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Inicio » Ansiedad » ¿Por qué se produce la ansiedad?

¿Por qué se produce la ansiedad?

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Actualizado: 17/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 31/08/2017

Por qué se produce la ansiedad

La ansiedad es un estado de malestar y preocupación, implica estar a la expectativa de que algo malo está a punto de ocurrir. Sin duda, no es un estado agradable, pero es importante comprender por qué se produce la ansiedad. De hecho, se trata de un mecanismo defensivo, al igual que el miedo.

La ansiedad es una sensación que funciona como un mecanismo de alerta ante aquellas situaciones que consideramos peligrosas o amenazantes. Es una reacción normal que sufren todas las personas y lo preocupante sería que no se activara en ciertas situaciones. Por eso, es importante comprender que la ansiedad en sí misma, no es negativa.

Las funciones de la ansiedad

– Protección. Una de las funciones de la ansiedad es protegernos de los posibles peligros que nos acechan. Si algo nos preocupa, inmediatamente aumenta nuestro nivel de alerta, nuestros sentidos se aguzan para permitirnos vigilar mejor el medio. El problema ocurre cuando nos volvemos hipervigilantes y temerosos, aislándonos del mundo para evitar el peligro. En esos casos la función protectora de la ansiedad ha ido demasiado lejos.

– Motivación. La ansiedad es un potente motor impulsor del comportamiento. Cuando deseamos hacer algo bien y queremos dar el máximo de nosotros, se activa la ansiedad, que nos brinda una dosis extra de energía para seguir adelante con nuestros proyectos y obtener el máximo rendimiento. Una vez más, el problema comienza cuando el nivel de ansiedad es demasiado alto y nos hace dudar de nuestras capacidades o nos aboca al perfeccionismo.

– Crecimiento y Desarrollo. Cierto grado de ansiedad puede estimular el desarrollo personal. De hecho, sentir un poco de ansiedad por lo que está pasando en nuestra vida y preocuparnos un poco por el futuro puede animarnos a salir de la zona de confort. La ansiedad nos impulsa a descubrir lo que queremos cambiar, y luego nos da el empuje que necesitamos para hacerlo. Sin embargo, a veces esa ansiedad se arraiga y nos vemos atrapados en un mecanismo de rumiación que, en vez de empujarnos al crecimiento, nos bloquea.

¿Qué provoca la ansiedad?

La ansiedad, como mecanismo adaptativo, es positiva y funcional, y no representa un problema. Sin embargo, en algunos casos no funciona de la manera adecuada y se instaura un trastorno de ansiedad, que puede llegar a ser muy discapacitante y provocar un gran malestar, tanto a nivel psicológico como físico.

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Factores predisponentes

– Factores biológicos. Se ha apreciado que tener parientes directos que sufran algún trastorno de ansiedad aumenta el riesgo de padecer este problema. En la ansiedad generalizada, por ejemplo, se estima que un tercio del riesgo de sufrir este trastorno tiene un componente genético.

– Factores temperamentales y de personalidad. Las personas que suelen inhibir sus conductas constantemente y aquellas que tienen una tendencia al neuroticismo manteniendo una afectividad negativa tienen un mayor riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad.

– Factores ambientales. La ansiedad también puede instaurarse como un patrón de afrontamiento aprendido en la infancia. Determinados estilos de vida marcados por el estrés también propician la aparición de la ansiedad.

Factores desencadenantes

– Situaciones que sobrepasan nuestros recursos de afrontamiento psicológico, como puede ser la pérdida del trabajo o de una persona querida.

– Acontecimientos vitales que exigen un esfuerzo adaptativo considerable, como puede ser un divorcio o el diagnóstico de una enfermedad.

– Obstáculos que limitan nuestra capacidad para alcanzar nuestras metas o para mantener lo que ya hemos logrado.

Factores de mantenimiento

– Miedo a la ansiedad. Cuando se sufre ansiedad, sobre todo cuando se padecen crisis de ansiedad o ataques de pánico, es usual que la persona luego desarrolle un miedo a volver a sufrir esos ataques. Ese miedo a la ansiedad no hace sino agravarla.

– Pérdida de facultades debido a la propia ansiedad, lo cual hace que contemos aún con menos recursos para hacerle frente a los problemas o que incluso aparezcan nuevas dificultades en áreas que antes no eran confictivas.

– Estrategias de afrontamiento inadecuadas que acentúan el problema y la sensación de incapacidad para solucionarlo, lo cual es altamente desesperanzador.

Normalmente no existe un solo factor que pueda explicar por qué se produce la ansiedad y se mantiene a lo largo del tiempo, lo usual es que se deba a una confluencia de situaciones y formas de afrontamiento.

El mecanismo a través del cual se produce la ansiedad

En nuestro día a día, nuestro cerebro evalúa constantemente todos los estímulos que llegan del medio, para analizar si algunos pueden ser peligrosos. En ese mecanismo están involucradas tanto las zonas relacionadas con las emociones básicas, como la amígdala y el tálamo, así como la corteza cerebral, que es la encargada de encontrarle un sentido lógico a lo que estamos viviendo.

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Básicamente, esto es lo que sucede a nivel cerebral:

1era etapa – Evaluación inicial de la amenaza. Se produce un reconocimiento automático, muy rápido, de los estímulos. De esta forma podemos clasificarlos como amenazantes o no.

2da etapa – Activación primitiva frente a la amenaza. Se ponen en marcha las respuestas cognitivas, emocionales, fisiológicas y conductuales típicas de la ansiedad. En esta fase actuamos básicamente por instinto, por lo que podemos experimentar la necesidad de escapar del lugar o escondernos. También aparecen pensamientos automáticos sobre la situación que nos llevan a sobrevalorar el daño y la probabilidad de que se produzca, además de experimentar una gran intolerancia a la incertidumbre.

3era etapa – Pensamiento reflexivo. En esta fase ya somos capaces de pensar con más o menos claridad sobre esas ideas automáticas y sobre lo que estamos sintiendo. La corteza prefrontal entra en acción y evalúa la verdadera magnitud de la amenaza, así como los recursos de los que disponemos para enfrentarla. Obviamente, se trata de un procesamiento de la información más complejo que requiere más tiempo.

Un “fallo” en alguna de estas etapas puede explicar por qué se produce la ansiedad. Por ejemplo, nuestro sistema de reconocimiento de los peligros puede ser hiperreactivo, lo cual significa que reaccionará incluso ante las situaciones que no representan un gran riesgo. De hecho, es un problema común en nuestra sociedad, donde evaluamos como peligros muchas situaciones sociales que en realidad son completamente inocuas.

También puede ocurrir que nos quedemos atrapados en la segunda etapa, en cuyo caso los pensamientos rumiativos se apropian de nuestra mente y solo somos capaces de pensar en las peores consecuencias, lo cual nos mantiene bloqueados en la ansiedad.

Por último, puede ocurrir que no tengamos las habilidades cognitivas necesarias para lidiar con la situación de manera asertiva y combatir la ansiedad, en cuyo caso se mantienen esas preocupaciones que generan el estado ansioso.

Fuentes:

APA (2014) Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Mathews, A. (1990) Why worry? The cognitive function of anxiety. Behav Res Ther; 28(6): 455-468.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. J. Eugenio Puebla dice

    28/07/2020 a las 5:38 PM

    Me gusta mucho como escribe Srita. Jennifer

    Responder

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