• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Tratamientos Psicológicos » La técnica de los asuntos pendientes en la Terapia Gestáltica

La técnica de los asuntos pendientes en la Terapia Gestáltica

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 04/12/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 14/09/2011

Técnica de los asuntos pendientes

Los asuntos pendientes son todas aquellas emociones y sentimientos no resueltas, que no han podido ser expresados porque la persona no se ha atrevido o no ha tenido la oportunidad de hacerlo en el momento en que surgieron o tomó conciencia de ellos.

Todo el mundo tiene algún que otro asunto pendiente con sus padres, amigos, hijos, parejas o colegas del trabajo. Durante la Terapia Gestalt, cada vez que se logra identificar uno de estos asuntos pendientes, el terapeuta le pide a la persona que intente completarlos. ¿Cómo?

¿Cómo aplicar la técnica de los asuntos pendientes?

La mejor vía es programar un encuentro con dicha persona, para lo cual utilizamos la técnica de la silla caliente. No obstante, vale aclarar que independientemente de la técnica usada, lo esencial es que se expresen abiertamente aquellos sentimientos que la persona no se atrevió a expresar en otro tiempo. Cuando se trata de alguien que ya ha desaparecido de su vida -normalmente personas fallecidas-, primero se expresan los asuntos pendientes que pueden ser sentimientos agresivos, amorosos o de cualquier otro tipo.

Una vez expresados los sentimientos que experimentaba, la persona ha de despedirse del otro y cerrar la historia que mantenía abierta, y que a menudo aparecía en sueños, en imágenes o incluso en dolencias, como ocurre con algunas melancolías y otra tipo de somatizaciones.

Vale aclarar que hay muchas personas que eluden concluir asuntos ya que intentan evitar precisamente terminar la relación y despedirse. Esta evitación a menudo sienta sus bases en que el no despedirse proporciona una serie de beneficios. Así, la persona sola, que vive apegada al recuerdo de algún ser querido, evita sentirse sola o comprometerse con otra. Y queda aferrada al recuerdo permanente sin soltarse del ausente porque esto le procura compañía y le evita nuevos compromisos con la vida y con las personas que pudieran aparecer en un futuro.

PARA TI:  Psicoterapia online: ¿funciona realmente?

Otra de las causas que dificultan la despedida es el miedo a sentir dolor: dolor a la separación, al vacío o a la soledad. Una de las consecuencias de mantenerse apegado son los síntomas físicos. Algunas personas identifican partes de su cuerpo con personas que se han ido o han desaparecido. Otras se identifican totalmente con personas que han fallecido (e incluso asumen un aspecto cadavérico, con las manos frías, los rostros pálidos, las voces inexpresivas o los movimientos lentos).

Otra de las consecuencias de mantenerse apegado es una actitud de autocompasión y autoconmiseración, mostrándose quejumbrosos y culpabilizadores en relación con la persona que ha desaparecido. Hay algunas personas a las que se les escucha decir algo así como: «Si mi madre me hubiera querido más, mi vida no sería tan desgraciada como lo es«, «Si mi esposo, o mi hijo, o cualquier otro, no hubiera muerto, yo no estaría como estoy«…

Una tercera consecuencia estriba en la dificultad para establecer relaciones más cercanas e íntimas con otras personas, pues su continuo enganche y su constante rumiar acerca de esa persona desaparecida le impide establecer lazos con otras personas próximas. Las energías que tendrían que estar dirigiendo hacia el exterior se dirigen hacia dentro, y la vida queda bloqueada y detenida en una especie de estado de espera de no se sabe qué, porque el encuentro imaginado no llegará jamás. Perls decía que los resentimientos son los asuntos pendientes más comunes e importantes, y los que más impiden terminar con una situación o relación. Así mismo, los sentimientos de culpa suelen ser habitualmente resentimientos no expresados.

En las relaciones de pareja es muy usual que después de cierto tiempo se vayan acumulando los resentimientos y los desengaños no expresados. Así, llega un momento en que no pueden verse, ni oírse, ni sentirse el uno al otro. Lo que ha ido ocurriendo es que la relación se ha ido cargando de estos sentimientos no expresados.

PARA TI:  Diagnóstico de la acalculia: ¿Cómo se hace?

Las personas que son capaces de expresar en cada momento lo que están sintiendo y solucionan los asuntos pendientes según se van originando, tienen una mayor capacidad de despedirse y pueden soportar mejor el dolor de la separación.

Para trabajar los asuntos pendientes en la Terapia Gestalt se realiza una especie de encuentro con la persona con la que el paciente se encuentra enganchado. Para ello se le pide que exprese los sentimientos que experimenta hacia esa persona y que todavía no había podido expresar: rabia, dolor, resentimiento, amor… Una vez que la persona siente que ya no tiene más cosas que expresarle, se le pregunta si se siente preparado para despedirse. Si es así, comienza el proceso de despedida.

Por el tono de voz, por la postura y por lo convincente de sus palabras podemos ver si realmente puede decirle adiós o si todavía no está preparado. A veces, esto último sucede porque todavía quedan asuntos pendientes y resentimientos no expresados.

En general, los efectos beneficiosos de estas despedidas suelen ser duraderos, y la persona va adquiriendo mayor interés por la vida y por quienes le rodean. La energía desbloqueada con la expresión de los asuntos pendientes inunda a la persona, que reaparece con una vitalidad nueva y más creativa. A menudo, podemos observarlo rápidamente en el color de sus mejillas, en la expresión de sus gestos y en la forma de encarar la vida y las relaciones con el mundo. La vida se hace más liviana y aumenta el interés y las conductas positivas hacia la misma y hacia el mundo.

Fuente:

Martín, A. (2006) Manual Práctico de Psicoterapia Gestalt. Bilbao: Desclee de Brouwer.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Ilustración de una persona triste con nubes negras sobre su cabeza

Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente

Ilustración de cerebro con mitad del lóbulo tipo circuitos

La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?

Ilustración de mujer con las manos en la cabeza preocupada o ansiosa

¿Cómo relativizar los problemas con una simple pregunta?

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. antishepard dice

    17/09/2011 a las 1:06 AM

    hola, muy buen articulo, tengo una duda con respecto al efecto terapeutico que la expresion de sentimientos tiene cuando la persona aún no a desaparecido o fallecido pero es inaccesible. mi pregunta:
    ¿Es terapeutico expresar lo evitado a una representacion imaginaria del sujeto siendo que este existe aun en el entorno?

    saludos!

    Responder
  2. Jennifer Delgado Suarez dice

    19/09/2011 a las 4:31 PM

    Antishepard,
    Aunque lo ideal es poder comunicar con las personas que nos causan cierto grado de desazón, en ocasiones esto no es posible. Por ende, esta técnica resulta muy eficaz.
    En otras ocasiones, quienes necesitamos cambiar somos nosotros y para ello es esencial manifestar nuestras emociones, aún si no lo hacemos delante de la persona en cuestión.
    Resumiendo, lo ideal es poder hablar con el otro de forma asertiva pero si esto no es posible, entonces realizar la técnica de los asuntos pendientes es totalmente positivo y terapeútico.

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Diagnósticos erróneos: Pensar que todo es psicológico puede matarnos – literalmente
  • La falta de colina en el cerebro dispara la ansiedad, ¿cómo solucionarlo?
  • ¿Cómo relativizar los problemas con una simple pregunta?
  • Formación para psicólogos: ¿por qué el título no marca el final del aprendizaje?
  • Quienes hablan de la vida de los demás es porque no tienen vida propia – o no les gusta

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial