• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » La relación entre madres e hija: El vínculo que sana también destruye

La relación entre madres e hija: El vínculo que sana también destruye

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 18/11/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 07/05/2016

La relación entre madre e hija

Cada hija lleva dentro de sí a su madre. Es un vínculo que jamás podremos romper. Siempre contendremos algo de nuestras madres, lo queramos o no. Para bien o para mal, somos un pedazo de ellas.

Y llega un momento de la vida en el que debemos ser conscientes de cuánto de nosotras se lo debemos a nuestras madres. Debemos conocer cómo nuestras madres han influido en la persona que somos hoy, y cómo siguen haciéndolo. Se trata de un acto de cariño, pero también de valentía y crecimiento personal, ya que las cosas que encontremos no siempre nos gustarán.

Un vínculo único que se forma desde el primer momento

Christiane Northrup, ginecóloga y obstetra, no pudo expresar mejor ese profundo lazo que nos une desde pequeñas a nuestras madres: “Nuestras células se dividieron y desarrollaron al ritmo de los latidos de su corazón. Nuestra piel, nuestro pelo, corazón, pulmones y huesos fueron alimentados por su sangre, sangre que estaba llena de las sustancias neuroquímicas formadas como respuesta a sus pensamientos, creencias y emociones. Si sentía miedo o ansiedad, o si se sentía muy desgraciada por el embarazo, nuestro cuerpo se enteró de eso; si se sentía segura, feliz y satisfecha, también lo notamos”.

Más tarde, cuando nacemos, las madres se encargan de proporcionarnos nuestras primeras experiencias de cariño y sustento. Su poder es tal que no solo nos contagian sus estados de ánimo sino que también pueden hacer que nuestro cerebro crezca.

Un estudio realizado en la Universidad de Washington desveló que los niños que han crecido con madres que les transmitían seguridad y confianza tenían algunas zonas del cerebro más desarrolladas, como el hipocampo. Al contrario, los niños con madres distantes emocionalmente mostraban un desarrollo atrofiado.

Sin duda, el vínculo de una madre y su hija es uno de los más íntimos que existen. A través de esa relación aprendemos a amar o a odiar, a confiar o a desconfiar, a entregarnos o a demandar… El problema es que en algunos casos negamos ese lazo, y así nos negamos a nosotras mismas. Si no reconocemos cuánto de nosotras ha sido edificado por nuestras madres, no podremos crecer, nos quedaremos estancadas en la negación.

PARA TI:  ¿Qué causa la ansiedad? 5 comportamientos a evitar

El legado que nos transmiten nuestras madres

De vez en cuando me sorprendo hablando como mi madre, usando algunas de las frases que me repitió mil veces durante mi infancia o haciendo ese gesto que delata que pasé muchos años a su lado, aprendiendo a ser yo misma. Y es que aunque nos convirtamos en personas adultas, independientes y autónomas, no podemos deshacernos del influjo que han ejercido nuestras madres.

Cualquier mujer lleva consigo las consecuencias de esa relación. Si nuestras madres nos han transmitido mensajes positivos y nos han enseñado a amarnos y respetarnos, sus enseñanzas se convertirán en una valiosa guía emocional que nos acompañará allí donde vayamos.

Sin embargo, si hemos tenido madres tóxicas, quizá hemos aprendido actitudes recelosas, controladoras o chantajistas que después reproduciremos en nuestras relaciones con el resto de las personas. Si nuestras madres eran temerosas e inseguras, es probable que tengamos una baja autoestima y que no nos atrevamos a correr riesgos. En esos casos, debemos sanarnos. Y para hacerlo tenemos que ser capaces de comprender cuánto de esos comportamientos y creencias que nos limitan provienen de la relación que mantuvimos con nuestras madres.

¿Cómo crecer como persona a partir de la herencia materna?

1. Descubre cuánto de ti, pertenece a tu madre. La mejor manera para descubrir las creencias, estereotipos o valores que te ha inculcado tu madre consiste precisamente en bajar la guardia y dejar de pensar en ello, aunque parezca un contrasentido. En algún momento te sorprenderás diciendo frases que no son tuyas, sino que pertenecen a tu infancia o adolescencia. Profundiza en su mensaje de fondo porque es probable que muchas de esas ideas te las haya transmitido tu madre y ahora las estás repitiendo, dejando que determinen tus decisiones.

2. Valora si esas ideas te ayudan. Es probable que algunas de esas ideas te reafirmen como persona en los momentos más difíciles. Por ejemplo, ante un problema, puedes repetirte una frase que tu madre te dijo mil veces cuando pequeña, como por ejemplo: “no te preocupes, después de la tormenta siempre sale el sol”. En esos casos, esas frases te ayudarán a enfrentar las dificultades. Sin embargo, si esas ideas te conducen a menospreciarte, te limitan o te desmotivan, es hora de que asumas que no son tuyas: son opiniones sembradas en tu mente por otra persona.

PARA TI:  No temas perder a quien no te valora

3. Sana las heridas emocionales. Una idea desadaptativa que te limita casi siempre se alimenta de un conflicto que no has resuelto. Por eso, es importante que detectes esas partes de la relación con tu madre que no aceptas y que requieren un proceso de curación. Arrastrar esos problemas, fingiendo que no existen, no te permitirá crecer. Afronta los conflictos, perdona y pasa página. En ocasiones todo lo que necesitamos es hacer las paces con las rarezas y dificultades con las que nos tocó vivir. Es probable que haya sido difícil y que aún arrastres las consecuencias, pero esos problemas también te han convertido en la persona que eres hoy, así que intenta comprender cómo te han permitido crecer.

4. Elige quedarte con lo positivo. Es probable que en la relación con tu madre también hayas pasado por alto muchos aspectos positivos. De hecho, es usual que a medida que maduramos vayamos valorando en su justa medida los sacrificios que han hecho por nosotros y los cuidados que nos prodigaron. Todas las relaciones atraviesan por periodos difíciles, siempre hay discusiones y desencuentros. Después de todo, sois dos personas distintas. Sin embargo, no dejes que esos problemas rompan un lazo único. Céntrate en todas las cosas positivas de vuestro vínculo. Recuerda que todos tenemos luces y sombras, pero podemos decidir si queremos centrarnos en los errores o apreciar los aciertos.

Recuerda que el mejor homenaje que puedes hacerle a una madre es reconocer cómo te ha ayudado a crecer y a convertirte en la persona que eres hoy.

Fuente:

Luby, J. L. et. Al. (2012) Maternal support in early childhood predicts larger hippocampal volumes at school age. Journal of Proceedings of the National Academy of Sciences; 109(8): 2854–2859. 

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

3 señales insospechadas de que tu cansancio no es físico, sino agotamiento mental

Ojo en primer plano

La IA nos ha vuelto ultra paranoicos

Zapatos al borde

Un paso atrás

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. magali cajigas dice

    08/05/2016 a las 12:09 PM

    Muchas gracias por este articulo,me encanto,estoy de acuerdo en todo lo que en ello escribe.Feliz dia de las madres.Saludos

    Responder
    • lateo dice

      13/05/2016 a las 2:40 AM

      hay alguna circunstancia que justifique…o que de razon…para que una madre le diga a su hija…preferiria verte visto muerta que borracha

      Responder
    • Jennifer Delgado dice

      13/05/2016 a las 1:09 PM

      Hay ocasiones en que debemos aprender a centrarnos más en las acciones y las intenciones que en las palabras. Creo que esa madre lo que pretende es que su hija se aleje del alcohol, para protegerla, pero utiliza las palabras inadecuadas, quizá porque no conoce otra manera de hacerlo.

      Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • 3 señales insospechadas de que tu cansancio no es físico, sino agotamiento mental
  • La IA nos ha vuelto ultra paranoicos
  • Un paso atrás
  • Sacar lo que llevas dentro no siempre es una buena opción – por qué a veces es mejor esperar
  • ¿Le escribo ya… o espero un poco más? La ciencia resuelve el dilema tras la primera cita

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial