• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Curiosidades » El “séptimo sentido” que usas a diario… sin darte cuenta

El “séptimo sentido” que usas a diario… sin darte cuenta

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email
Manos con arena
Investigadores descubren un séptimo sentido: el tacto remoto. [Foto libre: Pexels]

Es probable que lo hayas usado varias veces, aunque ni siquiera hayas sido consciente de ese extraordinario “súper poder”. Estás buscando algo en un cajón oscuro, mueves la mano y de repente “sabes” que el objeto está ahí, aunque ni siquiera lo hayas tocado. O caminas por un espacio y, sin mirar, sientes que estás demasiado cerca de una pared.

No es intuición ni magia, sino algo mucho más interesante: tu cerebro está utilizando señales sutiles para construir una percepción del entorno incluso antes de que se produzca el contacto directo. Es como si, de cierta forma, pudiéramos “sentir” a distancia.

Durante años, esta idea ha estado más cerca del misterio que de lo científico, pero una investigación realizada recientemente en la Queen Mary University le ha puesto nombre y ha explicado este fenómeno: tacto remoto, y es nuestro séptimo sentido.

Cuando “tocar” no implica contacto

Tradicionalmente, hemos entendido el tacto como algo que implica contacto físico, pero lo cierto es que esta definición se queda corta con los nuevos descubrimientos. En dicho estudio, los investigadores exploraron cómo las personas son capaces de localizar objetos ocultos en texturas granulares, como arena de la playa, sin verlos.

Específicamente, constataron que podemos detectar un objeto enterrado en la arena a una distancia aproximada de 7 centímetros con el 70,7% de precisión. Lo interesante no es solo que podamos hacerlo, sino cómo lo hacemos: detectando cambios sutiles en la presión, vibración y resistencia del entorno. Es decir, no tocamos el objeto directamente, sino que percibimos cómo este altera el medio a su alrededor.

Por ejemplo, imagina que metes la mano en un recipiente lleno de arroz. Aunque no veas lo que hay dentro, puedes notar pequeñas diferencias, ya sean zonas más compactas o ligeras variaciones en la resistencia al mover la mano. Tu cerebro recoge toda esa información y la convierte en una especie de “mapa invisible”.

PARA TI:  La meditación puede cambiar nuestro ADN

La clave radica en que el cerebro no necesita señales directas y perfectas, se basa en indicios para completar la información. A partir de estímulos casi imperceptibles, puede hacer inferencias rápidas, como saber que si algo ofrece más resistencia al tacto, es probable que haya algo sólido cerca.

Gracias al procesamiento predictivo, nuestro cerebro no espera a recibir toda la información, sino que anticipa constantemente lo que hay fuera y ajusta su percepción del mundo en tiempo real. Generalmente este proceso se produce por debajo del nivel de la conciencia y luego lo sentimos. Por eso, a veces, tenemos la sensación de “saber” algo antes de confirmarlo físicamente.

No es un superpoder, es mera adaptación

Puede parecer extraordinario, pero en realidad es un sentido que se ha ido desarrollando a lo largo de miles de años de evolución ya que nuestra supervivencia también dependía de la capacidad para detectar lo que no vemos con claridad. Nuestros antepasados debían ser capaces de moverse en la oscuridad, explorar un entorno sin ver bien y reaccionar ante lo incierto uniendo pequeños trozos de información.

El tacto remoto es una adaptación, una especie de percepción “extendida” para compensar la falta de información directa. De hecho, ni siquiera se limita únicamente al tacto.

Por ejemplo, recuerda esas veces en las que has sentido que hay alguien detrás de ti aunque no lo hayas visto o cómo has notado cambios en el ambiente aunque no sepas exactamente qué los ha provocado o de qué se trata. Muchas veces, lo que llamamos intuición, es tan solo el cerebro interpretando señales débiles que no llegan a la conciencia de forma clara.

PARA TI:  ¿Por qué es tan difícil recordar los nombres de las personas?

Volver a confiar en lo que sentimos

En un mundo donde confiamos cada vez más en tecnologías, datos y algoritmos, este tipo de percepción pasa desapercibida. Pero sigue ahí, cada vez que tanteas en la oscuridad, que notas algo cerca o que tu cuerpo se anticipa al entorno antes de que puedas explicarlo racionalmente.

Esa capacidad para percibir más allá del contacto directo es el resultado de un sistema perceptual mucho más fino de lo que creíamos que puede detectar cambios en las microcorrientes de aire, variaciones casi imperceptibles en la luz, sonidos que no llegan a ser conscientes o variaciones en las texturas que el cerebro usa para llegar a una conclusión.

Por desgracia, vivimos en una sociedad que privilegia lo que se puede medir, verbalizar y demostrar, lo cual deja fuera una enorme cantidad de información implícita. Sin embargo, ignorarla puede volvernos más torpes para leer el entorno, más dependientes de confirmaciones externas y, de cierta forma, más desconectados de nuestro cuerpo.

Recuperar esa confianza en nosotros mismos no es una invitación a caer en lo sobrenatural ni a renunciar al pensamiento crítico, sino a entrenar una atención distinta y mucho más sutil. Significa darte permiso para notar antes de interpretar. Por ejemplo, cuando algo “no te cuadra” en una situación, en vez de descartarlo por irracional, puedes explorarlo con curiosidad preguntándote: «¿qué he percibido?«.

En el fondo, se trata de reconciliar dos formas de conocimiento que nunca debieron separarse: la que pasa por la racionalidad y una más intuitiva que comienza en el cuerpo.

Referencia:

Chen, Z. et. Al. (2025) Exploring Tactile Perception for Object Localization in Granular Media: A Human and Robotic Study. En: IEEE International Conference on Development and Learning (ICDL).

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Sacar lo que llevas dentro no siempre es una buena opción – por qué a veces es mejor esperar

¿Le escribo ya… o espero un poco más? La ciencia resuelve el dilema tras la primera cita

Dime cómo inviertes y te diré quién eres: los 7 perfiles psicológicos más comunes

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Sacar lo que llevas dentro no siempre es una buena opción – por qué a veces es mejor esperar
  • ¿Le escribo ya… o espero un poco más? La ciencia resuelve el dilema tras la primera cita
  • Dime cómo inviertes y te diré quién eres: los 7 perfiles psicológicos más comunes
  • El “séptimo sentido” que usas a diario… sin darte cuenta
  • El complejo de salvador: ayudar a todos… menos a ti

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial