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Terapia Asistida por Animales de Compañía: sus beneficios psicológicos

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Actualizado: 16/12/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 21/04/2010

El hombre esperaba que el desarrollo tecnológico resolviera sus problemáticas existenciales y que lo hiciera omnipotente. Sin embargo, lo cierto es que en la actualidad la incertidumbre se convierte en un fardo cada vez más pesado mientras nos desligamos de una naturaleza que reclama en forma de catástrofes naturales el daño que le causamos.

La vuelta al contacto con la naturaleza es una forma ancestral de buscar nuestro equilibrio psicológico, de ahí el surgimiento de la Terapia Asistida por Animales.

Un poco de historia

Aunque las raíces de las relaciones profundas entre el hombre y los animales se pierden en el tiempo; la utilización científica de este tipo de relación con fines terapéuticos data del año 1792, en el Retreat de York en Inglaterra. Fue William Tuke quien intuyó que las relaciones con los animales podrían propiciar ciertos beneficios en los pacientes con trastornos mentales.

Ya en el 1867 los animales de compañía comienzan a intervenir en el tratamiento de personas con epilepsia en Bethel, Alemania. Moviéndonos de continente, en los EUA la US Army Veterinary Medicine Branch of the Health Services Command utilizó animales durante la II Guerra Mundial para favorecer el comfort de las personas hospitalizadas mientras que por esas mismas fechas en Nueva York se utilizaban para rehabilitar a aviadores.

En el año 1948 Samuel B. Ross fundó el centro Green Chimneys, una granja para la reeducación de niños y jóvenes con trastornos del comportamiento mediante el trabajo con los animales. En el 1953, el psiquiatra Boris M. Levinson comenzó a utilizar a su perro Jingles como coterapeuta y así, en los años ’60 fue uno de los primeros en utilizar la Pet Facilitated Psychotherapy (PFP) con niños con trastornos del comportamiento, déficit de atención y problemas de comunicación.

En el año 1991 Serpell desarrolló la primera investigación científicamente aceptada donde demostró que la relación con un animal de compañía reduce significativamente los padecimientos poco graves y mejora la calidad de vida de las personas. Curiosamente, este trabajo también demostró que estos efectos se mantenían en los dueños de los perros durante el periodo de los diez meses durante el cual se extendió el estudio mientras que en los dueños de los gatos estos beneficios se observaban entre uno y seis meses.

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En el año 1995 se implementó el estudio que marcó pautas definitivas en la comprensión de las relaciones del hombre con los animales de compañía. Friedmann y Thomas demostraron que la relación con los animales de compañía permitía una tasa de sobrevivencia a los ataques cardiacos de un año (independientemente de su severidad). Otro resultado curioso de este estudio fue que demostró que perros y gatos tenían un efecto diferente sobre las personas.

Desde este momento la Terapia Asistida con Animales no ha detenido su avance. En la actualidad el 32% de los psiquiatras estadounidenses utilizan un animal como apoyo para sus terapias.

Los beneficios de la Terapia Asistida por Animales de Compañía

Los beneficios de este tipo de terapia son muy diversos y varían según la patología y el grupo etáreo.

En niños y adolescentes:

– Favorece el desarrollo psicomotor y del lenguaje.

– Mejora la comunicación no verbal.

– Aumenta la autoestima y potencia la competencia social.

– Se evidencian menos sentimientos asociados con el miedo.

– Favorecen la sensación de seguridad.

– Potencian la responsabilidad.

– Facilitan el desarrollo de la empatía.

En adultos mayores:

– Actúan como protectores contra la soledad que en algunas ocasiones suele experimentarse a esta edad.

– Facilitan la actividad muscular de los ancianos en tanto estos deben velar por las necesidades de los animales que actúan motivándolos al ejercicio físico.

– Optimizan la atención y la percepción en tanto estimulan el tacto, el oído y la vista de las personas mayores añadiendo continuamente nuevos estímulos a su medio.

– Aumentan las expresiones faciales positivas y protegen contra la depresión.

Como dato curioso apunto que acariciar a los gatos resulta una tarea muy relajante que disminuye la presión arterial.

Además de los beneficios señalados, también se conoce que en las unidades psiquiátricas donde se usa la TAAC se muestran tasas de suicidio más bajas y una disminución del tiempo de ingreso de los pacientes. También son destacables los efectos en las personas que tienen comportamientos agresivos donde se observan paulatinamente: la aparición de sentimientos de compasión, paciencia, confianza y una mejoría en la calidad de las relaciones interpersonales.

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Su eficiencia también se ha demostrado en personas que han sido víctimas de abusos físicos y que posteriormente rehúyen el toque humano. La posibilidad de acariciar a perros o gatos sin que esto les recuerde las vivencias de abuso, les permite poco a poco recuperar la confianza en sí mismos y en los demás.

La TAAC también es utilizada en pacientes con enfermedades crónicas, fundamentalmente como un método paliativo. Un ejemplo es el Leicester Hospice de Gran Bretaña que ha incorporado a sus servicios un programa de visitas de perros que le permite a los pacientes disfrutar de la compañía de los animales sin la responsabilidad de cuidarlos.

Los animales preferidos para realizar este tipo de terapia son: los perros, gatos, caballos y delfines. No obstante, para disfrutar de los efectos positivos de los animales no necesitamos ir al psicólogo o de un animal entrenado con esos fines, en muchas ocasiones basta con adoptar una mascota.

El por qué de los efectos positivosque ejercen algunos animales sobre los seres humanos ya ha sido sintetizado magistralmente, desgraciadamente no recuerdo el nombre del autor: «La sensibilidad es la ventana por la que los animales se asoman al mundo«.

Fuentes:

Estivill, S. (1999) La terapia con animales de compañía. Barcelona: Tikal Ediciones.

Robinson, I. (1995) The Waltham Book of Human-Animal Interaction: benefits and responsibilities of pet ownership. Oxford: Pergamon Elserier Science.

Cooper, J.E. (1976) Pets in hospitals. BMJ; 1: 698-700.

Friedmann, E. & Thomas, S. (1995) Pet Ownership, Social Support, and One-year Survival after Acute Myocardial Infarction in the Cardiac Arrhythmia Suppression Trial. American Journal of Cardiology; 76: 1213-1217.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. Anónimo dice

    22/04/2010 a las 10:43 AM

    Me encantan los animales, especialmente los perros.
    Verlos como juegan o acariciarlos es muy relajante y creo que son una compañía excepcional para los niños.
    Felicitaciones por tu excelente blog,
    Diana

    Responder
  2. Anónimo dice

    23/05/2011 a las 4:10 PM

    Bien dicho

    Responder
  3. Jennifer Delgado Suarez dice

    25/05/2011 a las 6:56 AM

    Me alegra que hayan personas que, como yo, amen los animales.

    Responder
  4. Anónimo dice

    29/09/2011 a las 4:40 PM

    El perro de asistencia marca un antes y un después en su empleo en personas con discapacidad, los beneficios son enormes y el cambio de actitud es el indicador mas importante en la persona,el perro es el milagro de pro medio.

    Responder

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