• Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página

Rincón de la Psicología

Blog de Psicología

  • Quién Escribe
  • Libros de Autoayuda
    • Libro de Ansiedad
    • Libro de Depresión
    • Libro de Manipulación
    • Libro Crecimiento Personal
  • Temas de Psicología
  • Publicidad
Inicio » Trastornos psicológicos » Los mecanismos del ataque de pánico

Los mecanismos del ataque de pánico

Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Actualizado: 27/01/2024 por Jennifer Delgado | Publicado: 27/12/2009

Los mecanismos del ataque de pánico

Los ataques de pánico suelen atacar esencialmente a las personas entre los 25 y los 64 años de edad, su prevalencia es menor entre los 18 y los 24 años yf su incidencia desciende notablemente después de los 65 años. Cuando los ataques de pánico logran cerrar su círculo de miedo y respuestas exageradas ante la posibilidad de experimentarlos, suelen ser una psicopatología muy discapacitante y de difícil tratamiento.
 
Sin embargo, considero que una de las vías más efectivas para combatir los ataques de pánico es conocer el mecanismo que se encuentra en su base. Anteriormente hice referencia a sus síntomas, así que ahora retomaré directamente su curso.
 

Fases de las crisis de angustia

 
1. Ansiedad anticipatoria. Esta primera fase se sustenta en la comunicación que transcurre de manera no consciente entre la mente y el cuerpo. Pongámoslo en palabras sencillas: continuamente estamos valorando el medio en el cual nos movemos, llega un momento en el cual, por algún u otro estímulo del ambiente, la mente considera que se aproxima una situación temida y estimula un proceso donde se activan las defensas del organismo para hacerle frente a un peligro. Usualmente se activan imágenes anteriores donde nos encontramos en una situación de peligro similar que generan una gran ansiedad.
 
2. El ataque de pánico. La relación entre mente-cuerpo deja de ser silenciosa y subrepticia. El cuerpo aumenta su presión arterial, el ritmo cardiaco, existen dificultades para respirar… estas respuestas corporales son recogidas por el cerebro que inmediatamente confirma que estamos en una situación de peligro extremo y activa nuestras respuestas defensivas (la más clásica es salir corriendo). Además, el sistema nervioso central, en su intento de solucionar la situación, suele acentuar los síntomas físicos (se libera adrenalina, noradrenalina y se desarrolla un temor descontrolado).
 
Este miedo extremo provoca cambios fisiológicos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la concentración de glucosa en sangre, el sistema inmunológico se detiene, aumenta el flujo sanguíneo a los músculos mayores, se dilatan las pupilas y los lóbulos frontales se desactivan parcialmente (no necesitamos pensar mucho cuando estamos en una situación de riesgo vital sino que experimentamos la necesidad urgente de huir).
 
Aunque puede parecernos que el ataque de pánico es exclusivamente humano lo cierto es que es una de las conductas más antigua de los seres vivos conocida como respuesta de lucha-huida que les permite sobrevivir en un medio adverso.
 
En esta fase la persona suele demostrar tres intentos típicos de solución:
 
– Evitación: como su nombre lo indica se tiende a evitar la situación que causa el temor; lo cual a largo plazo solo contribuye a aumentar el miedo y a desconfiar de los recursos personales haciendo que las crisis de ansiedad sean cada vez más intensas y frecuentes.
 
– Solicitud de ayuda: en muchas ocasiones las personas experimentan tal temor que necesitan estar permanentemente acompañadas por otros que le brinden la seguridad que no logran alcanzar por sí mismos. Inicialmente esta solución puede ser productiva pero a largo plazo crea una dependencia emocional total que resulta altamente contraproducente.
 
– Intento de control: la persona intenta controlar sus reacciones fisiológicas y emocionales y aunque es una alternativa aparentemente positiva, suele producir una reacción paradójica: en el intento de controlar sus reacciones la persona focaliza su atención en las respuestas fisiológicas y se produce una hipervigilancia que tiene efectos muy negativos. Hacer consciente un nivel de alteración fisiológica tan elevado suele propiciar un aumento de las reacciones físicas de forma tal que el intento de controlar termina por descontrolarnos.
 
3. Declive. Por supuesto, a las fases de ansiedad anticipatoria y al ataque de pánico le sigue la fase de declive donde los síntomas se van atenuando. Esta fase varía según la intensidad de la crisis: hay personas que pueden retornar a su normalidad en unos minutos mientras que existen otras que necesitan días para recobrar el pleno dominio de sus funciones.
 
En resumen, la fuerza de los ataques de pánico radica en que conforman un perfecto círculo vicioso del cual resulta muy difícil escapar. Las estrategias más efectivas para hacerle frente se enfocan en que la persona gane autoconfianza y aprenda a controlar la fase de ansiedad anticipatoria. Pero ese ya será tema para otro artículo.
 
 
Fuente:
Nardone, G. (2003) Más allá del miedo. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

 

PARA TI:  Fatiga mental: ¿qué es y cómo combatirla eficazmente?
Compartir en Facebook Compartir en X (Twitter) Compartir en LinkedIn Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Email

Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

No te pierdas ni un artículo

Al inscribirte a Rincón de la Psicología aceptas nuestra Política de Privacidad. Pero no te preocupes, ¡odio el spam tanto como tú!

Sigue alimentando tus neuronas

Hombre con martillo

La “ley del martillo” de Maslow: la trampa psicológica que te hace tomar malas decisiones

Si alguien te dice estas 3 frases, no las pases por alto: pueden ser señales de alerta

Mujer triste y pensativa

¿Intentas controlar siempre lo que sientes? Podrías estar empeorando tu estado emocional

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • La “ley del martillo” de Maslow: la trampa psicológica que te hace tomar malas decisiones
  • Si alguien te dice estas 3 frases, no las pases por alto: pueden ser señales de alerta
  • ¿Intentas controlar siempre lo que sientes? Podrías estar empeorando tu estado emocional
  • El sabio solo piensa en sus problemas cuando tiene sentido hacerlo: la lección de Russell sobre las preocupaciones
  • La felicidad no depende solo de ti: 5 cosas que comparten los países más felices del mundo, según la ciencia

Footer

Contacto

jennifer@intextos.com

Las Palmas, España

Blog de Psicología

Artículos sobre la salud mental y el crecimiento personal, técnicas psicológicas, estudios sobre el cerebro, trastornos mentales y libros de Psicología para comprender cómo funciona la mente.

Sígueme la pista

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Telegram
  • Twitter

© Copyright 2009-2025 Rincón de la Psicología · Todos los derechos reservados · Política de Cookies · Política de Privacidad · Publicidad · Proceso Editorial