• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Curiosidades » El origen de los tics nerviosos se remonta a la infancia

El origen de los tics nerviosos se remonta a la infancia

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 16/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 18/10/2017

Origen de los tics nerviosos

Mover un pie mientras estamos sentados, pasarse la mano por el pelo, hacer una especie de guiño, morderse las uñas, lamerse los labios, crujirse los dedos, sacudir la cabeza, suspirar, resoplar, carraspear… 

La lista de manías o tics nerviosos es prácticamente infinita y va desde aquellos movimientos que pasan prácticamente desapercibidos hasta los que son mucho más evidentes y molestos, sin olvidar los que pueden ser potencialmente dañinos puesto que caen en el terreno de lo patológico.

Todos tenemos tics

Los estudios científicos se centran fundamentalmente en las formas más graves de los trastornos neuro-conductuales, como el síndrome de Tourette, que se caracteriza por la presencia de tics motores y verbales que llegan a ser extremadamente molestos para la persona y su entorno. Sin embargo, lo cierto es que todos realizamos comportamientos repetitivos y no funcionales. Incluso podríamos decir que esos tics nerviosos son un barómetro de nuestro nivel de tranquilidad o ansiedad.

Vivir en un entorno social muy demandante nos predispone a desarrollar esas manías. A lo cual se le suma el estrés y la prisa, que no ayudan precisamente a que el cerebro pueda poner freno a esos tics. Aunque lo más curioso es que muchas personas no son plenamente conscientes de esos gestos, movimientos o vocalizaciones automáticas. Esos tics se han automatizado hasta tal punto que ni siquiera los notan, son los demás quienes suelen apuntar su existencia.

Los 3 tipos de tics nerviosos

Los tics nerviosos son movimientos involuntarios de un pequeño grupo de músculos o vocalizaciones de corta duración. Los psicólogos han dividido esos “comportamientos motivacionales no funcionales” en tres categorías.

1. Tic clásico. Se trata de tics motores que implican movimientos como respuesta a un estímulo de tensión. Ese estímulo es algo parecido a cuando sentimos una comezón, que nos impulsa a rascarnos inmediatamente, sin pensar en ello, como un acto reflejo. No obstante, también hay tics verbales simples, como aclararse la garganta, inspirar o carraspear. El factor común de estos tics es que suelen aparecer de manera repentina y son percibidos como más bruscos.

PARA TI:  El método de Abraham Lincoln para protegernos de las críticas destructivas

2. Tic fluido. En este caso, los movimientos no suelen estar provocados por un impulso repentino e irresistible, por lo que son mucho más fluidos y rítmicos. Un ejemplo es cuando damos golpecitos rítmicos sobre una superficie con los dedos o un lápiz, movemos nerviosamente los pies u oscilamos el cuerpo mientras estamos en una fila. Se trata de movimientos repetitivos y constantes que solo desaparecen cuando se alivia la tensión.

3. Tic repetitivo y compulsivo. Estos movimientos se centran en el cuerpo, y aparecen de manera repetitiva, pero no intempestiva. Tal es el caso de morderse las uñas o halarse el cabello. Suelen estar relacionados con rasgos de personalidad obsesivos y una tendencia al perfeccionismo.

El origen de los tics nerviosos se remonta a la infancia

La mayoría de las conductas repetitivas que desplegamos como adultos tienen su origen en la infancia. Un cerebro inmaduro, incapaz de reconocer y procesar las emociones como un adulto, recurre a la actividad motora para lidiar con las situaciones estresantes. Por eso, muchos niños suelen desarrollar tics nerviosos.

Lo curioso es que esos tics suelen surgir entre los 6 y 10 años de edad, que es cuando el niño comienza a gestionar mejor sus sentimientos hallando una vía para canalizarlos de forma más «adulta» y socialmente aceptable. En práctica, el tic se convierte en un movimiento repetitivo que vamos «suavizando» para que pueda acompañarnos en las situaciones sociales.

Por eso, muchos psicólogos consideran que en realidad los tics no desaparecen del todo sino que aprendemos a controlarlos mejor, de manera que pasan un poco más desapercibidos en los diferentes contextos. El problema puede aparecer en las situaciones de gran tensión, cuando no podemos ejercer el mismo grado de autocontrol y esos movimientos son más intensos y evidentes. Por tanto, el origen de los tics nerviosos suele encontrarse en la infancia.

Los tics alivian la tensión en situaciones estresantes

Neurocientíficos de la Universidad de Columbia explican que todos estos comportamientos están relacionados con un área del cerebro llamada ganglios basales, que está implicada en el control de las funciones motoras. Los ganglios basales son como el centro de control del movimiento del cerebro. 

PARA TI:  Mecanismos de censura en los sueños: Un mundo por redescubrir

En práctica, cuando las situaciones son frustrantes o estresantes, los ganglios basales seleccionan, o no inhiben correctamente, un comportamiento motor predefinido, estereotipado y habitual. De hecho, los animales también tienen esos gestos para aliviar la tensión. Cuando se sienten ansiosos o están aburridos pueden balancearse, caminar en círculos o lamerse compulsivamente.

La principal característica de esos movimientos repetitivos es que no demandan recursos cognitivos, podemos realizarlos automáticamente aunque nuestra mente esté desbordada. De hecho, el cerebro incluso puede percibirlos como una recompensa, que estimula la producción de neurotransmisores que nos permiten calmarnos.

En este sentido, un estudio realizado en la Universidad de Nueva York descubrió que en un cerebro sano, los movimientos repetitivos como los tics están relacionados con un aumento de la producción de serotonina, la cual ayuda a estabilizar el estado emocional, inhibe la agresividad y mejora el estado de ánimo, particularmente cuando nos sentimos estresados o deprimidos.

¿Cuándo los tics nerviosos son motivo de preocupación?

La mayoría de las personas no recurre a un psicólogo para eliminar esos pequeños tics, sobre todo porque esos movimientos o vocalizaciones les ayudan a aliviar la ansiedad momentáneamente, son como una válvula de escape. Sin embargo, algunas manías pueden llegar a convertirse en un problema.

Es necesario buscar ayuda si:

– El tic es un comportamiento automutilante, como morderse las uñas o el pelo, ya que esto puede empeorar y terminar causando otros problemas de salud.

– El tic está fuera de control y llega a causar molestias en la vida cotidiana o afecta el desempeño.

– El tic es involuntario y rápido, y va empeorando, ya sea porque se vuelve más intenso, es más frecuente o se suman nuevas variantes.

Fuentes:

Bronfeld, M. & Bar-Gad, I. (2013) Tic Disorders. What Happens in the Basal Ganglia? Neuroscientist; 19(1): 101-108.

Broderick, P. A. (2013) Neuromolecular Imaging Shows Temporal Synchrony Patterns between Serotonin and Movement within Neuronal Motor Circuits in the Brain. Brain Sciences; 3(2): 992–1012.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Sacar lo que llevas dentro no siempre es una buena opción – por qué a veces es mejor esperar

¿Le escribo ya… o espero un poco más? La ciencia resuelve el dilema tras la primera cita

Dime cómo inviertes y te diré quién eres: los 7 perfiles psicológicos más comunes

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Mark Owen dice

    22/10/2017 a las 4:38 AM

    Hola, tengo 29 años y tengo la manía de que cuando apenas me acuesto me hamaco en la cama. Me da mucha vergüenza escribir sobre esto ya que estoy muy grande como para hacerlo, pero me preguntaba si esto puede ser considerado como un tic y si es necesario hacer un tratamiento. Saludos.

    Responder
    • Jennifer Delgado dice

      22/10/2017 a las 8:18 AM

      Puede catalogarse como una manía o hábito y, como explico en el artículo, solo requiere tratamiento si no lo puedes controlar y te genera malestar. Hay algunos tics que nos acompañan durante toda la vida y, dado que no causan malestar, no precisan tratamiento.

      Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Sacar lo que llevas dentro no siempre es una buena opción – por qué a veces es mejor esperar
  • ¿Le escribo ya… o espero un poco más? La ciencia resuelve el dilema tras la primera cita
  • Dime cómo inviertes y te diré quién eres: los 7 perfiles psicológicos más comunes
  • El “séptimo sentido” que usas a diario… sin darte cuenta
  • El complejo de salvador: ayudar a todos… menos a ti

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial