• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Pareja y Sexualidad » Alérgicos al compromiso: ¿por qué tantos jóvenes rechazan tener pareja?

Alérgicos al compromiso: ¿por qué tantos jóvenes rechazan tener pareja?

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email
Los jóvenes no quieren comprometerse

Hay un dato que desconcierta por su contundencia: en España aproximadamente la mitad de la población joven nunca llegará a casarse. No es que se vayan a divorciar o que se casen más tarde, es que no pasarán por el altar. Punto.

En la década de 1970, era casi una anomalía no estar casado antes de los 30 años (el 85% de los hombres y el 90% de las mujeres lo estaba), hoy es raro haberse casado a esa edad. Como resultado, los hogares unipersonales se han disparado. Y ese fenómeno se extiende por buena parte del mundo, convirtiendo la soledad en la nueva norma de los países industrializados.

No seré yo quien le diga a nadie que tiene que casarse. Faltaría más. Pero las nuevas generaciones no solo se oponen al matrimonio como institución, sino también a compartir la vida en pareja. Y detrás de eso no solo hay razones culturales, demográficas y económicas sino también psicológicas.

Repito, no es que el matrimonio sea un hito obligatorio en la vida adulta, las opciones de convivir en pareja o incluso de vivir solos también son perfectamente válidas. El problema es elegirlas por los motivos erróneos: miedo al compromiso, una visión distorsionada del matrimonio, analfabetismo emocional y un largo etcétera.

La pareja como renuncia

En muchos casos, los jóvenes no rechazan el matrimonio, sino la imagen que se han formado de este y que asocian a un acto de renuncia. “Si empiezo una relación, me olvido de mi libertad”, dicen muchos, y lo dicen en serio, con ese miedo silencioso que te atrapa cuando hablas de compromisos largos.

Ese fantasma no surge de la nada, generalmente nace en casa o de los modelos que vieron mientras crecían: padres atrapados en relaciones infelices, discusiones eternas sobre banalidades, sacrificios desiguales… Aunque no lo parezca, todo esto se graba a fuego.

Asumen que el matrimonio o la vida en pareja es un contrato social que obliga más de lo que acompaña, que exige renuncias desiguales y que, a menudo, reproduce patrones patriarcales o roles rígidos que no encajan con las expectativas actuales de igualdad y autonomía.

PARA TI:  Concebir un niño con óvulos donados: Sus implicaciones psicológicas

A esto se suma el rechazo cultural al compromiso. Se ha instaurado una especie de mantra colectivo: la vida es corta y el mundo está lleno de opciones, de manera que cualquier promesa parece una cadena perpetua.

En las relaciones líquidas, como las definió Zygmunt Bauman, todo es temporal, flexible y fácilmente reemplazable. Los jóvenes experimentan amor y afecto, sí, pero viene con una fecha de caducidad implícita.

Así la pareja deja de ser un proyecto a largo plazo y se convierte más en un acuerdo tácito de convivencia provisional. Ya no es un «hasta que la muerte nos separe», sino hasta que se aburran o no les venga bien (lo que surja primero). Desde esa perspectiva, el compromiso sólido se percibe como algo anticuado, rígido y hasta peligroso para la libertad personal.

Y ya que estamos, hablemos también del creciente analfabetismo emocional, la incapacidad para reconocer y gestionar las propias emociones, así como para comunicar nuestros deseos y necesidades asertivamente.

Si hay una generación que huye de las emociones como si de la peste se tratara, la pareja se percibe como un riesgo, un terreno minado donde cualquier movimiento puede causar un daño tremendo. Muchos jóvenes, al no haber aprendido a regular sus emociones o a expresar sus necesidades de manera sana, corren despavoridos ante la idea de un compromiso profundo, simplemente porque les da miedo perder el control de su vida emocional.

¿Cómo es una relación sana?

Siempre he sido una fiel defensora de la idea de que es “mejor solo que mal acompañado”. Tampoco creo en el mito de la media naranja y considero que antes de amar, debes haber aprendido a amarte. Sin embargo, también considero que tener una relación de pareja madura en la que ames y te amen, es una de las experiencias más maravillosas que puedes vivir.

PARA TI:  Eliminar la Eyaculación Precoz con los ejercicios de Kegel

Un matrimonio o una relación de pareja sana no implica renunciar a proyectos personales, pedir permiso o perder tu libertad. Por supuesto, no te vas a esquiar un fin de semana a St. Moritz ni te desapareces un mes en un retiro espiritual de Sedona sin avisar, pero una relación no implica pedir permiso, sino comunicar y negociar.

Obviamente, es necesario coordinar metas, valores y logística porque si cada uno va por su cuenta, coincidiendo por puro caso, os convertiréis en dos desconocidos viviendo bajo el mismo techo. Sin embargo, las decisiones importantes se toman entre dos, no se imponen.

Esa coordinación se va aprendiendo, cometiendo errores y respetando la individualidad del otro. Por eso, una relación de pareja madura va más sobre sincronizar deseos y expectativas. La vida en pareja no es una burocracia del alma, se parece más a una danza de elección continua.

Y digo «elección continua» porque en una pareja madura, ambos saben que son libres para marcharse cuando lo deseen pero, al mismo tiempo, tienen la certeza de que ambos lucharán por esa relación. No van a dejar al otro en la estacada a la primera de cambio.

Y quizá sea esa ambivalencia es otra de las cosas que tanto le cuesta entender a las generaciones más jóvenes, que se encuentran atrapadas en una especie de pensamiento dicotómico en el que, o eres libre o te sometes.

Un matrimonio sano es como una coreografía: ninguno de los dos marca todos los pasos, ambos escuchan la música, sienten el ritmo y ajustan el movimiento cuando hace falta. No porque se sientan obligados, sino por el placer de hacerlo. Y quienes no lo entiendan, tampoco podrán experimentarlo.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Ilustración de comida rápida

¿Cómo los medicamentos para adelgazar silencian el “ruido alimentario” en tu mente?

Ilustración de autómata caminando por la ciudad

Si amas tu trabajo, es probable que ganes menos de lo que mereces

Ilustración de mujer leyendo con una pila de libros a sus pies

Lectura zombie: ¿por qué leemos más pero entendemos y fijamos menos?

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • ¿Cómo los medicamentos para adelgazar silencian el “ruido alimentario” en tu mente?
  • Si amas tu trabajo, es probable que ganes menos de lo que mereces
  • Lectura zombie: ¿por qué leemos más pero entendemos y fijamos menos?
  • No minimices lo que sientes solo porque los demás no lo entiendan
  • Aguantar, sí. Pero… ¿hasta cuándo?

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial