Actualizado: 04/11/2025 por Jennifer Delgado | Publicado: 12/10/2009
Los mensajes subliminales son procesados a nivel cerebral, pero no llegan a hacerse conscientes. Ello se debe a que no todo lo que percibimos, lo procesamos a nivel consciente.
Su influencia sobre nuestros comportamientos y decisiones es un tema poco investigado y, aunque las opiniones de los psicólogos al respecto están muy divididas; las creencias populares establecen una relación lineal causa-efecto entre la emisión del mensaje y el comportamiento de la persona. O sea, solemos pensar que exponernos a un mensaje subliminal nos empujará a actuar en esa dirección.
No obstante, la incidencia de los mensajes subliminales resulta más extraña de lo que sus mismos creadores pueden imaginar y en algunas ocasiones incluso pueden generar efectos contrarios a los que se persiguen originalmente.
La historia detrás de la creación de los mensajes subliminales
La primera investigación realmente rigurosa en este campo fue llevada a cabo en el 1919 por Poetzle, quien estableció una relación entre los estímulos subliminales, la sugestión poshipnótica y la neurosis compulsiva.
Luego, el estudio de la percepción subliminal no volvió a llamar la atención de la ciencia hasta finales de la década del 1950 cuando en 1957 Vicary, investigador del mercado norteamericano, mostró un taquistoscopio (una máquina que proyectaba en la pantalla mensajes invisibles que pueden ser captados pero que no llegan a la conciencia).
Durante la proyección de esta película aparecía un fotograma extra con el siguiente mensaje: «Tienes hambre, come palomitas. Tienes sed, bebe Coca-Cola«. El resultado fue asombroso: la venta de palomitas se disparó un 70%, mientras que la de la bebida un 20%.
El «escaso» aumento del consumo de la bebida los animó a realizar una investigación más a fondo en la que descubrieron que en los días del experimento había frío, por lo cual las personas no sentían la necesidad de beber.
Los mensajes subliminales proponen, pero nosotros elegimos
Siguiendo aquella idea, el investigador alemán Martijn Veltkamp afirmó que los mensajes subliminales solo actúan como “priming”. Es decir, plantan determinada idea en nuestra mente, que fructifica o no dependiendo de la necesidad real que experimentemos por el objeto en cuestión.
En otras palabras, muchos de nosotros sentimos el deseo de comprar tal o cual marca, tal o cual producto, pero muchas veces ese impulso se mantiene reprimido hasta que los mensajes subliminales actúan como un disparador que convierte ese deseo en una necesidad que nos impulsa a actuar.
Por otra parte, en sus investigaciones demostró que la información subliminal que envía mensajes positivos es mucho más efectiva que aquella que envía mensajes de carencia, al contrario de lo que solíamos pensar.
No obstante, los resultados controvertidos sobre la incidencia de los mensajes subliminales en nuestro comportamiento siguen apareciendo.
Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén realizaron un curioso experimento con 300 personas. Se formaron dos grupos al azar, solo a uno de ellos les mostraron la imagen de su bandera. ¿Los resultados? Al preguntarle sus ideas sobre el conflicto israelí-palestino, las personas que “vieron” la bandera eran más moderados en sus opiniones.
Repitieron el mismo experimento, pero esta vez los días anteriores a las elecciones. Las personas sometidas a las imágenes subliminales de la bandera mostraron más intenciones de votar por el centro. En resumen, se esperaba que someter a las personas a la imagen subliminal de un símbolo patrio hiciese que sus opiniones fueran más extremas pero los resultados fueron radicalmente opuestos.
Otro estudio desarrollado en la Universidad de Illionis sugiere que las campañas publicitarias para promocionar el ejercicio físico tienen resultados opuestos: las personas tienden a comer más. El secreto parece estar en el mensaje subliminal que llega a las personas a través de las palabras ya que idénticos carteles con los mensajes: “haz amigos” o “comparte en grupo” no produjeron esos comportamientos mientras que aquellos cuyas imágenes iban acompañadas con frases como “únete al gimnasio” o “da un paseo” provocaron que las personas comieran 1/3 más.
Por tanto, las nuevas investigaciones en este campo están reconstruyendo toda la teoría existente sobre los mensajes subliminales. Particularmente, considero que independientemente de la calidad de las imágenes subliminales o su contenido lo consciente siempre desempeñará un papel decisivo. Como persona, tenemos determinadas necesidades e impulsos pero somos capaces de controlarlos y darle preferencia a otras actividades. Donde existan fuertes convicciones, ideas y pensamientos bien fundamentados poco podrá incidir la publicidad subliminal.
Referencias:
Veltkamp, M., Custers, R., & Aarts, H. (2011) Motivating consumer behavior by subliminal conditioning in the absence of basic needs: Striking even while the iron is cold. Journal of Consumer Psychology; 21(1): 49–56.
Hassin, R. et. Al. (2007) Subliminal exposure to national flags affects political thought and behavior. PNAS; 104 (50) 19757-1976.
Smith, K. et. Al. (1994) Effectiveness of Subliminal Messages in Television Commercials: Two Experiments. Journal of Applied Psychology; 79(6): 866-874.




Aaron Segura dice
Entonces, significa que los mensajes subliminales no afectan a todos y que prácticamente hay dichos mensajes por todo lado?
Jennifer Delgado dice
Hola Aaron,
En respuesta a tus preguntas, sin duda, hay muchos más mensajes subliminales de los que la publicidad estaría dispuesta a reconocer.
No obstante, estos no nos afectan a todos y mucho menos nos incitan a comprar como si fuéramos zombies sin conciencia ni poder de decisión.