recuerda que a menudo no es la meta, sino el camino lo que cuenta. Por eso, a veces no importan los objetivos que hemos alcanzado sino la persona en la que nos hemos convertido mientras intentábamos lograrlos.

6. No postergues la felicidad. Alguien dijo que si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta. La felicidad, o al menos la felicidad cotidiana, no está en los grandes golpes de suerte sino en las pequeñas cosas. Por eso, el mayor error que podemos cometer es postergar nuestra felicidad hasta que logremos esa meta que tanto ansiamos, solo para darnos cuenta que al llegar, ya tendremos una meta nueva que consumirá nuestra energía.

No esperes a resolver los problemas para ser feliz porque otros surgirán y ocuparán su lugar. No pongas en pausa la felicidad porque es imposible poner en pausa la vida. Asume que cada día llega con cosas buenas y malas, pero que siempre es un regalo maravilloso que no deberías desperdiciar.

7. Aprecia todo, absolutamente todo, en la vida. Demasiado a menudo damos por descontadas muchas cosas, pensamos que siempre han estado ahí y que siempre estarán. ¡No es así! De hecho, a medida que envejecemos comenzamos a apreciar esas pequeñas cosas y comprendemos que todas y cada una de ellas son un inmenso regalo, incluyendo la salud, la vida y las personas que nos rodean.

Podemos aprender esta lección siendo aún jóvenes y experimentar gratitud todos los días de nuestra vida, una sensación clave para sentirnos felices y satisfechos. Por eso, todos los días, asegúrate de dar gracias por algo, aunque sea pequeño. Muchas de las cosas que tienes no las pueden disfrutar otras personas, desde dar un simple paseo hasta ver los colores de una flor.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Ilustración de una persona triste con nubes negras sobre su cabeza

Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente

Ilustración de cerebro con mitad del lóbulo tipo circuitos

La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?

Ilustración de mujer con las manos en la cabeza preocupada o ansiosa

¿Cómo relativizar los problemas con una simple pregunta?

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Virginia García dice

    09/10/2016 a las 6:45 PM

    ¡Me encantó el compendio! Estaría perfecto colgado en la puerta de cada casa, de cada aula, de cada empresa o comunidad… en beneficio de todos. Gracias por este artículo.

    Responder
    • Jennifer Delgado dice

      09/10/2016 a las 7:30 PM

      Hola Virginia,
      Seguro que al verlo todos los días, no lo olvidamos (o).
      De hecho, hay pequeñas/grandes lecciones que deberíamos recordar todos los días.

      Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente
  • La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?
  • ¿Cómo relativizar los problemas con una simple pregunta?
  • Formación para psicólogos: ¿por qué el título no marca el final del aprendizaje?
  • Quienes hablan de la vida de los demás es porque no tienen vida propia – o no les gusta

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial