
¿Alguna vez has pensado que tu pareja es increíblemente lista? Tal vez incluso más inteligente que tú o que la mayoría del resto de los mortales. No eres el único. Al parecer, somos bastante optimistas sobre las cualidades de nuestros seres queridos. A fin de cuentas, el amor es ciego, como han confirmado las Neurociencias.
Yo, mejor que la mayoría. Mi pareja, mejor que todos
Psicólogos de la Universidad de Australia Occidental y la Universidad de Varsovia reclutaron a 218 parejas que llevaban juntas una media de seis años. Cada persona estimó su propia inteligencia y la de su pareja mediante una escala gráfica. Posteriormente, los investigadores analizaron las puntuaciones reales y objetivas de CI de cada uno de los participantes.
No fue una sorpresa comprobar que la mayoría de las personas sobreestimaran su inteligencia por un margen considerable, equivalente a unos 30 puntos de CI, como promedio. De hecho, todos somos víctimas de lo que se conoce como prejuicio del punto ciego, que implica vernos mejores que los demás.
En este sentido, un estudio anterior realizado en la Universidad de Stanford había revelado que el 87% de las personas consideran que son mejores que la media y el 63% piensan que el autorretrato que tienen de sí mismos es objetivo y fiable.
Sin embargo, lo curioso fue que las estimaciones de los participantes sobre la inteligencia de sus parejas eran aún más sesgadas. Los hombres pensaban que el CI de sus esposas y novias era unos 36 puntos superior al real. Por su parte, las mujeres pensaban que el CI de sus maridos y novios era 38 puntos más alto que el verdadero.
Por tanto, si eres como la inmensa mayoría de las personas de esa muestra, es probable que tu pareja sea menos inteligente de lo que piensas.
¿A qué se debe esa “luna de miel cognitiva”?
Uno de los sesgos más comunes en las relaciones afectivas es el llamado “sesgo de amor ciego”, que describe nuestra tendencia a idealizar a la persona que amamos, minimizando sus defectos y exagerando sus virtudes.
Dicho sesgo es una especie de “filtro optimista” que nos ayuda a mantener el vínculo afectivo, reforzando la sensación de que estamos con alguien especial, único y valioso. Desde el punto de vista evolutivo, idealizar a la pareja podría contribuir a mantener a las personas unidas durante más tiempo, lo que favorece la crianza conjunta.
Por otra parte, cuando estamos emocionalmente implicados, dejamos de ver a esa persona con objetividad. No es que seamos ingenuos, sino que el amor activa mecanismos mentales que nos empujan a ver lo mejor del otro. De hecho, un estudio anterior realizado en la Universidad de Groninga constató que también solemos ver a nuestra pareja mucho más atractiva de lo que realmente es.
Aunque podría parecer problemático, idealizar la inteligencia de nuestra pareja no es necesariamente negativo. De hecho, mantener una visión positiva puede fortalecer la relación y aumentar la satisfacción mutua.
Es natural ver a nuestra pareja con ojos admirativos, pero reconocer sus verdaderas fortalezas y debilidades también es esencial para mantener una relación saludable. Por tanto, la próxima vez que pienses que tu pareja es un genio, recuerda que el amor puede nublar nuestro juicio. Pensar que nuestra media naranja es lista es genial – siempre y cuando no alimentemos unas expectativas irreales.
Referencias Bibliográficas:
Gignac, G. E. & Zajenkowski, M. (2019) People tend to overestimate their romantic partner’s intelligence even more than their own. Intelligence; 73: 41-51.
Barelds-Dijkstra, P. & Barelds, D. P. (2008) Positive illusions about one’s partner’s physical attractiveness. Body Image; 5(1): 99-108.
Pronin, E. et. Al. (2002) The Bias Blind Spot: Perceptions of Bias in Self Versus Others. PSPB; 28(3): 369-381.



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