Actualizado: 17/01/2026 por Jennifer Delgado | Publicado: 08/04/2023

La crisis existencial es un período durante el cual experimentamos una inquietud profunda sobre el sentido de nuestra vida, identidad o propósito, acompañado de dudas persistentes que suelen generar confusión, ansiedad o desmotivación.
Y antes o después, la mayoría de nosotros atravesamos esa crisis existencial, sobre todo cuando se producen situaciones inesperadas que provocan un giro de 180 grados y generan una profunda angustia vital.
Esos acontecimientos suelen llegar cargados con una gran dosis de confusión e incertidumbre, barriendo de un plumazo nuestra estabilidad emocional, pero también puede convertirse en un punto de inflexión para cambiar radicalmente nuestra vida, plantearnos nuevos objetivos, reinventarnos o dar ese paso que siempre habíamos querido pero no nos atrevíamos.
¿Qué es una crisis existencial exactamente?
Las crisis se producen cuando no contamos con los recursos psicológicos necesarios para afrontar determinada situación. La crisis existencial, en particular, sobreviene cuando cuestionamos el sentido de nuestra vida y no encontramos respuestas satisfactorias.
Puede describirse como sentimientos y emociones negativas persistentes vinculados a las dudas sobre el significado inherente de la vida y la existencia. De hecho, este concepto proviene del existencialismo, una corriente filosófica que se enfoca en explorar el significado de la existencia humana y su propósito en un mundo, que muchas veces parece caótico y privo de sentido.
En muchos casos, la crisis existencial es una reacción psicológica a un evento vital, ya sea real o imaginario, que ha tenido un profundo impacto y nos ha hecho sentir solos o desvalidos. En ese punto podemos comenzar a preguntarnos cuál es el sentido de nuestra vida, qué es lo verdaderamente importante, hacia dónde vamos o qué haremos de nuestra existencia.
Aunque se trata de preguntas que todos nos hemos hecho en algún momento, cuando se produce una crisis existencial estas cuestiones adquieren un carácter urgente. Nos atormentan y obsesionan, llegando a generar un intenso estado de angustia y desazón.
Cuando no encontramos respuestas que nos satisfagan, podemos sentirnos enojados, impotentes, ansiosos o incluso deprimidos. Para algunas personas puede ser una experiencia aterradora, ya que se sienten completamente solas y perdidas en un universo que perciben como aleatorio y carente de sentido. De hecho, la crisis existencial puede conducir a una depresión existencial.
Sin embargo, también puede ser una oportunidad de autodescubrimiento y crecimiento. Muchas veces las crisis existenciales tienen un efecto positivo ya que nos permiten descubrir qué es lo realmente importante en nuestra vida o encontrar un nuevo propósito que nos llene por completo y nos motive a seguir adelante con fuerzas renovadas.
Existen 2 tipos de crisis existenciales
De cierta forma, puede hacerse referencia a dos tipos de crisis existenciales, según el foco de atención sobre el que giran las preocupaciones:
- Crisis existencial del SER. Es una crisis de identidad; o sea, afecta la imagen que tenemos de nosotros mismos. En estos casos, la mayoría de las preguntas que nos atenazan versan sobre quién somos, qué hemos sido y en quién queremos convertirnos. Son crisis existenciales ligadas a nuestros valores y creencias más profundos.
- Crisis existencial del HACER. Esta crisis tiene un carácter más pragmático ya que nos lleva a plantearnos preguntas como ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Estoy conforme con esta vida? ¿Estoy a gusto con lo que hago? Generalmente se acompaña de un aburrimiento existencial y la sensación de vivir en un bucle del cual no sabemos cómo salir pues sentimos que las presiones sociales deciden por nosotros, al margen de nuestra voluntad.
¿Cómo saber si estás atravesando una crisis existencial? Los síntomas más comunes
La crisis existencial adquiere una dimensión única para cada persona, aunque también se pueden detectar algunos síntomas comunes:
- Nada te parece lo suficientemente interesante. Las actividades que antes disfrutabas han perdido su atractivo y ya no les encuentras sentido.
- Tienes una sensación de insatisfacción permanente y generalizada, aunque las cosas te estén yendo bien.
- Te sientes drenado emocionalmente o experimentas una sensación de vacío y falta de energía constante.
- Crees que necesitas darle un vuelco a tu vida, pero no tienes ni idea de por dónde comenzar o cómo hacerlo.
- Te sientes solo en un universo que se te antoja demasiado grande, ajeno, confuso y carente de sentido.
- Experimentas una sensación de enajenación contigo mismo. No te reconoces en la persona que eres y te cuestionas tus valores y creencias.
- Comienzas a preguntarte si has saltado algunas etapas de tu vida o sospechas que te faltan muchas experiencias por vivir, lo cual te genera angustia.
- Te cuestionas las decisiones más importantes que has tomado, desde la elección de tu profesión hasta la relación de pareja, y tienes la sensación de que has elegido el camino equivocado.
- Sientes miedo y ansiedad por el futuro ya que cuando miras hacia adelante no logras vislumbrar el camino con claridad.
- Tienes una mayor conciencia de tu mortalidad. Asumes que la muerte podría llegar en cualquier momento, lo cual te genera una gran desazón.
- Tienes la sensación de que todo lo que has hecho ha sido en vano o no ha tenido sentido. De hecho, en ocasiones puedes sentir como si no hubieras vivido.
¿Cómo diferenciar una crisis existencial de la ansiedad o la depresión?
No siempre es fácil distinguir una crisis existencial de otros trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad o la depresión. Aunque pueden compartir síntomas como la preocupación, la desmotivación o la tensión y la tristeza, el origen y la manera en que afectan tu vida son diferentes.
Mientras la depresión tiende a envolver tu estado de ánimo de forma persistente y la ansiedad mantiene un nivel constante de tensión o miedo, la crisis existencial se centra en preguntas sobre el sentido, la identidad y el propósito de tu vida.
| PROBLEMA | CARACTERÍSTICA PRINCIPAL |
| Crisis existencial | Cuestionamiento de sentido vital |
| Depresión | Estado persistente de tristeza e incapacidad funcional |
| Ansiedad | Preocupación excesiva y tensión crónica |
¿Por qué se producen las crisis existenciales? Las 3 causas principales
Las crisis existenciales están relacionadas con el proceso de crecimiento y maduración, por lo que puede producirse en cualquier momento de la vida, a excepción de la infancia. De hecho, son habituales en la juventud, como comprobó una investigación realizada en las Universidad de Derby una etapa en la que debemos encontrar nuestro lugar en el mundo, pero también pueden producirse en la adultez o la tercera edad, sobre todo a medida que nos acercamos a la muerte.
1. Transiciones vitales
Cambios importantes en la vida, como terminar una relación, cambiar de carrera, mudarse a otra ciudad o alcanzar una etapa significativa, suelen activar preguntas profundas sobre identidad y propósito. Estas transiciones interrumpen la rutina y la estabilidad, lo que puede provocar que nos preguntemos: “¿Estoy en el camino correcto?” o “¿Qué sentido tiene lo que hago?”. O sea, un cambio externo suele disparar un cuestionamiento interno intenso.
2. Experiencias de pérdida o duelos
Perder a un ser querido, un empleo o incluso una oportunidad significativa puede generar una sensación de vacío que va más allá del dolor inmediato. El duelo y la pérdida obligan a confrontar la finitud y la vulnerabilidad, haciendo que surjan reflexiones sobre el sentido de la vida y nuestro lugar en ella. Estas crisis suelen ser intensas, pero también pueden abrir la puerta a una revaloración de prioridades y objetivos personales.
3. Falta de satisfacción con logros personales
Algunas crisis surgen cuando percibimos que nuestras metas o logros no coinciden con nuestras expectativas. Puede ser sentirse estancado profesionalmente, no alcanzar metas educativas o sentir que los esfuerzos cotidianos carecen de propósito. Este tipo de crisis empuja a la persona a reexaminar sus objetivos y lo que realmente importa, funcionando a veces como un impulso de cambio constructivo.
Sin embargo, no siempre es posible identificar un evento específico. En esos casos, la crisis existencial se va cociendo a fuego lento, muchas veces alimentada por la sensación de soledad, vacío y/o insatisfacción con lo que hemos hecho hasta el momento o la persona en la que nos hemos convertido.
¿Cuáles son las consecuencias de una crisis vital?
Obviamente, todos no experimentamos la crisis existencial de la misma manera. Hay quienes salen de ella rápidamente y hay quienes se sumergen en un largo periodo desestabilizador. Algunos desarrollan una perspectiva negativa de sí mismo, del mundo y del futuro que puede desencadenar problemas psicológicos, como una depresión o incluso ideas suicidas.
La extrema vulnerabilidad emocional que experimentamos durante una crisis existencial, sumado a los sentimientos de desconexión y la sensación de falta de sentido, hace que sea difícil encontrar el significado de las cosas, por lo que algunas personas caen en el agujero negro de la abulia y la anhedonia.
Sin embargo, en la mayoría de los casos las crisis existenciales terminan siendo experiencias positivas que cambian nuestra cosmovisión. En cierto sentido, la crisis existencial es un llamado de nuestro “yo” más profundo, un momento propicio para comprender mejor lo que se cuece debajo de la conciencia. Son un llamado a hacer una pausa y salir del piloto automático.
Durante una crisis existencial podemos redescubrir verdades que habíamos enterrado durante años mientras estábamos demasiado ocupados cumpliendo con las expectativas sociales depositadas en nosotros. De hecho, Carl Jung creía que la primera mitad de nuestra vida la dedicamos a desarrollar nuestro ego, mientras pasamos la segunda mitad integrando el inconsciente y convirtiéndonos en quienes somos realmente. Por esa razón, a menudo ese periodo de transición actúa como detonante de una crisis existencial.
¿Cómo superar una crisis existencial? 5 técnicas psicológicas que funcionan
En general, para superar una crisis existencial es importante no dejarse abatir y enfocarnos en la libertad de elección. Puede que no estemos satisfechos con lo que hemos hecho o que no nos guste la persona en la que nos hemos convertido, pero tenemos el poder de cambiarlo aquí y ahora, dando un paso a la vez.
Algunas de las técnicas psicológicas que propongo y que suelen ser muy útiles para afrontar este periodo son:
- Reflexión estructurada. Dedica unos minutos al día a escribir tus pensamientos y emociones en un diario. Pregúntate: “¿Qué me preocupa realmente?” y “¿Qué aspectos de mi vida tienen sentido para mí?”. Reflexionar sobre lo que sientes, en vez de ignorarlo, te ayudará a separar los pensamientos automáticos que solo causan ruido mental y aliviará la sensación de angustia, como comprobó un estudio realizado en la Universidad de Gotemburgo.
- Redefine tus metas y valores. Revisa tus objetivos a corto y largo plazo analizando si reflejan lo que realmente deseas, no lo que otros esperan de ti. Establece metas alcanzables que te proporcionen una sensación de control y dirección para reducir la sensación de vacío.
- Busca experiencias significativas. Involucrarte en actividades que generen conexión o despierten tu creatividad y pasión te aportará un sentido y propósito. Puede ser voluntariado, pero también un deporte, proyectos artísticos o aprender algo nuevo. Esa acción consciente hacia lo que consideras valioso contrarresta la sensación de vacío existencial.
- Acepta la incertidumbre. Parte de la crisis existencial proviene de no tener todas las respuestas. Por tanto, necesitas aprender a tolerar la incertidumbre y aceptar que algunas preguntas pueden permanecer abiertas. Eso reducirá tu ansiedad y te permitirá avanzar.
- Distancia temporal. No te quedes atrapado en lo que sientes ahora, proyéctate hacia el futuro. Imagina diferentes formas en que la situación podría evolucionar, desde las más probables hasta las más optimistas o pesimistas. Piensa cómo te sentirías en ellas. Eso te dará respuestas sobre lo que quieres.
Ver la crisis existencial como un punto de inflexión para comenzar a llevar una vida más plena y llena de sentido nos ayudará a superar esa etapa de dudas y cuestionamientos e incluso salir fortalecidos, con una nueva visión y misión de nosotros mismos y del mundo.
Referencias:
Pavlidis, D. & Tragantzopoulou, P. (2025) Living in Limbo: Existential Concerns Among Greek Young Adults. Youth; 5(3): 94.
Erling, I. et. al. (2025) Pathways to change in existential group treatment: experiences from older adults with psychological distress in primary care. BMC Geriatr; 25: 504.
Butėnaitė, J. et. Al. (2016) Components of existential crisis: a theoretical analysis. International Journal of Psychology: Biopsychosocial Approach; 18: 9-27.
Yang, W. et. Al. (2010) Existential crisis and the awareness of dying: the role of meaning and spirituality. Omega (Westport); 61(1):53-69.



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