Actualizado: 10/01/2026 por Jennifer Delgado | Publicado: 09/07/2009

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del desarrollo más frecuentes en la infancia, pero también uno de los más malentendidos. Aunque tradicionalmente se asocia con niños que no paran quietos, la realidad es mucho más compleja y variada. El TDAH es un patrón de dificultades con la atención, la actividad y el control de impulsos que se manifiesta de diferentes maneras en cada persona.
No obstante, es importante aclarar que desconcentrarse a veces, tener momentos de inquietud o tomar alguna decisión impulsiva no significa que alguien tenga TDAH. Eso sucede en niños y adultos sin ningún trastorno. Para que se diagnostique un TDAH, los síntomas deben persistir al menos seis meses, empezar en la infancia (antes de los 12 años) y afectar la vida cotidiana en varios contextos, no solo en el colegio.
¿Qué es el TDAH realmente?
En términos sencillos, el TDAH es un conjunto de patrones comportamentales que suelen presentarse juntos:
- Dificultad para mantener la atención, sobre todo en tareas que se perciben como aburridas o que requieren un esfuerzo sostenido.
- Hiperactividad motora o mental, que se expresa como una inquietud constante o la sensación interna de “no poder parar”.
- Impulsividad, que se traduce en actuar rápidamente sin pensar en las consecuencias inmediatas.
Pero lo más relevante para entender este trastorno no es solo enumerar síntomas, sino reconocer cómo estos patrones se organizan en distintos “subtipos” o presentaciones clínicas que describen cómo se manifiesta el TDAH en cada persona.
Los subtipos del TDAH: tres maneras de expresarse
La clasificación más utilizada basada en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales define tres subtipos de TDAH según qué síntomas predominan:
1. TDAH predominantemente inatento
Este subtipo se diagnostica cuando dominan los síntomas de falta de atención, pero no hay suficientes síntomas de hiperactividad o impulsividad. Las características más llamativas incluyen:
- Dificultad para concentrarse en tareas largas o poco estimulantes, como leer o trabajar en clase.
- Frecuentes errores por descuido o pérdida de objetos.
- Desorganización y olvidos constantes.
- Parece que “no escucha” incluso cuando se le habla directamente.
Este subtipo solía conocerse coloquialmente como “TDA” (sin hiperactividad), y a menudo pasa desapercibido durante años porque no siempre implica comportamientos perturbadores, sino solo fallos sutiles en atención sostenida, especialmente cuando el ambiente es tranquilo o el niño logra compensar las dificultades.
2. TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo
Aquí, el centro de la expresión clínica está en la hiperactividad y la impulsividad, sin que los problemas de atención sean predominantes. Las personas con este subtipo pueden:
- Moverse constantemente, incluso cuando se espera que permanezcan sentadas.
- Levantarse o correr en situaciones inapropiadas.
- Interrumpir conversaciones o no esperar su turno.
- Tomar decisiones rápidas sin pensar en las consecuencias.
Este subtipo suele ser más visible en entornos estructurados como la escuela, donde las demandas de quietud y autocontrol son claras. Sin embargo, no todos los niños inquietos tienen TDAH; para un diagnóstico, estos comportamientos deben ser persistentes, intensos y afectar la vida cotidiana.
3. Presentación combinada
Este es el subtipo más frecuente en la práctica clínica, y también el que suele asociarse con el retrato “clásico” del TDAH: síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad presentes simultáneamente.
Más allá de los subtipos: lo que dice la ciencia
Aunque hacemos referencia a tres subtipos, las investigaciones actuales sugieren que estas categorías no son rígidas ni estancas: muchas personas cambian de presentación a lo largo del desarrollo, según la edad, el entorno o incluso el nivel de estrés, sueño o comorbilidades como la ansiedad.
Desde el punto de vista neuropsicológico también se ha observado que, además de los síntomas observables, hay diferencias en patrones de atención, control de impulsos y funciones ejecutivas entre subtipos. Por ejemplo:
- El subtipo inatento tiende a mostrar déficits importantes en la atención sostenida y selectiva.
- El subtipo hiperactivo-impulsivo presenta dificultades notorias en el control de impulsos.
- El subtipo combinado suele exhibir mayores errores de respuesta por impulsividad y déficits en ambos dominios.
Otro estudio que evaluó atención y ansiedad en niños con diferentes subtipos mostró que los perfiles pueden asociarse a diferencias emocionales. Por ejemplo, el subtipo combinado se relacionó con mayor ansiedad basal, como rasgo, mientras que el subtipo inatento exhibió más ansiedad situacional.
¿Por qué es importante hablar de subtipos en vez de un único TDAH?
Llamar a todos los casos “TDAH” sin matices puede ser tan impreciso como decir que todas las personas con fiebre tienen la misma enfermedad. Comprender los subtipos nos permite:
- Entender mejor la experiencia subjetiva del niño o adulto.
- Personalizar estrategias de intervención, ya que lo que funciona para inatención pura puede diferir de lo que funciona para impulsividad dominante.
- Evitar malentendidos, como pensar que un niño desmotivado simplemente “no quiere esforzarse”, cuando en realidad tiene dificultades reales de atención.
El TDAH es un trastorno heterogéneo que se expresa de múltiples formas, por lo que la atención, la hiperactividad y la impulsividad pueden combinarse de maneras distintas. Reconocer los subtipos predominantes nos permite entender mejor el perfil de cada persona y a orientar de manera más eficaz la intervención psicológica.
Referencias:
Carrasco, X. (2022) Sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad: consolidaciones, actualizaciones y perspectivas. Revista Médica Clínica Las Condes; 33(5): 440-449.
González-Castro, P. et. Al. (2015) State, trait anxiety and selective attention differences in Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) subtypes. Int J Clin Health Psychol; 15(2): 105-112.



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