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Los principales motivos por los que una persona siempre está a la defensiva

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Actualizado: 27/10/2023 por Jennifer Delgado | Publicado: 12/09/2023

Persona que siempre está a la defensiva

Todos, en alguna ocasión, hemos reaccionado poniéndonos a la defensiva. Ocurre fundamentalmente cuando nos sentimos atacados. Sin embargo, hay personas que siempre están a la defensiva. Puede tratarse de tu pareja, pero también de tu padre o tu madre, un amigo o un colega de trabajo.

Tratar a una persona que está a la defensiva no suele ser fácil porque generalmente esa actitud impide abordar los temas que te preocupan, sacar a colación tus insatisfacciones o incluso hablar de vuestras diferencias. A la larga, es posible que algunos de esos conflictos sean lo suficientemente graves como para que te sientas invalidado emocionalmente y decidas distanciarte de esa persona puesto que no logras expresar tus necesidades y percibes que esa relación está afectando tu salud mental.

¿Por qué una persona siempre está a la defensiva?

Los adultos emocionalmente maduros comprenden que es imprescindible mantener las relaciones en un marco de respeto mutuo. También comprenden que en ocasiones las perspectivas diferirán y que es necesario escuchar al otro e incluso ceder un poco de terreno para llegar a acuerdos.

Sin embargo, esa madurez se suele esfumar cuando nos sentimos atacados y se produce un secuestro emocional; o sea, la parte más reactiva de nuestro cerebro toma el mando “desconectando” la parte más racional.

En esos casos, la actitud defensiva puede expresarse de diferentes maneras. Algunas personas pueden entrar en modo negación – incluso ante pruebas irrefutables – y otras responden con insultos y ataques verbales. Algunas pueden recurrir a las recriminaciones y otras pueden culparte. En el fondo, todos esos comportamientos defensivos transmiten un mensaje claro: “da un paso atrás, estás equivocado”.

¿Cuáles son los principales motivos por los que una persona está a la defensiva la mayor parte del tiempo?

Un estudio realizado en la Universidad Flinders sugirió que las personas suelen ponerse a la defensiva para darse un respiro cuando han hecho algo mal. Por ende, los motivos que se esconden detrás de este comportamiento suelen ser:

  1. Tergiversar lo ocurrido o intentar que caiga en el olvido
  2. Desviar la culpa hacia los demás
  3. Intentar mantener el estatus social
  4. Negar su responsabilidad
  5. Desentenderse de la situación
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No obstante, las personas también pueden ponerse a la defensiva debido a la ansiedad y el miedo. De hecho, todos solemos reaccionar defensivamente cuando percibimos que una situación es amenazante, aunque realmente no lo sea. No es casual que estos investigadores hayan observado que las respuestas defensivas se reducen cuando las personas se sienten seguras.

Por otra parte, las personas que se ponen a la defensiva continuamente también suelen tener una mentalidad más rígida. Por eso perciben las críticas como un ataque, lo cual hace que se cierren en banda y rechacen categóricamente cualquier cosa que no encaje con su visión del mundo. Se trata de personas con un elevado nivel de resistencia al cambio, por lo que rechazar cualquier cosa que promueva esa transformación es una forma de autoprotección para no tener que reconocer que se equivoca.

Otro de los motivos por los que una persona está a la defensiva es su incapacidad para gestionar adecuadamente las emociones que surgen en los conflictos interpersonales. En realidad, estas personas tienen una especie de “alergia” a las emociones negativas que destilan las discusiones, por lo que ante la primera señal de desacuerdo prefieren cerrarse al intercambio y hacer oídos sordos ante las diferencias.

Al mismo tiempo, se trata de personas bastante impulsivas, lo que las lleva a reaccionar de manera exagerada ante situaciones en las que se sientan amenazadas y perder la perspectiva. A fin de cuentas, no podemos olvidar que desde el punto de vista psicológico la actitud defensiva no es más que una respuesta de autoprotección.

En otros casos, el motivo por el que una persona está a la defensiva es la vergüenza. Cuando alguien se siente avergonzado por lo que ha dicho o hecho, pueden activarse temores tan atávicos como el miedo al rechazo y el abandono o incluso la sensación de inutilidad o fracaso, por lo que esa persona puede cerrarse a reconocer su error para evitar esas consecuencias indeseadas. El problema es que ponerse a la defensiva suele ser una mala estrategia de afrontamiento ya que a largo plazo el tiro saldrá por la culata.

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Las consecuencias de estar siempre a la defensiva

Cabe aclarar que en ciertos casos una respuesta defensiva puede ser beneficiosa pues nos ayuda a recuperarnos después de un fracaso, nos permite mantener cierto grado de optimismo e incluso protege la autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos, pero no podemos olvidar que esa actitud también tiene costos, sobre todo cuando se convierte en un patrón de respuesta habitual.

Estar a la defensiva termina creando puntos ciegos psicológicos sobre nosotros mismos y en la toma de decisiones. Cuando respondemos a la defensiva, no reconocemos los problemas, ignoramos los conflictos y las relaciones se deterioran.

Ponerse a la defensiva suele ser contraproducente porque aleja a las personas y envía el mensaje de que no somos capaces de gestionar nuestras emociones y encajar de manera madura las críticas o lidiar con las discrepancias. Por supuesto, es probable que en ese momento, cuando nos sentimos atacados, ponerse a la defensiva parezca la única manera de hacer frente a la amenaza, pero a largo plazo terminará dañándonos.

Por esa razón, el mejor antídoto para las actitudes defensivas es aprender a escuchar asumiendo una distancia psicológica. Dado que nos ponemos a la defensiva cuando nos sentimos atacados, tenemos que a no tomarnos las críticas u opiniones como algo demasiado personal.

Para dejar de estar a la defensiva debemos aprender a mantener bajo control nuestras emociones comprendiendo que la mayoría de las personas no son nuestros enemigos, de manera que podamos asumir sus críticas como oportunidades para conocernos mejor y crecer. Se trata, en definitiva, de canalizar nuestra energía hacia la superación personal en lugar de la autodefensa.

Referencia Bibliográfica:

Wenzel, M. et. Al. (2020) The effects of moral/social identity threats and affirmations on psychological defensiveness following wrongdoing. British Journal of Social Psychology; 59 (4): 1062.

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Escrito por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga (No. Colegiada P-03324 por el Colegio de la Psicología de Las Palmas) con más de 20 años de experiencia. Agitadora de neuronas y generadora de cambios. ¿Quieres saber más sobre mí?

Revisado por Yiana M. Delgado

Psicóloga Yiana M. Delgado

Psicóloga, especializada en Salud Mental, Desarrollo Personal y Educación con experiencia en el mundo editorial y audiovisual

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