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7consejos para discutir sin enfadarse

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Actualizado: 04/12/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 01/10/2011

Discutir sin enfadarse

Estás en un bar bebiendo algunas copas con los amigos y conversando relajadamente sobre los cambios políticos más recientes. De pronto alguien saca a colación un tema problemático y todos terminan discutiendo acaloradamente.

Esta situación se puede repetir con la pareja, en una cena en familia o en el centro de trabajo. No obstante, sin importar el contexto, el resultado casi siempre es el mismo: terminamos enfadados. Lo curioso es que después que repensamos fríamente la situación nos damos cuenta que el tema ni siquiera era tan importante como para enfadarse pero perdimos los estribos, gritamos e incluso agraviamos al interlocutor de una forma más o menos explícita.

Y la verdad es que enfadarse nunca vale la pena. Podemos discutir de una forma civilizada, con un tono de voz más bajo y sin agredir a nadie sino respetando los puntos de vista diversos del nuestro. Es algo difícil de lograr pero no imposible.

La discusión por dentro

Casi siempre una discusión comienza con un desencuentro de criterios. Una persona tiene una idea que nosotros no compartimos. En este punto solemos adoptar un estilo quijotesco, nos ponemos nuestra armadura y nos disponemos a arremeter contra los molinos de viento. No solo queremos que nuestro criterio sea escuchado sino que deseamos que prevalezca y que los demás lo compartan. En fin, deseamos vencer al interlocutor, convencerlo de que sus ideas son erradas.

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Cuando iniciamos una discusión con una premisa del tipo “idea ganadora – idea perdedora”; ya hemos dado el primer paso equivocado. La discusión es un momento para intercambiar ideas, escuchar diferentes puntos de vista y enriquecer nuestra perspectiva. Un tema de discusión no es un campo de batalla sino más bien un laboratorio donde cada uno aporta sus propias experiencias y reflexiones.

Además, cuando estemos en medio de una discusión es importante tener en cuenta que hacer cambiar de criterio a una persona es una tarea difícil y a veces ni siquiera es importante. Esto no quiere decir que debemos adoptar una postura del tipo: “¿para qué se lo voy a decir? Ni siquiera lo va a entender” sino que debemos dejar claros nuestros criterios pero sin atacar al otro y sin intentarlo convencer a toda costa.

¿Por qué nos enfadamos?

Detente un segundo y ve atrás en el tiempo. Recrea tu última discusión.

De seguro te darás cuenta que el enfado no proviene solo del hecho de que la otra persona tiene ideas contrapuestas a las tuyas sino de la forma en la cual transcurre la discusión. Es decir, cuando se eleva el tono de voz, cuando asumimos posturas corporales de enfrentamiento y nuestro rostro expresa enfado; percibimos agresividad y respondemos con agresividad.

Obviamente, somos seres humanos y por ello nuestra comunicación está impregnada de emociones, con sus respectivos tonos negativos y positivos. Sin embargo, también somos capaces de regular nuestras emociones y la discusión es un momento ideal para poner en práctica nuestro autocontrol emocional. En fin, no se trata de ocultar lo que sentimos sino de canalizar asertivamente nuestras ideas en el respeto al otro.

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El camino para discutir sin enfadarse

1. Respeta a tu interlocutor como desearías que te respetasen a ti; por ende, no lo agredas verbalmente.

2. Asume la discusión sin intentar cambiar al otro. Simplemente limítate a exponer de manera clara y sencilla tus puntos de vista.

3. No asumas que estás en un campo de batalla donde habrá un vencedor y un derrotado. La discusión es un espacio para intercambiar ideas y que ambos salgan enriquecidos.

4. Escucha a tu interlocutor. A veces en una discusión no se escucha lo que el otro dice porque nuestra mente está preparando el próximo argumento para rebatir sus ideas.

5. Regula la emocionalidad. Controla los movimientos excesivos de las manos y baja el tono de voz, de esta forma el interlocutor no se sentirá amenazado y probablemente responderá con una actitud más abierta al diálogo.

6. Ten la mente abierta a perspectivas diferentes a la tuya. En ocasiones somos nosotros quienes podemos partir de una idea errada pero si optamos por parapetarnos detrás de ella no lograremos crecer ni expandir nuestros horizontes.

7. Respira profundamente, detente un segundo y pregúntate si la discusión va por buen camino. Si no es así, simplemente puedes posponerla o cerrarla.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. Patuka Li dice

    01/03/2013 a las 4:21 PM

    Cierto!!! pero muuuuuuuy difícil!!

    Responder
  2. Jennifer Delgado Suarez dice

    02/03/2013 a las 4:02 PM

    Es cierto que es difícil y no siempre es sencillo poder aplicar todos estos tips pero si vamos aplicando uno a uno, al final podremos aprender a discutir sin enfadarnos (o al menos enfadándonos muchísimo menos que antes).

    Responder

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