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Valientes y curiosos pero estúpidos… Dos experimentos psicológicos insólitos

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Actualizado: 01/12/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 01/06/2012

Experimentos psicológicos insólitos

La historia de la Psicología esconde muchas sorpresas para los que estén dispuestos a sumergirse en sus aguas más profundas. Algunos experimentos como el de Zimbardo o los de Milgram han salido a la luz y han dado la vuelta al mundo provocando olas de indignación ya que se han considerado como experimentos sádicos pero otros han permanecido en el anonimato.

En esta ocasión retomo de los archivos de la memoria psicológica dos experimentos que podrían calificarse como: valientes y hasta curiosos pero definitivamente estúpidos. La mayoría de estos experimentos se han realizado en el campo de la Psicología Social (quizás sería hora de psicoanalizar a los psicólogos sociales y sus diseños experimentales).

Pues bien, uno de los experimentos más controvertidos desde el punto de vista de la seguridad fue desarrollado a mitad de la década de los ’80 y se focalizaba en analizar las reacciones de las personas ante un intento de violación. Ni cortos ni perezosos los investigadores montaron una escena en la cual un joven irrumpía en el campus universitario e intentaba violar a una chica que pedía ayuda en voy baja. De esta forma los investigadores evaluaban las reacciones de los transeúntes y si estos estaban dispuestos a intervenir para impedir la violación.

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Después de analizar las reacciones de 80 transeúntes, los investigadores apreciaron que las personas eran más propensas a intervenir cuando estaban en grupos que si caminaban solas. De hecho, un 35% de los transeúntes no intentaron salvar la chica que supuestamente iba a ser violada. El problema principal del experimento radicó en que no se podía controlar la seguridad del actor que interpretaba al violador, que dicho sea de paso se ganó varios golpes.

En un estudio anterior, realizado en el 1972, los investigadores volvieron a poner en peligro a sus asistentes. En esta ocasión se pretendía evaluar cómo las personas respondían cuando eran mirados fijamente en medio de la calle.

En uno de los diseños experimentales un asistente llegaba con su Scooter y se detenía con la luz roja del semáforo, justo al lado de un coche. Entonces miraba fijamente al otro conductor hasta que llegase la luz verde. En otra versión del experimento el asistente simplemente fingía caminar por la calle e improvisamente se giraba y comenzaba a mirar fijamente a una persona, haciéndole sentir incómodo.

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Como era de esperar, cuando las personas se sentían bajo este ojo escudriñador, mostraban señales de nerviosismo e intentaban escapar lo más aprisa posible. Lo cual hizo que muchos chóferes pisaran a fondo el acelerador con la luz verde, pudiendo causar potencialmente algún accidente de tráfico. Obviamente, también existieron otros que plantaron cara dispuestos a pegarle al asistente que seguramente tuvo que reunir una buena dosis de coraje porque debió repetir este comportamiento “acosador” con 450 personas.

Por supuesto, en la actualidad este tipo de experimentos ya no se realizan ya que afortunadamente el colegio de psicólogos ha adoptado un código ético mucho más profesional (y restrictivo) que el que existía en el pasado.

Y es que además de poner en peligro la integridad física de los asistentes; estos experimentos nos hacen preguntarnos para qué sirvieron en realidad.

Fuentes:

Harari, H. et. Al. (1985) The reaction to rape by American male Bystander. The Journal of Social Psychology; 125(5): 653-658.

Ellsworth, P. et. Al. (1972) The stare as a stimulus to flight in human subjects: A series of field experiments. Journal of Personality and Social Psychology; 21(3): 302-311.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Soy psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. Anónimo dice

    21/06/2013 a las 4:46 AM

    El experimento de las miradas me gustó especialmente. No puedo evitarlo, hasta me parece gracioso.

    Saludos. He pasado un tiempo agradable leyendo aquí.

    Responder
  2. Jennifer Delgado Suarez dice

    21/06/2013 a las 8:55 AM

    Es justamente lo que deseo: que las personas se sientan cómodas mientras aprenden más sobre la mente humana. Porque al final, a todos les conviene saber un poco más de Psicología y menos de Matemáticas 🙂
    Gracias por compartir tus impresiones.

    Responder

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