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Más recompensas no es sinónimo de más motivación

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Actualizado: 30/01/2024 por Jennifer Delgado | Publicado: 11/12/2009

Recompensas

Hemos crecido con la idea de que el buen trabajo se debe recompensar para que la persona se sienta motivada y se desempeñe aún mejor. Quizás sea éste uno de los principios básicos de todo jefe pero existen ocasiones en las cuales las recompensas tienen un efecto diverso.

Las recompensas desempeñan su papel gratificador y motivante bajo ciertas circunstancias pero en otros momentos provocan comportamientos diametralmente opuestos. Echémosle un vistazo a este experimento desarrollado en las Universidades de Stanford y Michigan.

Los experimentadores estaban interesados en comprobar lo que se conoce como la hipótesis de la sobrejustificación. Así, reclutaron a 51 niños de edades comprendidas entre los 3 y los 4 años. Sus padres solían utilizar con cierta frecuencia el sistema de recompensas como un motivador esencial.

Los niños fueron asignados al azar a uno de los tres grupos:

1. Recompensa esperada. A los niños se les dijo que obtendrían un certificado si tomaban parte del experimento.

2. Recompensa inesperada. A los niños se les otorgó un certificado luego del experimento pero no se les anticipó que lo obtendrían.

3. No recompensa. Los niños simplemente no esperaban una recompensa y tampoco se la dieron al finalizar el experimento.

Cada niño fue conducido a habitaciones separadas para que dibujasen durante un periodo de tiempo de seis minutos. Posteriormente a cada uno, según el grupo al que hubiese sido asignado, le brindaron la recompensa o no.

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En los días posteriores los niños continuaron siendo observados para evaluar su deseo de continuar pintando, aún cuando no existiese ninguna recompensa.

Sorprendentemente los niños a los cuales se les anticipó la existencia de una recompensa al final del esfuerzo, disminuyeron ostensiblemente su interés por el dibujo mientras que los niños a los cuales se les brindó una recompensa inesperada, aumentaron sus deseos de dibujar; aunque es de destacar que no existieron diferencias significativas entre el grupo que recibió una recompensa inesperada y el grupo que no recibió recompensa alguna.

Por supuesto, este fenómeno no solo se ha observado en los pequeños sino que se extiende a otros grupos. Ejemplo de ello es el estudio realizado por Curry en un programa para dejar de fumar. Las personas con los cuales se utilizó un sistema de recompensa mostraron mejorías en el tratamiento casi inmediatas pero pasados tres meses empeoraron, en comparación con aquellos que no recibían recompensa alguna. Incluso, aquellos que recibían el «premio», tendían a mentir más acerca de sus progresos.

Así, algunos psicólogos han llegado a la conclusión de que las recompensas tangibles (materiales) tienen un efecto muy negativo en la motivación intrínseca por la actividad.

La explicación a este fenómeno realmente es muy sencilla, existen dos posibles causas:

– La persona no estaba intrínsecamente motivada, por lo cual los resultados de su actividad se debían a la motivación externa que le provocaba la posibilidad de acceder a la recompensa, por lo cual, cuando el premio perdió su poder movilizador del comportamiento; la motivación y la eficiencia también disminuyeron.

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– La persona varió su nivel de motivación por la tarea. Inicialmente los niños estaban intrínsecamente motivados por el dibujo pero la posibilidad de acceder a una recompensa actúa como un motivo más importante que desplaza al motivo anterior. Así, cuando no existe recompensa o la recompensa es la misma, la actividad deja de ser gratificante para la persona y disminuye su eficacia.

Esta es la confirmación de la hipótesis de la sobrejustificación que afirma que cuando vemos a una persona realizando determinada actividad tendemos a imaginar que ésta le resulta placentera, que está intrínsecamente motivada; sin embargo, no siempre es así. Cuando a las personas les brindan la posibilidad de acceder a un premio material para que realice determinada tarea, la motivación intrínseca por la actividad disminuye porque se centra en la recompensa y no en disfrutar lo que hace.

Fuentes:

Curry, S.; Wagner, E. H. & Grothaus, L. C. (1990) Intrinsic and extrinsic motivation for smoking cessation. Journal of Consulting and Clinical Psychology; 58(3):310-316.

Deci, E. L.; Koestner, R. & Ryan, R. M. (1999) A meta-analytic review of experiments examining the effects of extrinsic rewards on intrinsic motivation. Psychological Bulletin; 125(6): 692-700.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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