Actualizado: 09/02/2026 por Jennifer Delgado | Publicado: 20/09/2009

Mientras que los psicólogos llevan años esforzándose por intentar comprender cuál es el papel y el significado de los sueños, el resto de las personas parece haber resuelto el misterio: están convencidos de que los sueños contienen verdades esenciales.
Como resultado, no es raro escuchar a alguien afirmar que soñar con perder dientes anuncia un cambio importante en la vida o que volar en un sueño significa que se está a punto de superar un obstáculo. Otros interpretan los sueños de ex parejas, de persecuciones o de caídas como mensajes ocultos del inconsciente que no debemos ignorar.
Pero… ¿por qué personas provenientes de culturas tan diversas asumen las teorías psicoanalíticas de Freud en relación con los sueños sin siquiera pestañear? ¿Puede un sueño determinar nuestras decisiones y comportamientos?
Creemos firmemente en lo que soñamos
Científicos de la Universidad de Harvard y de Carnegie Mellon encuestaron a un total de 1.100 personas de los Estados Unidos, la India y Corea del Sur para descubrir la interpretación que realizaban de sus sueños y analizar si estos influían en sus decisiones.
Curiosamente, los encuestados estaban convencidos de que los sueños revelaban verdades ocultas sobre ellos mismos y el mundo que les rodeaba, por lo que los consideraban como una especie de insight.
De hecho, las personas encuestadas incluso reconocieron que no se tomarían con la misma seriedad un aviso oficial sobre el posible peligro al abordar un avión que si soñaban con una catástrofe aérea. En éste último caso, el 100% no se subiría al aéreo. Como dato curioso, añado que soñar con la caída de un avión produce la misma ansiedad que si sucediese realmente.
Esto demuestra que las personas tienden a considerar los sueños como una fuente de información fiable e incluso más poderosa que un pensamiento consciente.
Los sueños, un termómetro de las relaciones
Por último, los investigadores se preguntaron si todos los sueños eran igual de significativos. ¿Resultado? Los encuestados atribuían mayor importancia a los sueños placenteros cuando estaban involucradas personas que estimaban. Sin embargo, los sueños desagradables con personas que no estimaban adquirían mayor significado. Como es de imaginar, a partir de estas experiencias oníricas las relaciones con las personas en cuestión varían sustancialmente, haciéndose más cercanos o lejanos.
Esto se debe a que los sueños realmente actúan como un reflejo emocional de nuestras relaciones y percepciones sociales. Cuando soñamos con personas que valoramos en escenarios positivos, nuestro cerebro refuerza inconscientemente esos lazos afectivos, interpretando esos sueños como una confirmación de cercanía o cariño.
En cambio, los sueños desagradables con personas a las que no estimamos particularmente activan mecanismos de alerta emocional. La incomodidad o el conflicto vivido en el sueño se amplifica, generando una percepción de mayor riesgo o distanciamiento en la relación real.
Buscar sentido donde no lo hay
¿Y qué sucede con los sueños irrealizables o bizarros? Sorprendentemente, las personas también les atribuyen significado. Aunque saben que esos sueños jamás se cumplirán literalmente, el impulso de interpretarlos los lleva a buscar sentido allí donde no lo hay, conectando imágenes, emociones y situaciones oníricas con su vida real. O sea, más allá del contenido del sueño, lo verdaderamente determinante es cómo nuestras creencias, deseos y preocupaciones moldean la interpretación.
Esto funciona como una especie de profecía que se auto cumple: al asumir que un suelo tiene relevancia, actuamos de acuerdo con esa creencia, lo que acabará reflejándose en la vida cotidiana. Este fenómeno refleja el conocido Teorema de Thomas, que sostiene: “si las personas definen las situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias”.
Unas últimas palabras para dar tranquilidad: los sueños suelen representar nuestros miedos, preocupaciones y creencias diurnas, casi nunca representan avisos del futuro. No son profecías ni instrucciones secretas, sino más bien un espejo de nuestra mente consciente e inconsciente trabajando mientras dormimos.
De hecho, estudios realizados durante la pandemia han mostrado que las pesadillas son más frecuentes en periodos de estrés, ansiedad o cambios emocionales intensos, lo que sugiere que los sueños funcionan como una especie de termómetro emocional, registrando y procesando nuestras experiencias y tensiones diarias. Esta perspectiva nos ayuda a relativizar su contenido y a no otorgarles un poder predictivo exagerado
Por tanto, la próxima vez que intentemos descifrar el significado de un sueño o nos dejemos arrastrar por el supuesto mensaje de esas imágenes oníricas, conviene recordar que lo que soñamos dice más sobre nosotros mismos que sobre el mundo exterior. Interpretar los sueños puede ser útil como herramienta de autoconocimiento, pero con prudencia y sentido crítico: nos ofrece pistas sobre cómo pensamos, sentimos y nos relacionamos con nuestras emociones, sin necesidad de tomar cada imagen onírica como un augurio. De esta manera, podemos acercarnos a nuestros sueños con curiosidad y respeto, sin dejar que la ansiedad o la superstición dicten nuestras decisiones.
Referencias:
Remedios, A. et. Al. (2023) Nightmare frequency and nightmare distress during the COVID-19 pandemic. J Clin Sleep Med; 19(1): 163-169.
Morewedge, C. K. & Norton, M. I. (2009) When Dreaming Is Believing: The (Motivated) Interpretation of Dreams. Journal of Personality and Social Psychology, 96(2): 249-264.



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