Actualizado: 12/02/2026 por Jennifer Delgado | Publicado: 09/07/2009

Nadie te prepara completamente para todo lo que puede ocurrir después del parto. Te hablan del bebé, del cansancio y de las noches sin dormir, pero casi nadie te habla del nudo en el pecho, de las lágrimas sin motivo o de esa sensación incómoda de no reconocerte en el espejo. Y entonces aparece la culpa. Te dices que deberías sentirte feliz, pero en su lugar te sientes desanimada y triste como nunca antes.
Y es que la depresión posparto es una de las complicaciones más frecuentes después del alumbramiento: afecta alrededor del 17% de las madres, según un estudio publicado en Nature, aunque muchas de ellas jamás solicitan ayuda profesional y sufren en silencio, en gran parte debido a todos los mitos sobre la depresión postparto.
Los mitos más extendidos sobre la depresión postparto
El hecho de que la depresión postparto sea un problema relativamente común no significa que sea comprendido y aceptado, pues a nivel social se supone que las madres deben sentirse en el séptimo cielo con la llegada de su bebé.
Por ese motivo, cuando una mujer se siente deprimida tras el embarazo, las personas a su alrededor no la comprenden e incluso la propia madre se pregunta cómo es posible que se sienta así, lo cual agrava aún más el malestar. Los mitos sobre la depresión postparto dibujan un halo negativo sobre la madre y alimentan un círculo vicioso de tristeza, dudas y remordimiento que empeora aún más el cuadro clínico.
1. Las mujeres con depresión postparto están tristes y lloran constantemente
Aunque generalmente la depresión se asocia a las las lágrimas, lo cierto es que este trastorno no siempre se manifiesta a través del llanto. Los síntomas más habituales son los cambios en el estado de ánimo, ansiedad, preocupación constante, interrupción del sueño, sensación de estar abrumada y sentimientos de culpa por no poder disfrutar plenamente de la experiencia de la maternidad. No obstante, se debe aclarar que este trastorno se manifiesta de manera diferente en cada mujer.
De hecho, es cierto que algunas se sienten tristes y lloran sin parar, pero la mayoría se sienten adormecidas, irritables y enfadadas. Algunas madres incluso tienen miedo de hacerles daño a sus bebés sin querer, lo cual amplifica su ansiedad y angustia.
Muchas mujeres intentan esconder estos sentimientos y luchan en silencio por lo que, a primera vista, todo parece normal pero la tormenta ocurre por dentro, por lo que las personas cercanas deben mantenerse atentas a los síntomas en aras de buscar ayuda psicológica y apoyarlas.
2. La depresión postparto se produce durante los primeros meses después del parto
Existe la creencia de que la depresión posparto surge poco después del nacimiento del bebé, justo cuando las hormonas se desajustan y el cuerpo aún se está recuperando. Por eso, muchas mujeres creen que, si han aguantado bien los primeros meses, ya están a salvo. Piensan que si no se hundieron al principio, ya no les va a pasar.
Pero no siempre es así. Aunque muchas madres empiezan a notar los primeros síntomas hacia el tercer o cuarto mes tras dar a luz, la depresión posparto puede aparecer en cualquier momento durante el primer año. Incluso cuando, desde fuera, parece que todo está bajo control porque el bebé duerme mejor, la rutina se estabiliza y la madre recupera cierta normalidad.
Pero es precisamente en ese momento cuando muchas mujeres se permiten bajar la guardia por primera vez. Entonces el cansancio acumulado, la presión por hacerlo todo bien, la sensación de haber perdido partes de sí mismas, la soledad emocional o la falta de apoyo empiezan a pasar factura y se instaura la depresión.
3. La depresión postparto desaparece sola
En nuestra sociedad solemos ver la depresión como algo que se debe superar y vencer, minimizamos sus consecuencias y creemos que todo se limita a cambiar de actitud os er fuerte. Sin embargo, no es así. La depresión es una patología compleja con profundas implicaciones para el bienestar y el funcionamiento cotidiano, por lo que a menudo demanda tratamiento psicológico.
De hecho, un estudio realizado en el Hospital Clínic de Barcelona constató que un 10% de las mujeres con un episodio depresivo posparto no han remitido del todo después de 2 años, incluso estando bajo tratamiento psicológico.
Por ese motivo, es importante que quienes sufren depresión postparto pidan ayuda para paliar los síntomas. La buena noticia es que no siempre es necesario recurrir a los fármacos, existen muchas técnicas psicológicas para combatir la depresión sin medicamentos.
4. Las mujeres con depresión postparto dañan a sus hijos
La depresión es un trastorno peligroso para la persona que la sufre pero no para quienes le rodean. Las mujeres que padecen este problema no son malas madres ni le harán daño a sus hijos, solo están pasando por un momento difícil y necesitan apoyo ya que cuando los síntomas son muy intensos, pueden aparecer ideas suicidas.
Los casos que llegan a la prensa sobre madres que le han hecho daño a sus hijos generalmente se deben a la psicosis postparto, que es otra patología. Por ejemplo, mientras que la depresión postparto afecta a 1 de cada 8 madres primerizas, la psicosis postparto se presenta en 1 de cada 1.000, según las investigaciones. Confundir ambas condiciones alimenta un estigma injusto y hace que muchas mujeres se sientan culpables o temerosas de pedir ayuda.
Además, la depresión posparto no implica pérdida de afecto ni de capacidad de cuidado. Las madres pueden sentirse abrumadas, desconectadas o incapaces de disfrutar del momento, pero eso no significa que dañen a sus hijos.
5. La depresión postparto es culpa de la madre
Es común que algunas mujeres sientan que han fallado o que de alguna manera han provocado ese trastorno. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, las madres que sufren depresión postparto no quieren sentirse así, por lo que muchas se culpan injustamente, intentando esconder sus síntomas y aparentar que todo está bien. Por desgracia, esa culpa añadida, lejos de ayudar, puede empeorar la intensidad de la depresión y aumentar el aislamiento emocional.
La depresión posparto es una enfermedad real, como la diabetes gestacional. No depende de la fuerza de voluntad ni de la intención de la madre; es un trastorno que se desarrolla por una conjugación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Los desarreglos hormonales juegan un papel importante, por ejemplo, ya que las rápidas fluctuaciones de estrógeno y progesterona tras el parto afectan a los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, la energía y el sueño. Eso explica por qué algunas mujeres se sienten abrumadas, ansiosas o tristes sin una causa aparente.
A esto se suman factores genéticos y una predisposición a desarrollar trastornos del estado de ánimo. Las mujeres con antecedentes familiares de depresión, ansiedad u otros trastornos psiquiátricos tienen un riesgo más alto de desarrollar depresión posparto, según revelaron investigadores de la Universidad de Aarhus, aunque esto no significa que sea inevitable. El contexto social, la falta de apoyo, las expectativas culturales sobre la maternidad y la presión por cumplir con un ideal de “madre perfecta” también influyen, amplificando la sensación de culpa y fracaso.
La buena noticia es que la depresión posparto es un trastorno tratable. La intervención temprana con psicoterapia, apoyo social y, cuando sea necesario, medicación, permite aliviar los síntomas y facilitar la recuperación. Reconocer que no se trata de culpa ni de debilidad, sino de una condición clínica es clave para que la madre reciba ayuda sin sentirse juzgada.
Referencias:
Domínguez, M. et. al. (2022) Psicosis postparto: actualización de la matrona. Sanum; 4(6): 54–60.
Zacher, K. et. Al. (2022) Family History of Psychiatric Disorders as a Risk Factor for Maternal Postpartum Depression: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Psychiatry; 79(10): 1004-1013.
Wang, Z. et. al. (2021) Mapping global prevalence of depression among postpartum women. Transl Psychiatry; 11: 543.
Torres, A. et. Al. (2019) Course of a major postpartum depressive episode: A prospective 2 years naturalistic follow-up study. Journal of Affective Disorders; 15(245): 965-970.



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