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Cómo sobrevivir al estrés académico y cuidar tu salud mental mientras estudias

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Salud mental de los estudiantes

La etapa del instituto y la universidad debería ser una de las más emocionantes en la vida de los jóvenes. Es un momento para aprender, crecer, descubrir quiénes son, desarrollar nuevas pasiones y hacer amigos. Y aunque algo de eso hay… lo cierto es que, para muchos estudiantes, la realidad se parece más a una carrera de obstáculos matizada por la sensación de no estar a la altura.

Junto a esas nuevas posibilidades también llegan muchas exigencias que no siempre son fáciles de gestionar. Entre exámenes, deberes y proyectos existe una presión silenciosa por rendir al máximo. Como resultado, lo que debería ser una época de curiosidad y expansión se convierte muchas veces en una fuente de agotamiento, estrés y frustración.

Y en medio de ese ritmo acelerado, cuando todo parece urgente e importante, es muy fácil olvidar lo más básico: cuidarse. Sin embargo, cuando la salud mental de los estudiantes pasa a un segundo plano, también lo hacen la motivación, los resultados académicos e incluso la autoestima.

¿Cuántos estudiantes tienen problemas de salud mental?

Si sientes que el instituto o la universidad se te están haciendo cuesta arriba y le están pasando factura a tu equilibrio emocional, no eres el único. La salud mental de los estudiantes es un problema cada vez más acuciante: 1 de cada 7 adolescentes y jóvenes de entre 10 y 19 experimentan algún trastorno mental, según la OMS.

En la universidad, las cosas no mejoran mucho. Más del 60% de los estudiantes universitarios presentan síntomas de algún problema psicológico. De hecho, hace poco la APA declaró que “la salud mental de los estudiantes está en crisis”, animando a las universidades a cambiar su enfoque y abrazar una cultura más amplia que promueva el bienestar.

Hoy por hoy, en los países de la OCDE:

  • El 66 % de los estudiantes se siente estresado por las malas calificaciones.
  • Al 59 % les preocupa que los exámenes sean demasiado difíciles.
  • El 55 % sufre ansiedad ante los exámenes, aunque estén bien preparados.
  • El 37 % se sienten muy tensos cuando estudian.

Por supuesto, el estrés forma parte de la vida escolar. No podemos negarlo. Pero no tiene que llegar a niveles patológicos, por lo que es fundamental aprender a equilibrar las demandas académicas con el cuidado personal.

Buenas notas, ¿mente rota?

Cuando estás en el instituto o la universidad, puede parecer que lo único que cuenta son las notas y entregar los trabajos a tiempo. De hecho, muchas veces la sociedad presiona excesivamente en esa dirección. Sin embargo, tu salud mental también es importante.

Si estás estresado, ansioso o con el ánimo por el suelo, no solo te sentirás mal, sino que tu capacidad para aprender se bloqueará, lo que afectará directamente tu rendimiento. Si tienes la mente saturada, te costará concentrarte y recordar la información. Es probable que leas la misma frase cinco veces sin entenderla. Eso no es flojera, es una señal de que algo no está bien.

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El estrés dispara la producción de cortisol. Al principio, puede darte una dosis extra de energía para prepararte para un examen o una entrega. Pero si se mantiene durante semanas o meses, afecta el hipocampo, la parte del cerebro que se encarga de la memoria y el aprendizaje. También reduce la capacidad de concentración, disminuye la motivación y afecta el sueño, algo que muchos estudiantes sacrifican creyendo que “no hay otra”.

¿El resultado? Más cansancio, más olvidos, más procrastinación y una sensación de que todo cuesta el doble. De hecho, se ha constatado que “el estrés académico puede afectar el rendimiento y los resultados, disminuyendo la motivación y aumentando el riesgo de abandono escolar”.

Pero la forma en que afrontas todo eso puede marcar la diferencia.

5 claves para cuidar tu salud mental mientras estudias

Aunque no hay una fórmula mágica para eliminar el estrés académico, puedes tomar diferentes medidas para que el estudio no se convierta en una carga constante que termine afectando tu salud mental.

1. Pide ayuda antes de colapsar

A veces, pensamos que si aguantamos un poco más, pasará. Pero cuanto más tiempo pase sin prestarle atención, más difícil se volverá todo. Cuando la presión académica aumenta, puedes pedirle a un compañero que te explique un tema que no entiendes, hablar con un profesor, buscar ayuda psicológica o conversar con un amigo sobre lo que sientes. No esperes a estar completamente desbordado.

2. Haz pausas sin sentirte culpable

Estudiar sin parar no es una señal de compromiso, es una receta para el agotamiento. Tu cerebro necesita descansar para procesar la información y recuperar energía. No se trata de distraerse cinco minutos mirando el móvil, sino de hacer pausas conscientes: levantarte, estirarte, tomar agua, salir al balcón, poner música o simplemente cerrar los ojos un momento para reencontrar tu baricentro. Esos pequeños respiros te ayudarán a rendir mejor, recargarán tu mente y evitarán que te sientas sobrepasado.

3. Incluye el sueño en tu estrategia de estudio

El sueño no es tiempo perdido. Al contrario, dormir mejora el aprendizaje. Durante el descanso, tu cerebro consolida lo que has estudiado, limpia el exceso de información y se prepara para un nuevo día. Dormir mal o poco afecta tu concentración, memoria y estado de ánimo. Por más tentador que sea trasnochar para estudiar “un poco más”, muchas veces termina siendo un esfuerzo que no rinde. Por tanto, si quieres cuidar tu salud mental, debes comenzar cuidando la calidad de tu sueño.

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4. Aprende a priorizar sin querer abarcarlo todo

A veces la presión no proviene del estudio, sino de sentir que todo es urgente y que no puedes fallar en nada. La verdad es que no todo tiene el mismo peso. Hacer una lista con lo más importante o urgente te ayudará a organizar tu jornada y ganar claridad. Usar técnicas simples como la matriz de Eisenhower o dividir tus tareas por bloques puede marcar una gran diferencia a lo largo del tiempo. Por supuesto, también es válido soltar algunas cosas y aceptar que no todo debe estar perfecto, a veces basta con un “suficientemente bien”.

5. No te aísles, la conexión también equilibra

Cuando el estrés aprieta o el cansancio mental se acumula, muchos suelen aislarse. Dejan de responder mensajes, se enfocan solo en estudiar o rechazan todos los planes porque “no tienen tiempo”. Y aunque es cierto que hay momentos para enfocarse, las relaciones proporcionan contención emocional, como ha comprobado un metaanálisis realizado en la McGill University.

Ver a un amigo y salir un rato puede ayudarte a cambiar el chip mental y a recargar energías. No se trata de distraerte para evadir, sino de recordarte que no todo es estudio. Que también estás viviendo, creciendo, construyendo vínculos. Socializar es parte de cuidarte, y encontrar tiempo para ello – aunque sea poco – puede marcar la diferencia entre sobrellevar el estrés o sentir que te está pasando por encima.

Recuerda que cuidar tu salud mental mientras estudias no es un lujo, ni un “plus” que solo puedes permitirte cuando todo lo demás está en orden. Es la base que sostiene tu capacidad de aprendizaje. A fin de cuentas, ir al instituto o a la universidad no implica únicamente adquirir conocimientos y habilidades técnicas, sino también aprender a lidiar con la presión y desarrollar técnicas de afrontamiento del estrés eficaces que podrás usar más adelante en la vida.

Referencias Bibliográficas:

Lin, J. & Guo, W. (2024) The Research on Risk Factors for Adolescents’ Mental Health. Behav. Sci.; 14(4): 263.

Maymon, R. & Hall, N. C. (2021) A Review of First-Year Student Stress and Social Support. Soc. Sci.; 10(12): 472.

Pascoe, M. C. et. Al. (2019) The impact of stress on students in secondary school and higher education. International Journal of Adolescence and Youth; 25(1): 104-112.

Dinse, R. et. Al. (2017) The stress hormone cortisol blocks perceptual learning in humans. Psychoneuroendocrinology; 77: 63-67.

Newcomer, J. W. et. Al. (1999) Decreased Memory Performance in Healthy Humans Induced by Stress-Level Cortisol Treatment. Arch Gen Psychiatry; 56(6): 527-533.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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