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¿Qué son las expectativas? Guía para entenderlas y gestionarlas

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Actualizado: 12/12/2025 por Jennifer Delgado | Publicado: 04/06/2023

Qué son las expectativas

Las expectativas están presentes en nuestro día a día, acechándonos con su carga de ilusiones y pretensiones. Pero Eli Khamarov advertía que “las mejores cosas de la vida son inesperadas porque no teníamos expectativas”. Y no le faltaba razón.

La felicidad suele ser proporcional a nuestro nivel de aceptación e inversamente proporcional a nuestras expectativas. Cuando lo que deseamos o esperamos no se cumple – algo que ocurre a menudo – resbalamos hasta caer en el agujero de la frustración y la desilusión. Para evitarlo, es esencial comprender todo lo que se esconde detrás de las expectativas.

¿Qué son las expectativas? Su significado psicológico y etimológico

Las expectativas son creencias o predicciones sobre cómo se desarrollarán los acontecimientos. Aunque parece un concepto simple, en realidad moldean desde cómo nos sentimos hasta cómo actuamos y nos relacionamos con los demás, como señala un estudio psicológico clásico. Por eso, entender su origen y cómo se forman nos permitirá gestionarlas mejor, para que no acaben complicándonos la vida innecesariamente.

¿De dónde viene la palabra expectativa?

La palabra expectativa proviene del latín exspectare, que a su vez está compuesto por:

  • El prefijo “ex”, que indica “fuera”
  • El vocablo “spectare”, que significa ver o contemplar

Por tanto, significa literalmente esperar que ocurra aquello que se desea. Es la proyección de una esperanza, un anhelo o una predicción, ya sea sobre los eventos o sobre las personas.

De hecho, guarda una relación curiosa con las palabras especular y especulación, las cuales también provienen del latín specularis y se refieren a aquello que refleja como un espejo. Ese vínculo evoca la idea de que las expectativas son, de cierta forma, una proyección en el mundo o sobre los demás de nuestros deseos, anhelos, ilusiones e incluso valores.

Como resultado, las expectativas se revisten de un doble carácter:

  1. Especular, porque pensamos que los demás deben reflejarlas y complacerlas.
  2. Especulativo, porque en muchos casos ese deseo no tiene una base real, sino que pertenece al mundo de la especulación.

Como resultado, las expectativas terminan desplegando una doble acción ambivalente. Por una parte, condenan a quien las alimenta a un rol pasivo ya que debe esperar que se produzca aquello que desea. Por otra, esa persona ata a los demás a sus expectativas ya que al comunicarlas implícitamente a través de sus actitudes, intenta arrebatarles la posibilidad de elegir.

¿Qué son las expectativas en la Psicología? Su formación, función e importancia

Desde el punto de vista psicológico, las expectativas no se alejan mucho de su concepción etimológica. Son suposiciones de cara al futuro, anticipaciones basadas en aspectos subjetivos y objetivos sobre lo que puede ocurrir – o no.

De hecho, se forman a partir de una compleja combinación de deseos e ilusiones, pero también incluyen nuestras experiencias, hechos constatables y el conocimiento del entorno o de las personas que nos rodean.

Como resultado, suelen actuar como filtros cognitivos que determinan si percibimos una situación como amenazante o manejable, potencialmente viable o directamente imposible, como comprobó un estudio realizado en la Universidad de Atenas.

Además de delinear lo que esperamos de nosotros mismos, de los demás o del entorno, las expectativas cumplen tres funciones esenciales:

  1. Nos permiten anticipar lo que puede suceder y prepararnos para actuar.
  2. Orientan nuestras decisiones y nos permiten ajustar nuestro comportamiento según lo que imaginamos que ocurrirá.
  3. Reducen la incertidumbre y generan mayor seguridad al proporcionarnos un marco anticipado de lo que podría ocurrir.

El problema es que esperar que algo suceda no hará que suceda, de manera que cuando las expectativas son poco realistas, desadaptativas o demasiado altas, pueden terminar jugándonos malas pasadas. En ese caso, en vez de ayudarnos a prepararnos mentalmente, nos abocan a la frustración.

Representación gráfica de la composición de las expectativas adaptativas

¿Qué tipos de expectativas existen?

Todas las expectativas no son iguales ni nos afectan de la misma forma. Comprender que existen diferentes tipos de expectativas y rastrear su origen nos permitirá gestionarlas mejor. En sentido general, se pueden agrupar en dos grandes categorías: internas y externas. Que a su vez se dividen según el origen.

  • Expectativas internas. Son las creencias, normas, aspiraciones, metas y estándares que nos imponemos sobre cómo deberíamos ser, actuar, pensar o sentir. Reflejan lo que consideramos adecuado, aceptable y suficiente para nosotros mismos.
TIPOS DE EXPECTATIVAS INTERNASDEFINICIÓNEJEMPLO
De autorrealizaciónSe enfocan en lo que deseamos y esperamos lograr.«Espero aprender inglés este año».
De merecimientoSe basan en lo que creemos merecer según nuestro esfuerzo o conducta.«Merezco un ascenso después de todo lo que he trabajado».
De controlSe centran en anticipar escenarios y reducir la incertidumbre.«Espero que no haya tráfico para no llegar tarde».
AfectivasSe orientan a anticipar o regular las propias emociones.«No debería sentirme triste/enfadado».
  • Expectativas externas. Son los deseos, ideas, proyecciones o suposiciones sobre cómo deberían comportarse, pensar o sentir quienes nos rodean o cómo debería ir el mundo y nuestra existencia.
PARA TI:  Atención plena: 10 pasos para desarrollarla
TIPOS DE EXPERTATIVAS EXTERNASDEFINICIÓNEJEMPLOS
Normativas o socialesSe basan en lo que la sociedad o la cultura considera adecuado.«Todo el mundo debería llegar puntual».
De rolEstán asociadas al estatus o la posición que alguien ocupa.«Un hijo debe ayudar a sus padres cuando lo necesiten».
De desempeñoIndican lo que se espera que hagamos o cumplamos.«Mi pareja espera que recuerde todas las fechas significativas».
De apoyoReflejan la esperanzas de recibir ayuda, respuesta o colaboración.«Espero que mi pareja asuma parte de las tareas del hogar».

Al mismo tiempo, esas expectativas pueden ser:

  • Adaptativas/desadaptativas, según nos ayuden a responder adecuadamente a las exigencias del entorno o, al contrario, nos creen más problemas.
  • Realistas/irreales, en dependencia de su adecuación a las condiciones objetivas.
  • Rígidas/flexibles, de acuerdo con el grado de tolerancia a la desviación de los resultados esperados.
Representación gráfica de los tipos de expectativas realistas e irreales

¿Cómo nos afectan las expectativas poco realistas?

Las expectativas no son dañinas en sí puesto que nos ayudan a formarnos un cuadro general de lo que podría ocurrir en un futuro más o menos cercano. El problema comienza cuando esperamos que la vida discurra según nuestros deseos, algo que más temprano que tarde nos conducirá a la desilusión, porque como dijo la escritora Margaret Mitchell: “la vida no está obligada a darnos lo que esperamos”.

En ese caso, las consecuencias de alimentar expectativas poco realistas, demasiado rígidas o desadaptativas no se harán esperar:

  1. Generan frustración y decepción. Cuando las expectativas son demasiado altas, rígidas o irreales, casi nunca se cumplen, lo que provoca «una sensación de injusticia y pérdida» constante, según constataron investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas de Italia.
  2. Aumentan la ansiedad y el estrés. La presión por cumplir metas o estándares imposibles mantiene al cerebro en alerta, incrementando la tensión emocional y física.
  3. Dañan la autoestima. Ver cómo las expectativas se hacen añicos puede hacer que nos juzguemos duramente y sintamos que no somos capaces.
  4. Afectan las relaciones personales. Esperar demasiado de los demás suele generar conflictos, resentimiento o incomprensión porque ponemos sobre sus hombros un peso que quizá no estén dispuestos a cargar.
  5. Distorsionan la percepción de la realidad. Las expectativas poco realistas pueden hacernos interpretar situaciones neutrales o normales como negativas o problemáticas.

¿Cómo ajustar las expectativas?

Deshacernos de las expectativas es complicado. La buena noticia es que no es necesario desterrarlas por completo de nuestro universo psicológico, sino aprender a ajustar las expectativas poco realistas para que no se desboquen.

  • Controla la mente expectante

En el budismo se hace referencia a la “mente expectante” para referirse a las personas que esperan algo, pero no se ponen manos a la obra para lograrlo. Desde esta óptica, las expectativas serían tan inútiles como una danza india para llamar la lluvia. De hecho, son contraproducentes porque cuando no se cumplen, solo sirven para generar dolor y sufrimiento, irritación y tristeza.

¿La solución? Controlar esa mente expectante. Podemos lograrlo abriéndonos más a la incertidumbre y al discurrir de la vida, viviendo las situaciones sin esa necesidad imperiosa de anticiparnos a los resultados.

  • Deja ir la necesidad de control

Muchas expectativas surgen de nuestra necesidad de control y de la idea de que existe una relación lineal entre causa y efecto. Esperamos que si hacemos algo por una persona, por ejemplo, tarde o temprano nos devuelva el favor. Pero la vida no funciona así, o al menos no siempre.

Por eso, para ajustar las expectativas debes dejar ir la necesidad de controlarlo todo y abrirte más al cambio, lo desconocido o incluso lo improbable. Necesitas dejar de dar por sentado ciertos resultados o comportamientos de los demás, en especial cuando no dependen por completo de ti.  

  • Diferencia las expectativas realistas de las poco realistas

Las expectativas nos ayudan a prepararnos para el futuro, por lo que podemos usarlas a nuestro favor, solo necesitamos aprender a diferenciar las expectativas realistas, esas que tienen grandes probabilidades de convertirse en realidad, de aquellas poco realistas que se basan casi exclusivamente en nuestros deseos.

PARA TI:  Este rito tibetano encierra un mensaje muy poderoso: "Nada es permanente, no te aferres"

Debemos tener en cuenta que “las expectativas poco realistas son resentimientos premeditados”, como dijera Steve Lynch, ya que existen grandes probabilidades de que no se cumplan. Esperar que una persona haga algo a nuestro favor que vaya en contra de sus intereses es poco realista. En cambio, esperar que esa persona haga algo a nuestro favor que también le favorece es una expectativa más realista.

¿Quieres analizar tus expectativas de manera más objetiva?

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  • Úsalas para abrir tu mente

Solemos usar las expectativas como un túnel que conduce solo a un destino, con escasas posibilidades de desvío a lo largo del camino. En cambio, dado que las expectativas son solo suposiciones de cara al futuro, puedes utilizarlas como una herramienta para expandir tu mente.

Úsalas para ampliar tu pensamiento valorando todas las opciones posibles, incluso aquellas menos probables. Eso te brindará la oportunidad de descubrir nuevos caminos y abrazar la incertidumbre, liberándote además del dolor que provoca que las cosas no salgan según lo que habías planeado.

  • Comunica tus expectativas

Creer que una expectativa no verbalizada nos traerá lo que deseamos es un pensamiento mágico muy poco realista. En realidad, es muy probable que una expectativa no expresada no se cumpla.

Por consiguiente, si esperamos algo de los demás, no debemos esperar que nos lean el pensamiento, lo mejor es comunicar nuestras expectativas, explicarles lo que deseamos y conocer su disposición real para ayudarnos.

  • Prepara un plan B

Comunicar nuestras expectativas no siempre es suficiente para que se hagan realidad. Entre nuestros planes y su consecución influyen muchos factores que escapan de nuestro control, por lo que lo más inteligente es tener preparado un plan B. Como dijera el escritor Denis Waitley: “Espera lo mejor, planea para lo peor y prepárate para sorprenderte”. Esa es la actitud.

¿Cómo lidiar con las expectativas ajenas?

Gestionar las expectativas propias es complejo, pero puede ser aún más difícil lidiar con las expectativas ajenas ya que, de cierta forma, estamos programados para cumplir con las normas sociales y hacer lo que se espera de nosotros. Así obtenemos la aprobación y aceptación de los diferentes grupos a los que pertenecemos.

De hecho, un estudio muy interesante realizado en la Universidad de Siracusa comprobó que la forma en que nos percibe un grupo moldea las expectativas que los demás forman sobre nuestro rendimiento. Al mismo tiempo, esas expectativas acaban guiando nuestro comportamiento. Como resultado, hay ocasiones en que las expectativas ajenas se convierten en unas cadenas que nos limitan y tenemos que deshacernos de ellas.

  • Sé claro y preciso

Es importante hablar con claridad meridiana. Si has detectado que los demás tienen expectativas que no puedes o no quieres cumplir, la mejor estrategia de afrontamiento suele ser ponerlas sobre la mesa. Habla sobre esas expectativas y clarifica lo que estás dispuesto a hacer y las líneas rojas que no traspasarás. A fin de cuentas, las investigaciones han dejado claro que no todas las personas generan las mismas expectativas. La personalidad, los rasgos individuales y las características percibidas influyen en lo que los demás esperan de ti.

Por supuesto, en otras ocasiones las personas albergan expectativas inconscientemente o porque se guían por patrones y roles sociales que quizá no estás dispuesto a seguir. Si quieres mantener una relación saludable y respetuosa en la que ninguno de los dos se sienta obligado a tomar decisiones por la presión que ejercen las expectativas ajenas, es fundamental que abordes esos temas con sinceridad.

  • Prepárate para los conflictos

También es importante que te mentalices para los conflictos, reproches o recriminaciones pues no puedes esperar que la otra persona siempre entienda tu punto de vista. Una expectativa rota duele, de manera que las personas intentarán aferrarse a esa esperanza. Asume que cada quien tiene sus expectativas y no siempre es posible hacerlas coincidir o satisfacerlas. Una vez que has dejado clara tu postura, la otra persona es enteramente responsable de sus expectativas.

En cualquier caso, ten presente que no necesitas justificar tus decisiones de vida. No siempre podrás ajustar las expectativas ajenas. Es probable que tus padres sigan esperando que tengas hijos o que tu amigo espere que no te mudes al otro lado del mundo, pero no estás obligado a tomar esas decisiones para complacerlos.

La clave radica en encontrar un equilibrio entre lo que deseas y te hace feliz y aquello que no dañe a las personas que te rodean. A fin de cuentas, quien bien te quiere, te entenderá.

Referencias Bibliográficas:

Karademas, E. C. & Kalantzi-Azizi, A. (2004) The stress process, self-efficacy expectations, and psychological health. Personality and Individual Differences; 37(5): 1033-1043.

Miceli, M. & Castelfranchi, C. (2002) The Mind and the Future: The (Negative) Power of Expectations: The (Negative) Power of Expectations. Theory & Psychology; 12(3): 335-366.

Driskell. J. E. & Mullen, B. (1990) Status, Expectations, and Behavior: A Meta-Analytic Review and Test of the Theory. Personality and Social Psychology Bulletin; 16(3): 541-553.

Driskell, J. E. (1982) Personal characteristics and performance expectations. Social Psychology Quarterly; 45: 229-237.

Piaget, J. (1926) La representación del mundo en el niño. Ediciones Morata: Madrid.

Hitchcock, C. M. (1903) The psychology of expectation. The Psychological Review: Monograph Supplements; 5(3): 1–78.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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Comentarios

  1. Luis dice

    21/06/2020 a las 6:36 AM

    Espero que todo el sacrificio, las energías y el amor que pones en este post te vuelvan multiplicados. Muchas Gracias

    Responder
  2. María dice

    21/10/2020 a las 9:49 AM

    No hay NADA con fecha, es imposible de citar y compartir sus conocimientos en trabajos universitarios.

    Responder
    • Jennifer Delgado dice

      04/01/2021 a las 11:29 AM

      Hola María,
      Si te interesa citar un artículo en particular, puedes preguntarme la fecha.
      En cualquier caso, supongo que sabes que se pueden citar artículos sin fecha indicando simplemente, por ejemplo: Freud, S. (Sin fecha)…
      Un saludo

      Responder
  3. nayeli medina dice

    16/05/2023 a las 3:40 AM

    El articulo me encanto, estuve investigando sobre las expectativas para un trabajo de la Universidad , pero quedé fascinada con todo lo mencionado.

    Responder

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