• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Curiosidades » El último empujón: por qué damos lo mejor de nosotros cuando algo está por terminar

El último empujón: por qué damos lo mejor de nosotros cuando algo está por terminar

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email
Último empujón

Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado. Todos lo hemos hecho. Pasamos días procrastinando o trabajando a media capacidad en un proyecto hasta que el plazo de entrega se acerca…

En ese momento, cuando el tiempo se agota y el tiempo se convierte en nuestro peor enemigo, de repente, sale a relucir nuestra versión más productiva, creativa y eficiente. El trabajo que habíamos avanzado a cuentagotas cobra vida al improviso. ¿Por qué no trabajamos así desde el principio? ¿Y de dónde proviene esa energía que nos brinda el «último empujón»?

¿Por qué solemos dejar todo para el final?

En un mundo ideal, cuando nos planteamos un objetivo o tenemos un proyecto por delante, planificamos cada paso y los ejecutamos con precisión. Pero no vivimos en un mundo ideal sino más bien en un entorno caótico y cambiante que nos ofrece mil razones – o excusas – para procrastinar o escabullirnos de nuestras responsabilidades.

No es nada nuevo. Según las Leyes de Parkinson, “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización” y “el tiempo dedicado a cualquier tema de nuestra agenda es inversamente proporcional a su importancia”.

Es decir, si nos dan dos semanas para realizar un informe, es probable que lo hagamos en dos semanas. Si nos dan tres días, lo haremos en esos tres días. Eso se debe a que nuestro cerebro es un experto en ajustarse a los límites, aunque eso signifique sufrir un poco (o mucho) al final.

Cuando tenemos más tiempo disponible, no solo procrastinamos, sino que nos vamos por las ramas y dedicamos más atención a detalles intrascendentes que nos impiden avanzar a buen ritmo. En muchos casos, postergamos las tareas más relevantes porque nos generan ansiedad o simplemente porque nos resultan aburridas. Pero cuando ya no hay escapatoria, cuando la fecha límite está a la vuelta de la esquina, nuestro cerebro deja de resistirse y se enfoca por completo.

PARA TI:  ¿Cómo ser creativo? Simplemente… ¡Pestañea!

La «magia» del último empujón o el poder de la cuenta regresiva

Desde un punto de vista evolutivo, nuestros cerebros están programados para priorizar lo urgente. Hace miles de años, no necesitábamos realizar presentaciones de PowerPoint ni escribir tesis. Solo debíamos cazar, protegernos o huir del depredador de turno. Y todas esas cosas requerían una reacción inmediata y eficaz. Es decir, rendir al 100% cuando el peligro era inminente.

Hoy en día, esa misma respuesta se activa cuando sentimos que el tiempo se agota. Cuando llegan los plazos límite, aumentan nuestros niveles de cortisol y adrenalina, dos hormonas que nos ponen en modo “acción urgente”. Esa reacción de urgencia nos ayuda a concentrarnos y nos brinda un extra de energía, de manera que nos convierte en una especie de “ninjas productivos”.

La sensación de urgencia favorece un estado de hiperconcentración. Es como si nuestro cerebro pensara: “si no haces esto ahora, vas a quedar como un incompetente frente a tu jefe/profesor/cliente. ¿Realmente quieres eso?”. Y claro, no es lo queremos. La perspectiva del fracaso activa ese mecanismo ancestral y nos da el último empujón que necesitamos para sacar a la luz lo mejor de nosotros, aunque estemos cansados o creamos que no podemos más.

¿Por qué no conviene funcionar bajo presión todo el tiempo?

Por supuesto, dejar todo para el último momento no es una buena idea, simplemente porque es desgastante, tanto a nivel físico como psicológico. Nuestra energía mental y física tiene límites.

La presión, el estrés y la adrenalina pueden ser útiles de forma puntual, pero vivir en ese estado constantemente es como conducir con el acelerador siempre pisado: puede que avancemos más rápido, pero de manera más arriesgada.

PARA TI:  Conócete a ti mismo, pero no demasiado: La ciencia revela que sobreanalizarte no te hará más feliz

De hecho, lo que logramos en una noche sin dormir a base de café puede parecernos brillante en ese momento, pero es probable que más adelante descubramos que tiene errores o que simplemente nos deje exhaustos y al día siguiente no podamos rendir.

Por ende, la clave consiste en entender cómo usar la presión a nuestro favor, sin que se convierta en el modo de vida.

Cómo aprovechar el “último empujón” sin morir en el intento

Si bien el último minuto puede sacar lo mejor de nosotros, no es la estrategia más saludable a largo plazo. Podríamos hacerlo mejor y sin tanto sufrimiento si empezamos antes o nos planificamos mejor.

  1. Aplica auto deadlines. Engaña a tu cerebro estableciendo la fecha límite unos días antes de la real. Así, cuando llegue el verdadero plazo, ya estarás listo (o al menos, no estarás tan desesperado).
  2. Divide y vencerás. En lugar de ver el proyecto como un monstruo gigante, divídelo en tareas más pequeñas y gestionables estableciendo mini-plazos para cada una de ellas. Así, el último empujón será menos doloroso.
  3. Recompensas inmediatas. Por mucho que te esfuerces por repartir el trabajo, es probable que sin un buen incentivo, acabes procrastinando. Por tanto, premia tus pequeños avances con algo placentero (un café, un episodio de tu serie favorita). El cerebro responde mejor a los incentivos a corto plazo.

No cabe duda de que el “último empujón” es una muestra de nuestra increíble capacidad de adaptación. El cerebro, aunque a veces parezca nuestro peor enemigo, sabe cuándo apretar el acelerador. Sin embargo, no debemos llevarlo al extremo – o al menos no frecuentemente. El secreto radica en encontrar un equilibrio: usar esa energía de emergencia cuando sea necesario, pero sin convertirla en nuestro único modo de funcionar.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Guía práctica para psicólogos que quieren digitalizar su consulta

La ciencia lo confirma: Tu rostro determina lo fácil (o difícil) que es recordar tu nombre

La trampa de la IA aduladora: Así anula tu sentido crítico y justifica tus peores decisiones

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. evelyn dice

    16/05/2025 a las 5:17 AM

    Me parece fascinante cómo, frente al final de algo ya sea una relación, un proyecto o una etapa encontramos en nuestro interior una energía extra para dar lo mejor de nosotros. Creo que ese “último empujón” es una mezcla de deseo de cerrar con dignidad, de aprovechar lo que queda y, muchas veces, de evitar arrepentimientos.

    Responder
    • Jennifer Delgado dice

      20/05/2025 a las 7:53 AM

      Hola Evelyn,
      Ese último empujón puede sustentarse en diferentes motivos, efectivamente, desde el deseo de cerrar con dignidad hasta evitar arrepentimientos por no habernos esforzado lo suficiente. Lo importante es ser conscientes de este fenómeno psicológico para utilizarlo inteligentemente, sin extralimitarnos:)

      Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Guía práctica para psicólogos que quieren digitalizar su consulta
  • La ciencia lo confirma: Tu rostro determina lo fácil (o difícil) que es recordar tu nombre
  • La trampa de la IA aduladora: Así anula tu sentido crítico y justifica tus peores decisiones
  • Deja de decir “soy así”: La trampa invisible de las etiquetas negativas (y las positivas)
  • Los sueños son un “laboratorio” para poner a prueba tus relaciones, según la ciencia

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial