• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » El propósito de la vida no es ser “alguien”, es ser tú mismo

El propósito de la vida no es ser “alguien”, es ser tú mismo

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 19/02/2024 por Jennifer Delgado | Publicado: 24/07/2018

Ser alguien en la vida

“Todos queremos ser famosos, pero en el momento en el que queremos ser algo ya no somos libres”, dijo el escritor Krishnamurti.

La sociedad nos empuja a ser “alguien”, a perseguir el éxito y lograr que los demás reconozcan que somos importantes y valiosos. Como resultado, muchas personas destinan toda su vida a buscar ese reconocimiento, el cual se convierte en su leitmotiv. No se dan cuenta de que intentar ser “alguien” significa entregar las llaves de su libertad, que persiguiendo la ilusión del éxito encadenan su autoestima a las opiniones de los demás.

Buscar el reconocimiento es volverse esclavos de las opiniones ajenas

Esa profunda necesidad de reconocimiento significa que estamos intentando consolidar nuestra identidad a través de la percepción de los demás, quienes nos regresan una imagen, como si de un espejo se tratase, para confirmar nuestra valía. En práctica, no logramos ser “alguien” si los demás no lo reconocen, lo cual significa que debemos adaptarnos y ceñirnos a los cánones sociales que implican “ser alguien”. En ese preciso instante, nos convertirmos en prisioneros por voluntad propia.

El deseo de ser alguien implica que nos alimentamos de la admiración de los demás, que necesitamos sus elogios para confirmar y fortalecer nuestra identidad, los cuales satisfacen nuestro deseo de ser especiales. Así huimos del vacío que implica ser “nadie”. Pero entonces rechazamos ser nosotros mismos para empezar a vivir a través de la mirada de los otros.

Esa realidad se convierte en una trampa que supone una dependencia continua de los demás, quienes deben seguir reconociendo que somos alguien. Por eso, el viaje para convertirnos en alguien a menudo se traduce en una realidad insatisfactoria e inestable. Y es que, cuanto más intentemos apuntalar nuestra “identidad exitosa”, más expuestos estaremos a que todo pueda desaparecer. Como resultado, caemos víctima de la inestabilidad de la que pretendíamos escapar.

PARA TI:  Elige las cosas por su valor, no por su precio

Buscando la solidez que reporta ser alguien, nos convertimos en personas más frágiles. No importa cuántas posesiones, logros o admiración alcancemos, toda identidad que dependa del reconocimiento de los demás siempre implica un estado de extrema fragilidad porque puede esfumarse cuando ese reconocimiento social desaparezca. En cualquier momento podremos dejar de ser el mejor en algo o perder cualquiera de las etiquetas de las que nos enorgullecemos.

El crecimiento auténtico proviene de la humildad interior

Krishnamurti propone una forma de vivir y relacionarse con uno mismo diferente: “La mente humana es como un colador que retiene algunas cosas y deja pasar otras. Lo que retiene, es la medida de sus propios deseos; y los deseos, por profundos, vastos o nobles que sean, son pequeños y mezquinos, porque el deseo es cosa de la mente. La completa atención implica no retener cosa alguna, sino poseer la libertad de la vida, que fluye sin restricción ni preferencia alguna. Siempre estamos reteniendo o eligiendo las cosas que significan algo para nosotros, y aferrándonos perpetuamente a ellas. A esto lo llamamos experiencia, y a la multiplicación de experiencias la llamamos riqueza de la vida. La riqueza de la vida es estar libre de la acumulación de experiencias. La experiencia que queda, que uno retiene, impide ese estado en que lo conocido no existe. Lo conocido no es el tesoro, pero la mente se aferra a eso, con lo cual destruye o profana lo desconocido”.

En vez de quedarnos en nuestra zona de confort que reafirma nuestra identidad, podemos descubrir nuevos caminos y formas de hacer las cosas. Sin embargo, para realizar descubrimientos realmente importantes que den paso a un cambio trascendental, primero necesitamos vaciarnos de muchos de nuestros estereotipos, prejuicios y creencias. Una mente demasiado llena no tiene espacio para el cambio.

PARA TI:  ¡Me siento frustrado! 5 cosas que debes recordar para salir de ese estado

Lo curioso es que solo podemos crecer desde la humildad, desde la percepción de nuestras limitaciones, dejando ir ese deseo de ser “alguien”. Solo cuando reconocemos lo que no sabemos, podemos aprender nuevas cosas. Las certezas, en muchas ocasiones, cierran el camino a nuevos conocimientos y experiencias.

Schopenhauer, por ejemplo, pensaba que esas experiencias sublimes proceden del entendimiento de la pequeñez, la nada del individuo ante la inmensidad del universo. Entonces se produce el milagro: cuanto menos eres, más creces, más aprendes, más descubres.

¿Cómo podemos liberarnos de la obsesión de ser alguien?

El vacío nos produce pánico. Sin embargo, a quien le aterra el vacío es porque se cree sólido, porque no se da cuenta de que luchar por seguir siendo “alguien” y mantener amurallado el castillo de su identidad es completamente ineficaz. Por eso, para deshacerse de la obsesión por ser alguien es importante abrazar el cambio, darnos cuenta de que todo está en movimiento, sobre todo nuestra identidad.

También es fundamental apuntalar nuestro autoconcepto desde dentro. Ser conscientes de que no necesitas ser alguien para ser feliz, sentirte satisfecho y vivir plenamente. La plenitud como persona proviene de hacer lo que nos reporta felicidad, no de cumplir con los encorsetados roles sociales que marcan las pautas para “ser alguien”.

Fuente:

Martínez, A. (2017) El propósito de la vida no es ser “alguien”, es ser nadie. Pijama Surf.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Psicóloga sentada con paciente en consulta

El Psicólogo General Sanitario en la Atención Primaria: hacia un nuevo modelo de salud mental

Hipervigilancia emocional, el coste de vivir en alerta constante

Ilustración de hombre protegiéndose de manos que lo señalan y culpan

¿Qué hacer cuando las personas no respetan tus límites? Lo que nadie te cuenta

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • El Psicólogo General Sanitario en la Atención Primaria: hacia un nuevo modelo de salud mental
  • Hipervigilancia emocional, el coste de vivir en alerta constante
  • ¿Qué hacer cuando las personas no respetan tus límites? Lo que nadie te cuenta
  • No digas cosas que no puedas repetir estando en calma
  • Preocuparte por el dinero agota tu cerebro, literalmente

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial