• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Crecimiento Personal » Hay quienes no valoran lo que haces por ellos hasta que dejas de hacerlo

Hay quienes no valoran lo que haces por ellos hasta que dejas de hacerlo

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 21/02/2024 por Jennifer Delgado | Publicado: 28/02/2019

Personas que no valoran lo que haces

Corría el año 1974 cuando el sociólogo Phillip Kunz realizó un experimento muy curioso. Envió tarjetas de Navidad con una fotografía de él y su familia junto a una nota escrita a mano a 600 personas elegidas al azar. Los destinatarios de las tarjetas eran completos extraños, pero al poco tiempo el buzón de Kunz comenzó a llenarse con tarjetas de felicitación.

Recibió casi 200 respuestas. ¿Por qué tanta gente respondería a un completo desconocido? Es la regla de la reciprocidad: esas personas se sintieron obligadas a devolver el favor. Hay, sin embargo, quienes no aplican esa regla y se convierten en receptores ávidos y dadores avaros. Debemos tener cuidado con ellos o terminarán drenándonos.

Quien da, también tiene derecho a recibir

Dicen que quien da, debe tener la memoria corta y quien recibe, la memoria larga. Es cierto que la auténtica ayuda es aquella que nace del corazón, la que no pide nada a cambio porque el simple hecho de ayudar ya es recompensa suficiente. Sin embargo, no podemos dar continuamente, un día tras otro, desgastándonos hasta el límite de nuestras fuerzas, sin recibir absolutamente nada a cambio.

No se trata de un do ut des ni de llevar la cuenta de los favores y la ayuda que hemos brindado, pero necesitamos, por el bien de nuestro equilibrio mental, recibir una compensación en forma de cariño, palabras amables y reconocimiento, el tipo de compensación que nos permite saber que la otra persona valora nuestro esfuerzo y que todo lo que hacemos no está cayendo en saco roto.

PARA TI:  Ikigai: La filosofía de vida de quienes llegan a los 100 años

No debemos olvidar que el amor es el alimento del alma. Es tan importante dar amor como recibirlo. La entrega continua, sin recibir nada a cambio, termina siendo agotadora, es como vaciar el alma olvidándonos de llenarla.

A veces no se cae por debilidad, sino por haber sido demasiado fuertes

A fuerza de dar, muchas personas se pierden a sí mismas porque terminan anteponiendo las necesidades y deseos de los demás a las suyas. Se pierden en el acto de entregar continuamente porque para satisfacer a los otros, deben acallar su “yo”.

Ese tipo de intercambio es tóxico. La falta de reciprocidad alimenta una espiral de insatisfacción, desilusión y frustración. Cuando das mucho sin recibir nada a cambio, en el fondo tus necesidades de afecto y reconocimiento se quedan insatisfechas, lo que suele generar un profundo vacío interior.

Asumir el rol de “proveedor” también encierra otro peligro: no ser capaces de pedir ayuda cuando la necesites. Generalmente la persona más fuerte se convierte en el sostén de los demás, de manera que no solo carga con sus problemas sino también con los ajenos. Como resultado, no es extraño que termine cayendo abrumada bajo tanto peso.

Esa persona, acostumbrada a recurrir a sus propios recursos para hacer frente a las diferentes situaciones, es probable que ni siquiera tome en cuenta la posibilidad de pedir ayuda. El problema es que nuestros recursos no son ilimitados y, antes o después, terminarán agotándose.

Señales de que estás dando demasiado

– Sigues dando, incluso en aquellas situaciones en las que te sientes emocionalmente vacío.

PARA TI:  La Ley del Desapego: ¿Qué nos enseña el Budismo?

– Te sientes solo en tu relación y apenas puedes satisfacer tus propias necesidades emocionales.

– Esa persona pide ayuda continuamente pero nunca está disponible para ayudarte o no reconoce tu esfuerzo.

– Tienes miedo de que si dejas de dar, esa persona se aleje de ti, lo cual demuestra que, en el fondo, se trata de una relación interesada.

– Tu ayuda desinteresada se ha convertido en una pesada obligación, de manera que esa persona te la exige y demanda.

– Se ha creado una relación de dependencia en la cual has asumido el rol de dador, mientras el otro solo recibe.

¿Cómo salir de este tipo de relaciones?

Cada vez que ayudamos a alguien le ofrecemos una parte importante de nosotros. Por desgracia, muchas personas no son conscientes de ello y no se dan cuenta de la magnitud de esa ayuda hasta que esta cesa.

Para evitar esas relaciones desequilibradas es importante cultivar una buena autoestima. Cuando nos valoramos y apreciamos, es más probable que las otras personas también valoren en su justa medida nuestra ayuda.

Si los demás no lo hacen, quizá ha llegado el momento de apartarnos gentilmente para dedicarnos a cuidar más de nosotros o simplemente para hacerle notar cuánto estamos aportando y reestablecer el equilibrio en esa relación.

Fuente:

Kunz, P. R. & Woolcott, M. (1976) Season’s greetings: From my status to yours. Social Science Research; 5(3): 269-278.

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Las 5 etapas del duelo tras recibir un diagnóstico terminal

El viaje de la mente tras un accidente de coche: Cómo se instala el estrés postraumático

Por qué buscar el «propósito de tu vida» te está agotando, según la ciencia

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Las 5 etapas del duelo tras recibir un diagnóstico terminal
  • El viaje de la mente tras un accidente de coche: Cómo se instala el estrés postraumático
  • Por qué buscar el «propósito de tu vida» te está agotando, según la ciencia
  • ¿Por qué suspiramos? La ciencia ha encontrado una sorprendente respuesta
  • Depresión funcional: cuando por fuera todo parece estar bien, pero por dentro cuesta sostenerse

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial