
En 1977 se produjo un hallazgo que revolucionó la investigación sobre el cáncer: Harold Varmus descubrió el primer oncogén. Sin embargo, su camino hacia la Medicina no fue lineal. Varmus se graduó en Literatura Inglesa e incluso fue editor del periódico universitario de Amherst. Más tarde, la Facultad de Medicina de Harvard lo rechazó dos veces y cuando finalmente logró entrar, se interesó más por la Psiquiatría. No obstante, sus experiencias clínicas lo llevaron hacia la Microbiología, donde ganó el Premio Nobel en Fisiología o Medicina.
Cambiar de carrera puede dar un poco de vértigo. Da igual si tienes 19 años y te estás planteando dejar los estudios que empezaste hace un par de semestres o si llevas una década trabajando y quieres incursionar en otra profesión. La sensación es la misma: temor, dudas, una vocecilla que te dice “¿y si me estoy equivocando?”.
Incluso dar un paso más en el mismo sector puede representar un desafío, por mucho que las profesiones se parezcan. Incluso de Enfermería a Medicina, en los que la experiencia y los conocimientos previos cuentan, hay que adaptarse a nuevas responsabilidades y expectativas. En cualquier caso, si estás en ese cruce de caminos, respira. No eres el único. Cambiarse de carrera es un reto, pero lo importante es que decidas con calma y seguridad.
¿Cómo cambiarse de carrera con seguridad?
Ante todo, recuerda que no eres tu pasado. Ideas como “si ya he invertido tres años en esto, ¿cómo lo voy a dejar?” o “¿Cómo voy a empezar de cero con treinta y tantos?”, son zancadillas mentales que nos ponemos a menudo. En Psicología se conocen como costos hundidos y es un sesgo que te empuja a perseverar solo porque ya has invertido tiempo o dinero, aunque sepas que no es lo que quieres.
En vez de pensar que has tirado años a la basura”, dite: “estos años me han enseñado lo que quiero y lo que no quiero”. Verás cómo cambia la película que estabas proyectando en tu mente. Esa actitud más abierta te ayudará a determinar si realmente quieres cambiar de carrera o si es lo mejor para ti.
1. Clarifica tus motivos: ¿sabes adónde vas o solo estás huyendo?
Si algo te aguijonea por dentro cada vez que piensas en tu futuro, no lo ignores. La incomodidad, la sensación de no encajar o de no estar donde desearías son desagradables, pero podrían estar diciéndote que necesitas probar algo distinto en tu vida.
Pero ojo, es importante que no confundas incomodidad con huida. Cambiar de carrera porque “esto es muy difícil” o “no soy tan bueno como los demás” podría llevarte a repetir esos mismos patrones en los próximos estudios que elijas, por lo que volverías a estar en la casilla de salida.
También es importante que no confundas cansancio con fracaso.Quizá tengas la sensación de estar en la carrera o profesión equivocada, pero podría deberse al agotamiento. Un cerebro cansado ve todo en gris, exagera los errores y minimiza los avances. ¿Quieres seguir creciendo profesionalmente? ¿Te apasiona otra profesión? ¿Has descubierto que eres bueno en otro sector? Si es así, adelante. Pero no tomes una decisión hasta que no descubras qué te mueve.
2. Visualiza tu día a día, no el título en LinkedIn
Soñar con ser un gran médico o un reconocido arquitecto suena bonito. Pero… ¿cómo es el día a día real de esa profesión? A menudo idealizamos el cambio sin prestar atención a la letra pequeña. Nos enfocamos tanto en los aspectos positivos que olvidamos lo negativo. Tenemos algunas ideas concretas, pero otras son difusas y caen más en el terreno de la fantasía que de la realidad. Por eso, antes de lanzarte a estudiar otra carrera o matricularte en un máster, investiga.
Lo mejor es hablar con profesionales del sector porque son ellos quienes tienen el pulso de lo que ocurre, están sometidos a las exigencias rutinarias y podrán desvelarte todos esos problemas que nunca aparecen en las series o las películas. Fíjate en cómo trabajan, qué tareas desempeñan y qué retos enfrentan. Pregúntate: ¿te ves ahí? ¿Tu energía encaja con ese ritmo? ¿Tienes la personalidad adecuada? Tener una visión más realista evitará que tomes decisiones basadas en fantasías.
Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Sacramento constató que el ejercicio de imaginarte a ti mismo en escenarios futuros puede ser de gran ayuda. Por consiguiente, visualiza un día típico de trabajo en la profesión que te interesa y compáralo con lo que realmente disfrutas hacer. Luego intenta imaginar cómo te sentirías dentro de tres, seis meses o un año si tomaras ese camino. Presta atención a cómo reacciona tu cuerpo y las emociones que te embargan, te aportarán mayor claridad y confianza para decidir.
3. Busca apoyo de otras personas fuera de tu círculo más íntimo
“Solos podemos hacer muy poco; juntos podemos hacer mucho”, dijo Helen Keller. El cambio de carrera es una decisión importante ya que lo que haces o harás está fuertemente anclado a tu identidad, por lo que también es una manera para redefinirte y reinventarte. Se ha demostrado que contar con el apoyo emocional de los más cercanos facilita esa transición, pero también puede convertirse en un boomerang que se vuelva en tu contra.
En ocasiones, cuando quieres hacer grandes cambios de carrera, los amigos, la familia y las personas más cercanas pueden desanimarte en lugar de alentarte, simplemente porque les cuesta imaginarte de otra manera o temen lo que ese cambio podría implicar para ti. Básicamente, han desarrollado una visión fija de quién eres, lo que podría dificultarte explorar nuevos caminos profesionales.
De hecho, esa tendencia protectora se conjuga con otra limitación: es probable que tampoco tengan muchas ideas diferentes que ofrecerte porque han anclado tu identidad a esos estudios o profesión. En esos casos, es fundamental que amplíes tu red de contactos. Habla con personas que hayan cambiado de carrera, con antiguos mentores o con amigos que te escuchen sin juzgar.
No se trata de que te digan qué hacer, sino de pensar en voz alta con alguien que no sea tu crítico interior. El diálogo abre caminos que a veces no logras ver por ti solo. También puedes hablar con un orientador vocacional o un psicólogo que te ayuden a aclarar las ideas o incluso planificar cada paso del camino ya que no debes descuidar toda la “logística” que implican los cambios de carrera.
Por último, recuerda que cambiar de carrera es un proceso de exploración de posibilidades y de aprendizaje sobre lo que realmente quieres hacer y en quién quieres convertirte. A veces elegimos una carrera porque parecía lo más lógico, seguro o “era lo que tocaba” y luego descubrimos que no nos gusta, no tenemos vocación o no estamos hechos para eso. No pasa nada. La vida no es lineal. Lo importante es que seas capaz de reajustar tu camino para acercarte a lo que más te apasiona y motiva. A fin de cuenta, la carrera son solo unos años, pero la profesión es algo que te llevas para toda la vida.
Referencias Bibliográficas:
Marshall, R. C. & Farrell, I. C. (2019) Career Guided Imagery: A Narrative Approach for Emerging Adults. Journal of Creativity in Mental Health; 14(2): 193–204.
Phillips, S. D. et. Al. (2001) Making Career Decisions in a Relational Context. The Counseling Psychologist; 29(2): 193-214.
Ibarra, H. (2003) Working identity: Unconventional strategies for reinventing your career. Harvard Business Press: Boston.



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