
Vivimos haciendo listas. Hacemos listas de las tareas que nos aguardan en el trabajo, listas de las obligaciones de la jornada, listas de la compra e incluso listas de las 100 cosas que queremos hacer antes de morir. Pero entre tantas listas nos hemos olvidado de la más importante: la lista de lo que hemos hecho. Sí, de esos deseos y metas que hemos ido tachando de las otras listas porque ya los hemos conseguido.
La presión que generan las listas de tareas pendientes
El implacable ritmo de vida moderno nos empuja a hacer listas para no olvidar las mil y una cosas que debemos hacer a lo largo del día, la semana o el mes. Obviamente, esas listas nos ayudan a no pasar nada por alto, dando estructura y orden a nuestras jornadas e incluso a nuestra vida.
Son útiles (no seré yo quien diga lo contrario), pero enfocarnos únicamente en todo lo que nos queda por hacer (ya sea la lista de tareas pendientes del día o de deseos incumplidos) genera una presión enorme. Nos empuja a subirnos a una rueda de hámster en la que corremos sin cesar porque apenas acabamos una lista, ya estamos escribiendo la siguiente. Tachamos una tarea o una meta y ni siquiera nos damos tiempo para regocijarnos por el trabajo hecho cuando ya estamos enfrascados en el próximo objetivo.
Eso, en muchas ocasiones, también puede generar la sensación de que no avanzamos, aunque en realidad estemos haciendo muchísimas cosas. El problema es que mirar continuamente lo que nos falta por recorrer y enfocarnos solo en el futuro, hace que olvidemos el camino que ya hemos andado y todo lo que hemos logrado.
¿Por qué deberías crear una lista de logros?
En 2005 un grupo de psicólogos de las Universidades de Chicago, Victoria y Shenandoah llevaron a cabo dos experimentos en los que comprobaron que recordar experiencias positivas aumenta nuestra capacidad para disfrutar de la vida y saborear los momentos positivos. Estos psicólogos concluyeron que las reminiscencias positivas nos ayudan a ser más felices. O sea, que repasar recuerdos positivos activa recursos emocionales que nos hacen sentir mejor.
Esa investigación demuestra que, en vez de mirar siempre al futuro, como la sociedad nos empuja a hacer, también conviene mirar al pasado, que puede convertirse en una motivadora fuente de satisfacción y felicidad. Ahí radica precisamente el poder de lo que el psicólogo Mark Travers llamó la “lista de deseos a la inversa”, aunque prefiero denominarla “lista de logros”.
Y ojo, que me refiero a logros en general, por lo que en esa lista caben muchísimas cosas, desde haberte atrevido a hacer algo que te daba miedo hasta haberte dado un capricho largamente aplazado o incluso haber aprendido algo que, aparentemente, no servía para nada pero que te hacía ilusión. No es solo una lista de grandes metas cumplidas, sino también de deseos alcanzados.
Semilla de la gratitud
El ritmo vertiginoso al que gira el mundo a veces nos obliga a ir por la vida con anteojeras, mirando solo hacia adelante y con la vista puesta en el próximo objetivo. Cuando nuestra atención se orienta casi exclusivamente en lo que falta, nos convertimos en especialistas en detectar carencias, retrasos y metas pendientes, como si la vida fuera una carrera infinita sin línea de llegada ni descansos. Ese sesgo no es casual, responde a una lógica de supervivencia y rendimiento que tenemos infiltrada hasta la médula, pero a la larga puede acabar generando una insatisfacción crónica.
La lista de logros interrumpe esa inercia. Funciona como una pausa cognitiva que nos obliga a reconocer lo que hemos dejado olvidado en el pasado: largos esfuerzos, decisiones difíciles, obstáculos superados y aprendizajes silenciosos. No se trata de inflar el ego, sino de restaurar una narrativa más justa y equilibrada sobre nuestra propia historia.
Pensar en lo que hemos conseguido implica un cambio de perspectiva que activa un sentimiento genuino de gratitud. Y la gratitud, ya lo sabemos, tiene numerosos beneficios: no solo mejora nuestro estado de ánimo y bienestar, sino que también reduce el riesgo de ansiedad y depresión, protegiendo nuestra salud mental.
Acelerador de la autoeficacia
La fuente más poderosa de autoconfianza no son las frases positivas ni que alguien te de ánimos, es la conciencia de que ya has sido capaz de lidiar con algo similar en el pasado. Por desgracia, en la vida cotidiana solemos olvidar con rapidez esos logros porque estamos demasiado ocupados enfocados en lo que aún nos queda por hacer, lo cual puede llevarnos a dudar de nuestras capacidades.
Sin embargo, cada logro es una prueba contra la narrativa interna del “no puedo” o “no soy suficiente”. De hecho, investigadores de la Universidad de Adelaide comprobaron que quienes recuerdan experiencias financieras exitosas confían más en su capacidad para gestionar el dinero. Y esa creencia los empuja, realmente, a tomar mejores decisiones económicas.
Cuando recuperas conscientemente tus aciertos pasados, no solo te sientes mejor, también te recuerdas lo que puedes lograr. Empiezas a verte como un agente activo, no como un mero espectador de las circunstancias. Esa lista de logros te recuerda que has atravesado dificultades antes y que, de una forma u otra, encontraste la manera de salir adelante. Te recuerda tu “capital psicológico” y se convierte en una reserva de confianza a la que puedes acudir cada vez que lo necesites.
Por tanto, no te limites a escribir listas de deseos, metas y tareas pendientes, haz también una lista de logros que hayan sido significativos para ti. No incluyas solo los grandes hitos vitales, incorpora todas esas pequeñas victorias o deseos que en su momento te ilusionaron.
Incluso podrías anotar esos logros en una línea del tiempo, para que veas cómo has ido progresando. Eso te dará la certeza de que, aunque aún quede camino por delante, ya has andado bastante. Y, curiosamente, desde el punto donde te encuentras hoy, probablemente avances mejor, con menos prisas y presión y más seguridad y gratitud.
Referencias:
Diniz, G. et. Al. (2023) The effects of gratitude interventions: a systematic review and meta-analysis. Einstein; 21: 10.31744.
Hoffmann, A. O. I. & Plotkina, D. (2021) Let your past define your future? How recalling successful financial experiences can increase beliefs of self‐efficacy in financial planning. Journal of Consumer Affairs; 55(3): 847–871.
Bryant, F.B., Smart, C.M. & King, S.P. (2005) Using the Past to Enhance the Present: Boosting Happiness Through Positive Reminiscence. J Happiness Stud; 6: 227–260.



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