
¿Eres relativamente joven y cada vez se te olvidan más cosas? ¿Entras a una habitación y olvidas a qué ibas? ¿O te recuerdas de una cita importante justo 10 minutos antes? No eres el único. Un estudio sobre la salud mental realizado recientemente en la Universidad de Utah reveló un preocupante aumento del número de adultos que afirman tener problemas de memoria, concentración o en la toma de decisiones, lo que se conoce como discapacidad cognitiva.
Estos neurocientíficos analizaron los datos de más de 4,5 millones de personas y descubrieron que durante la última década, los adultos de entre 18 y 39 años han experimentado el mayor incremento en términos de discapacidad cognitiva.
Específicamente, la proporción de adultos que reportaron dificultades cognitivas graves aumentó del 5,3% al 7,4% entre 2013 y 2023. Sin embargo, entre los menores de 40 años, esa tasa prácticamente se duplicó, pasando del 5,1% al 9,7% durante ese período de tiempo, como se puede apreciar en el gráfico que aparece a continuación.

¿Qué es la discapacidad cognitiva?
La discapacidad cognitiva va más allá de los problemas de memoria y hace referencia a una limitación significativa de las funciones mentales superiores, incluida la atención, el razonamiento, la comprensión o la capacidad para resolver problemas.
Las funciones cognitivas son las que nos permiten procesar la información, aprender de la experiencia y adaptarnos al entorno, por lo que cuando se ven limitadas, nuestra vida cotidiana se resiente: se reduce el rendimiento académico o laboral y perdemos autonomía.
Dentro de este término paraguas se incluyen diferentes trastornos, como las discapacidades de aprendizaje, el trastorno del espectro autista o los trastornos de memoria. Pero también se manifiesta de formas más leves con signos como:
- Pérdida de memoria. Olvidas dónde has dejado las cosas, repites algunas preguntas o te cuesta recordar nombres, fechas o tareas recientes.
- Dificultad para concentrarse. Te distraes con facilidad, pierdes el hilo de lo que estabas haciendo o diciendo o te cuesta mantenerte concentrado durante un tiempo en una actividad.
- Problemas para completar las tareas. Empiezas algo, pero te cuesta terminarlo. Cambias de tarea constantemente o postergas cosas que debes hacer.
- Dificultades de comprensión. Lees o escuchas algo y no lo entiendes a la primera, necesitas repasarlo para asimilar la información.
- Problemas para seguir instrucciones. Olvidas los pasos intermedios o confundes secuencias simples, como una receta o una indicación verbal.
- Dificultades para resolver problemas. Te cuesta encontrar soluciones cuando surge un imprevisto. Te bloqueas o te sientes sumamente inseguro.
- Problemas para tomar decisiones. Te sientes indeciso ante elecciones pequeñas, dudas más de lo habitual o temes equivocarte constantemente.
Otros signos comunes de la discapacidad cognitiva son los cambios en el estado de ánimo o el comportamiento. Puedes sentirte más desmotivado que de costumbre, con una sensación de vacío interior.
¿Por qué han aumentado los problemas cognitivos entre los adultos jóvenes?
Los investigadores afirmaron que “los factores sociales y estructurales probablemente desempeñan un papel clave” en la difusión de los problemas cognitivos, sobre todo en los adultos jóvenes. Entre esos factores mencionan el nivel socioeconómico, ya que las personas con menor poder adquisitivo y nivel educativo más bajo reportaron mayores problemas de memoria y de discapacidad cognitiva en general.
También señalan que podría deberse a una mayor concienciación sobre la salud mental y la reducción del estigma que normalmente rodeaba a este tema. O sea, las personas se sienten más cómodas hablando sobre sus problemas emocionales y cognitivos que antes, por lo que estos salen a la luz.
Sin embargo, apuntan además al aumento de la carga cognitiva relacionada con los factores sociales, económicos y de salud. “El estrés económico, la incertidumbre del mercado laboral y los cambios en los entornos de trabajo, como una mayor dependencia de las herramientas digitales, pueden contribuir a esta tendencia”, subrayaron los investigadores.
Algunos factores que podrían estar atentando contra nuestro funcionamiento cognitivo y a los que todos estamos expuestos en mayor o menor medida son:
- Sobrecarga de estímulos. Vivimos rodeados de información constantemente: notificaciones, mensajes, vídeos, correos, multitarea… El cerebro recibe más estímulos de los que puede procesar, lo que reduce la atención y, por ende, merma nuestra capacidad para recordar.
- Mente hiperestimulada. El exceso de estímulos conduce a un estado mental en el que cuesta mantenerse concentrados. Nos acostumbramos a saltar de una cosa a otra (apps, pantallas, tareas), y eso impide que la mente descanse o profundice en una actividad.
- Uso intensivo de la tecnología digital. Los dispositivos digitales entrenan al cerebro para la inmediatez. Cambiar constantemente de ventana, revisar notificaciones, hacer scroll o consumir la información de forma superficial produce una atención fragmentada, debilita la memoria de trabajo y obstaculiza el pensamiento.
- Estrés crónico. El estrés mantiene al cerebro en modo “alerta”, lo que nos dificulta pensar con claridad y altera la conexión entre las áreas implicadas en la memoria y la toma de decisiones. A largo plazo, incluso puede generar confusión o niebla mental.
- Falta de descanso y sueño reparador. Dormir poco o mal afecta directamente el procesamiento de la información y la consolidación de la memoria. Básicamente, el cerebro no logra “ordenar” los datos del día, lo que se traduce en olvidos y lentitud mental.
- Ritmo interno acelerado. Incluso sin estímulos externos, muchas personas viven con una sensación constante de prisa mental, como si tuvieran que pensar o decidir rápido todo el tiempo. Este ritmo impide que las ideas se asienten y agota la capacidad de reflexión.
En definitiva, si has notado que últimamente estás más olvidadizo, te cuesta más concentrarte o las decisiones se te hacen cuesta arriba, es mejor que acudas a un médico para descartar cualquier problema físico, aunque lo más probable es que tengas que repasar tu estilo y forma de vida porque probablemente te esté pasando factura.
Referencia:
Wong, K. et. Al. (2025) Rising Cognitive Disability as a Public Health Concern Among US Adults Trends From the Behavioral Risk Factor Surveillance System, 2013–2023. Neurology; 105(8): e214226.



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