
El supermercado no es una consulta de Psicología, pero se le parece. Nuestros hábitos, incluso los más intrascendentes, revelan mucho más de nosotros de lo que creemos. Hay carritos más organizados que un almacén de Amazon y hay otros por los que parece que ha pasado un tornado. Hay gente que va depositando los productos cuidadosamente y otros los tiran a la buena de Dios. Y todo eso es un reflejo de cómo somos y nos relacionamos con nuestro entorno.
El carrito de la compra como espejo del “yo”
Empecemos por algo evidente: la Psicología no es una ciencia exacta, lo que significa que se apoya en patrones, correlaciones y probabilidades, no en verdades absolutas, de manera que lo que es válido para una persona, podría no serlo para otra.
Dicho esto, regresemos al supermercado, donde algunas personas tiran los productos dentro del carrito de manera completamente aleatoria mientras van recorriendo los pasillos y otras los colocan perfectamente ordenados como si de un juego de Tetris se tratase. No existe un estilo “mejor”, pero cada uno cuenta una historia psicológica diferente.
Según la psicología de la personalidad, nuestros comportamientos cotidianos reflejan patrones estables de pensamiento y emociones. Por tanto, las personas que van organizando el carrito de la compra como si se tratara de un almacén en miniatura, suelen compartir algunas características personológicas.
1. Mayor responsabilidad
Si eres de quienes se aseguran de que los productos más delicados no terminen aplastados por las botellas de agua o los bricks de leche, es probable que tengas un elevado grado de responsabilidad. Este rasgo de personalidad se vincula con la capacidad para planificar a largo plazo, cumplir compromisos y mantener cierto orden en la vida cotidiana.
Asegurarte de que todo llegue en buen estado a casa o de que puedas sacar las cosas con rapidez también refleja cómo gestionas tus tareas y obligaciones en otros ámbitos. Eso significa que probablemente seas de quienes no dejan para mañana lo que pueden hacer hoy y se comprometen con la mayoría de los proyectos.
2. Tendencia al perfeccionismo
Ese impulso que te lleva a alinear las latas de tomate u organizar los productos por categorías en tu carrito del supermercado también puede ser un signo de perfeccionismo. Las personas perfeccionistas intentan que las cosas estén “correctas” según su estándar, por lo que simplemente no conciben el desorden espacial.
Donde otros solo ven un carrito lleno de productos, es probable que tú veas un “proyecto logístico”. Y aunque el perfeccionismo puede ser un arma de doble filo cuando es llevado al extremo, también se ha demostrado que existe un nivel de perfeccionismo positivo que contribuye a la planificación y la consecución de los objetivos. De hecho, tener todo bien organizado también es útil porque te permite saber de un vistazo qué llevas, de manera que no se te olvide nada al hacer la compra.
3. Necesidad de control del entorno
Si sientes una imperiosa necesidad de organizar los productos por tipo, tamaño o categorías, es probable que eso refleje un deseo de controlar tu entorno. Este rasgo se relaciona con la búsqueda de seguridad y predictibilidad. Cuando todo tiene su lugar, tu cerebro puede relajarse y dejar de preocuparse por el caos potencial para enfocarse en otras cosas.
Esa tendencia refleja un impulso más profundo de darle cierto orden a un mundo que se te antoja incierto e imprevisible, lo que probablemente te ayuda a reducir el nivel de estrés y ansiedad cotidianos. También es posible que te guste el orden, la eficiencia y que las cosas tengan sentido (al menos para ti). Por tanto, es probable que en tu casa tengas un lugar para cada cosa… y que cada cosa esté en su lugar. Esto también tiene un efecto positivo inesperado: es menos probable que compres por impulso, según un estudio publicado en Journal of Consumer Research.
¿Y qué pasa si tu carrito de la compra es un caos?
Si tu carrito parece un campo de batalla o un cuadro de Picasso en el que las naranjas batallan con el yogurt y ni siquiera sabes dónde acabó la bolsa de patatas, es probable que seas una persona más orientada a la espontaneidad y estés más abierto a las nuevas experiencias.
Las personas con una alta apertura a la experiencia suelen ser menos rígidas en su día a día y están más dispuestas a probar cosas nuevas o conocer gente. También les resulta más fácil adaptarse a los cambios y lidiar con la incertidumbre. Estos rasgos a menudo se han relacionado con una mayor creatividad.
Por tanto, ese carrito desorganizado podría ser una señal de que:
- Disfrutas lo inesperado
- No te estresas por mantener un control obsesivo
- Te adaptas mejor a los cambios
- Posiblemente seas más creativo.
Sea cual sea tu estilo a la hora de llenar el carrito de la compra, ese pequeño acto es un reflejo de tu universo interior, de cómo concibes el mundo y de la relación que mantienes con tu entorno.
Referencias:
Chae, B. & Zhu, R. (2014) Environmental disorder leads to self-regulatory failure. J. Consum. Res.; 40: 1203-1218.
Stoeber, J. & Otto, K. (2006) Positive Conceptions of Perfectionism: Approaches, Evidence, Challenges. Personality and Social Psychology Review; 10(4): 295-319.
McCrae, R. R. (1987) Creativity, divergent thinking, and openness to experience. Journal of Personality and Social Psychology; 52(6): 1258–1265.



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